'El baile de las criadas': la novela de Marta Platel que pone el foco en las mujeres de la posguerra

La novela ganadora del Premio Lara alcanza su quinta edición

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La escritora Marta Platel, ganadora del Premio Fernando Lara por El baile de las criadas, da voz en esta novela a las trabajadoras domésticas de la posguerra, unas mujeres que abandonaron sus pueblos huyendo de la miseria y que, en muchos casos, dedicaron su vida a las familias para las que servían. "Muchas se olvidaron de vivir su propia vida", ha señalado la autora, que ha reivindicado su dignidad frente a la invisibilidad y los abusos que soportaron.

En una entrevista concedida a Europa Press, Platel ha explicado que quiso rendir homenaje a aquellas mujeres que llegaron a las ciudades buscando un futuro mejor y que "tan mal lo pasaron en la mayoría de los casos". Las criadas, ha destacado, "llevan el peso y la humanidad de la historia".

La novela sigue a Melisa, una joven huérfana que deja un pueblo de Burgos para trabajar en casa de un matrimonio burgués de Barcelona. En un baile conoce a un hombre que no es quien dice ser y que la introduce en un terreno peligroso en el que tendrá que tomar decisiones para salvar su vida y la de las personas que quiere.

Así, Platel ha descrito el libro como una "fusión de géneros" que reúne intriga, pasiones imposibles y el retrato de unas mujeres a las que sus empleadores apenas prestaban atención, pese a que conocían las intimidades de sus hogares. "Eran mujeres sin formación, pero en ningún caso tontas", ha subrayado.

El origen de la historia está en los recuerdos de la propia escritora, que recuperó las conversaciones con su abuela, residente en un pueblo de Burgos, y las experiencias de trabajadoras domésticas a las que conoció durante su infancia y juventud.

Entre esos recuerdos figuran las llamadas "tatas" de algunas compañeras de colegio, mujeres que las habían criado y a las que se consideraba "teóricamente como de la familia", pero que ocupaban un lugar distinto cuando llegaban las celebraciones.

Platel ha recordado que muchas carecían de formación porque habían abandonado la escuela muy jóvenes para trabajar en el campo o ayudar en sus casas. Sin embargo, ha insistido en que esa falta de oportunidades para estudiar no implicaba que fueran incapaces de comprender lo que ocurría a su alrededor.

"Sabían todas las intimidades", ha señalado la autora, que ha destacado cómo las criadas conocían las relaciones, las infidelidades y los secretos familiares, aunque sus señores olvidaran que alguien que todo lo veía y escuchaba podía convertirse en "un cabo suelto peligroso".

Esa circunstancia cobra importancia en la novela, en la que las protagonistas se rebelan y se convierten en unas espías "muy sui generis". Según ha explicado, actúan dentro de sus posibilidades y con miedo a las consecuencias, pero también con la voluntad de ayudar a otras personas y de tomarse una pequeña venganza frente a quienes las humillan.

La autora ha relacionado esa falta de reconocimiento con la que todavía afecta a personas que desempeñan trabajos considerados socialmente "de tercera", pese a resultar imprescindibles. Como ejemplo, ha mencionado a los trabajadores de la recogida de basura, cuya labor se da por hecha hasta que una huelga deja las calles sin limpiar.

La dependencia de las criadas respecto a sus empleadores también aparece a través de Fermina, la cocinera de los Llebrera, que lleva años trabajando para el matrimonio y conoce todo lo que sucede, pero procura no enfrentarse a sus señores. Así ha explicado que el personaje sabe que puede perder su puesto pese a los años de servicio y a su fidelidad.

La escritora ha señalado que ese silencio se extendía a las señoras que conocían los abusos contra las criadas y cuya principal preocupación era evitar que trascendieran fuera del hogar. En este contexto, las apariencias y el miedo al rechazo social condicionan las relaciones entre los personajes. Platel ha explicado que el servicio conocía lo que sucedía en los edificios, pero guardaba silencio, mientras las propias mujeres burguesas estaban subordinadas a las decisiones de sus maridos.

Pese a la dureza de esas circunstancias, la autora quiso que las protagonistas conservaran ilusión y momentos de felicidad. "Las criadas, por ejemplo, tienen unas vidas muy duras, pero ellas desprenden luz", ha afirmado, al destacar la importancia de las tardes en las que acudían a bailar.

 

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Fuente Europa Press

Memoria histórica frente a la idealización de las dictaduras

La conexión entre el pasado y el presente también atraviesa la novela a través de Mario, el profesor de Historia que investiga el hallazgo de los restos óseos. Platel ha explicado que quiso incorporar a este personaje reflexiones sobre la necesidad de conocer la historia para evitar repetir sus errores.

La escritora ha expresado su preocupación por el auge de la derecha y por escuchar a jóvenes afirmar que "las dictaduras son lo mejor". Ante esas manifestaciones, ha defendido que deberían escuchar a quienes vivieron bajo una dictadura antes de pronunciarse sobre ella.

"Antes de hablar hay que documentarse", ha reclamado Platel, que considera que el desconocimiento del pasado puede conducir a repetir sus errores. La autora ha trasladado esa inquietud a la novela para recordar lo que supuso la falta de libertad.

En este sentido, ha cuestionado la expresión "con Franco se vivía mejor", que recuerda haber escuchado mejor durante su infancia. "¿Quién vivía mejor? Los privilegiados", ha señalado, al vincular esa percepción a quienes acataban las directrices del régimen y no se implicaban en política.

"Si el ser humano no tiene libertad, no tiene nada", ha subrayado la escritora, que ha insistido en la necesidad de no olvidar ese periodo. Asimismo, ha reivindicado el trabajo de los historiadores como una herramienta fundamental para conocerlo y como base documental de su novela.

Preguntada por la relación entre una escena de la novela en la que se habla de la persecución de los judíos y la aceptación de discursos similares en el presente, Platel ha señalado al desconocimiento como uno de los factores que pueden contribuir a dejarse llevar por determinadas ideas.

Intriga en dos tiempos y quinta edición 

La historia de Melisa, situada en 1941, se alterna con una trama posterior –2001– protagonizada por Mario, que compra una casa y ve paralizada su reforma tras el hallazgo de unos restos óseos. Ambas historias convergen al final de la novela.

Platel ha explicado que quería incorporar un componente distinto a su relato sobre la posguerra y que lo encontró al descubrir en la biblioteca de su barrio el libro Nazis en Barcelona. Su documentación gráfica le sorprendió y la llevó a explorar la presencia nazi en la ciudad.

La autora ha reivindicado el trabajo de los historiadores como base para la ficción y ha asegurado que El baile de las criadas no existiría sin las investigaciones que consultó para documentarse. También ha defendido la necesidad de conocer la historia para evitar repetir los errores del pasado.

Publicada el 17 de junio, la novela alcanza ya su quinta edición, según ha indicado Platel, que ha celebrado tanto las reseñas como los mensajes de lectores que la recomiendan, la regalan y se interesan por sus personajes.

"Estos personajes están cobrando vida de la mano de los lectores", ha expresado la escritora, que ha recibido también comentarios desde otros países. Entre ellos, ha mencionado el de un lector italiano que preparaba una tesis doctoral sobre el franquismo y le trasladó que la novela le había aportado ideas para su trabajo. La autora ha señalado que le gustaría que, al terminarla, permaneciera el recuerdo de la dignidad de aquellas mujeres que "tanto soportaron" y que, en muchos casos, no tuvieron una vida propia.