'La bola negra', una historia de amores silenciados

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'La bola negra', una historia de amores silenciados (Fuente: Europapress) Miia

La nueva obra audiovisual de Los Javis, que había arrasado en los festivales de cine internacionales, llegaba a España con gran expectación, y es que en un fin de semana ha registrado 610.000 espectadores en las salas.

La película intercala tres historias en tres tiempos distintos con un denominador común. Toda la obra gira en torno a La bola negra, una de las obras teatrales inacabadas de Federico García Lorca.

Una de las tres tramas imagina lo que seguiría a esas cuatro páginas que comienzan la historia de Carlos, un joven que busca ser miembro de un casino, del que es rechazado por ser homosexual.

Y es que esta película no se puede concebir sin la figura de Lorca, sin sus ideales y deseos, sin la naturaleza del autor español más influyente del siglo XX.

La belleza de los planos depurados y la perfección estética de su montaje envuelven la verdadera tragedia que la historia cuenta, tal y como lo hacía el propio Lorca en su poesía y teatro, tan bellos como desgarradores.

 

‘La Bola Negra’, una historia de amores silenciados (Fuente: Europapress)

 

Cada segundo de la película busca reivindicar esos amores silenciados, esos amores “enterrados en los campos”, y el deseo de los tres protagonistas homosexuales de poder vivir su amor libremente.

Los propios Javis han hablado del carácter antibelicista de la película, que encuadra una de sus historias de amor entre dos hombres en la Guerra Civil española: Rafael Rodríguez Rapún, un prisionero de guerra, y el soldado que lo vigila, Sebastián.

Hay una tercera historia, ambientada en 2017 y ligada a las otras dos: la historia de Alberto, un joven escritor de teatro que tiene que recibir la herencia de su abuelo materno, al que nunca llegó a conocer.

Los Javis conectan las historias creando una narrativa exquisita, tanto desde las imágenes como desde el diálogo, y mandan un mensaje final esperanzador, pero recordándonos lo que Lorca advirtió: “¡Mira que nos acechan todavía!”.

El segundo largometraje de los directores rebosa ambición. Desde el formato de la imagen hasta la minuciosidad de cada plano son ejemplos del cariño y el esfuerzo que han depositado en esta película, en la que vemos, además, claras influencias audiovisuales como las de Beau Travail (1999), de Claire Denis, o La infancia de Iván (1962), de Andréi Tarkovski, sobre las que han hablado los directores en múltiples entrevistas.