Espaciar mucho las comidas se asocia con más enfermedades en personas mayores
La relación fue más marcada entre quienes tenían 78 años o más, según un estudio
Un estudio del Instituto Karolinska de Solna (Suecia) ha encontrado una relación entre los intervalos prolongados entre comidas y una acumulación más rápida de enfermedades crónicas en adultos mayores, especialmente entre quienes tienen 78 años o más.
La investigación, publicada en Journal of Internal Medicine, analiza cómo el tiempo transcurrido entre las comidas puede relacionarse con la salud durante el envejecimiento. Los propios autores señalan que “se sabe relativamente poco sobre cómo el horario de las comidas afecta a la salud de los adultos mayores”, una cuestión que cobra especial relevancia ante el creciente interés por el ayuno.
Por este motivo, el equipo estudió si la duración del intervalo diario más largo entre comidas estaba relacionada con la acumulación de patologías crónicas a lo largo del tiempo. Para ello, recurrió a los datos del Estudio Nacional Sueco sobre Envejecimiento y Cuidados (SNAC-K), que reúne información de 2.981 personas mayores de 60 años de Estocolmo.

Los participantes fueron seguidos durante un máximo de 15 años y los investigadores calcularon el intervalo entre comidas a partir de los hábitos alimenticios que declararon para un periodo de 24 horas.
Los intervalos de hasta 24 horas se relacionan con peores resultados
Los resultados mostraron que quienes tenían un intervalo diario más largo entre comidas de 14 a 24 horas acumulaban enfermedades crónicas más rápidamente que aquellos cuyo intervalo máximo se situaba entre seis y 11,5 horas.
La relación se observó tanto al considerar el conjunto de enfermedades crónicas como específicamente en las patologías cardiovasculares y neuropsiquiátricas. En cambio, los investigadores no encontraron la misma asociación con las enfermedades musculoesqueléticas.
Adrián Carballo Casla, investigador postdoctoral del Centro de Investigación sobre el Envejecimiento del Instituto Karolinska y último autor del estudio, ha señalado que “gran parte de la investigación sobre el ayuno se ha realizado en poblaciones jóvenes o de mediana edad”, por lo que estos nuevos hallazgos “sugieren que las asociaciones pueden ser diferentes en los adultos mayores, particularmente entre los grupos de mayor edad”.
