Alimentación

Beneficios y usos de la col

Rosa Roch

Foto: BigStock

Domingo 21 de junio de 2020

3 minutos

Múltiples propiedades para una de las verduras más denostadas

Beneficios y usos de la col

La col es una verdura muy habitual en nuestros platos desde antaño. Sus propiedades nutricionales la convierten en esencial para los menús diarios y en especial, para aquellas dietas ricas en fibra. Se pueden consumir de diferentes maneras, ya sea crudas, hervidas, al vapor, fritas… No obstante, es de aquellas verduras que se odian o se aman, pocas veces existe un término medio, y es que tanto su olor como su sabor son muy peculiares.

Pertenecen a la familia de las crucíferas y, si bien la más conocida es el repollo o berza, la verdad es que existen unas 4.000 variedades, algunas de ellas muy de moda últimamente como es el kale o col rizada. Podríamos agruparlas en tres grandes tipos de coles: las de flor (brécol, coliflor, romanesco); las de hoja (repollo, coles de Bruselas, kale, col lombarda, mostaza); y las de raíz (nabo, rábano); todas ellas son igualmente beneficiosas para la salud.

Propiedades

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Piel más sana

Por su aporte de azufre, es ideal para las pieles con acné (que no es siempre fruto de la pubertad). Ayuda a sintetizar la queratina, importante para el fortalecimiento del cabello, la piel y las uñas.

Favorece la digestión

Las coles son ricas en fibra, lo que nos ayuda a combatir el estreñimiento, que en ocasiones puede provocar dolencias añadidas como es el dolor de cabeza, la indigestión y las úlceras de estómago; y a regular el tránsito intestinal. Además, la fibra tiene un efecto saciante lo que favorece la menor ingesta de calorías y, añadido a su poco contenido en grasas, proteínas e hidratos de carbono, las coles se convierten en ideales para conservar la línea, por lo que están indicadas en dietas de adelgazamiento por su poco aporte energético. Si a todo ello le sumamos que el 92% de cada pieza es agua, las coles son excelentes diuréticos.

Mejora la visión

Especialmente la col Lombarda es rica en betacaroteno que tiene un papel importante en la buena conservación de la vista, ya que protege el tejido ocular de los daños que pueden causar los radicales libres.

Mantiene una buena salud del sistema nervioso

El yodo, rico también en muchos otros alimentos como el salmón, ayuda a favorecer la transmisión neurocelular. Junto con la vitamina K, favorece la concentración y la salud mental

Huesos fuertes

Es una buena fuente de minerales como el magnesio, el calcio y el potasio que juegan un papel muy importante en nuestra salud ósea, previenen la osteoporosis y el debilitamiento del hueso.

Salud cardiovascular

Su aporte de potasio favorece la vasodilatación lo que facilita el buen flujo de sangre por las arterias y las venas, evitando la formación de coágulos, los accidentes cerebrovasculares, el riesgo de padecer un infarto y ayudan a regular la tensión arterial. Aquellas personas que tomen anticoagulantes deberían preguntar a su médico sobre la frecuencia de consumo de la col, para que no influya en el tratamiento prescrito.

Sistema locomotor

Ricas en proteínas y glutamina, las coles favorecen el buen desarrollo y fortalecimiento de los músculos.

Usos en la cocina

  • Coliflor: Tiene mala fama por provocar molestos gases, pero consumidas en crudo, como puede ser en una ensalada, esta característica no es tan acusada. También se pueden hacer fritas, rebozadas y, como no, al horno con bechamel.
  • Romanesco: Con una forma muy peculiar por sus flores en pirámide, cocinada al vapor (Los beneficios de la cocina al vapor, una manera saludable de aprovechar cada alimento) (en el microondas quedan perfectas) y servidas sus flores con unos granitos de sal y unas gotas de aceite, son una explosión de sabor.
  • Brécol: Junto a sus “primas hermanas”, la coliflor y el romanesco, estas tres coles de flor pueden ser un acompañante perfecto en una dieta saludable, acompañando un bistec, o una pieza de pollo, o como sustituto de las eternas patatas fritas. Además, aportan color al plato.
  • Coles de Bruselas: Combinan perfectamente con el tomate y, hervidas y cortadas por la mitad, quedan genial sobre una buena rodaja de tomate, aliñado con sal, aceite y un poquito de pimienta negra recién molida.
  • Repollo: Además de cocida o como complemento de un caldo de verduras, la col más típica de la cocina española, también se puede consumir fermentada en vinagre, lo que en muchos países europeos se conoce como chucrut, un buen probiótico (¿Probióticos o prebióticos? Diferencias y características).
  • Lombarda: la morada, se consume cocida y también en ensalada. Su sabor es algo más dulce que las demás coles de hoja. Se come cocida, cocida, en una crema, cruda en ensalada y, también, salteada con unos piñones, por ejemplo.
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