Alimentación

Cero desperdicio de alimentos en la cocina

Olga Selma

Foto: Bigstock

Sábado 7 de noviembre de 2020

1 minuto

Desaprovechar los alimentos supone, además del conflicto ético, un alto coste ambiental

Cero desperdicio de alimentos en la cocina
Olga Selma

Foto: Bigstock

Sábado 7 de noviembre de 2020

1 minuto

Según datos de 2018 de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), un tercio de los alimentos producidos anualmente en el mundo no son ni ingeridos ni aprovechados por nadie.

El desperdicio alimentario hace referencia a la comida destinada al consumo humano que tiramos durante todo el circuito alimentario y que se habría podido prevenir o bien aprovechar porque los alimentos todavía mantenían el valor nutricional. Hoy, sobreproducimos alimentos y rechazamos buena parte de ellos cuando todavía los podríamos aprovechar.

El Pacto de la Política Alimentaria Urbana de Milán es el primer protocolo internacional que anima a las ciudades a desarrollar sistemas alimentarios sostenibles que garanticen alimentos saludables y accesibles a toda su población, proteger la biodiversidad y reducir el desperdicio de alimentos. A él se acogen diversas instituciones como es el caso del Consell Insular de Menorca que a través de su Guía de medidas para prevenir y reducir el desperdicio alimentario en diferentes sectores que intervienen en el circuito alimentario concluye que desaprovechar los alimentos que ya se han producido supone, además del conflicto ético, un alto coste ambiental. Debemos ser conscienctes que el proceso de producción, almacenamiento y transporte de alimentos deja una huella ecológica importante, y cuando tiramos la comida, también se desperdician los recursos destinados a su producción, como el agua, la superficie agrícola y la energía, y se contribuye al efecto invernadero. 

Compra a granel

Qué podemos hacer

La mayoría de personas consideramos que la cantidad de comida que desaprovechamos en casa es mínima, pero los estudios indican lo contrario. Para evitarlo, el primer paso es tomar conciencia y, seguidamente, considerar emprender diversas acciones en el día a día para un consumo más responsable y sostenible. Te proponemos algunas:

-Revisar qué alimentos tenemos en casa antes de ir a comprar. Revisar diariamente la despensa, la nevera y el congelador para evitar tener un exceso de alimentos, así como consumir primero lo que tenemos antes de comprar más, hará que despertemos nuestra creatividad para elaborar platos con los productos disponibles.

-Planificar los menús semanalmente según la temporalidad de los productos. Para planificarnos podemos anotar en un calendario semanal propuestas de comidas y de cenas, considerando también alimentos del desayuno y la merienda. Si reservamos un día para los “restos” podremos hacer menús de aprovechamiento.

-Elaborar una lista de la compra ajustada. Nuestra lista de la compra debe responder a la planificación de menús teniendo en cuenta las cantidades exactas que necesitamos. Además, comprar en las tiendas pequeñas, en los mercados municipales y de payés facilita hacer compras a granel, adquirir productos locales y de temporada, y reducir la generación de residuos alimentarios e inorgánicos.

-Priorizar el producto local y de temporada. Si compramos alimentos producidos que sean de proximidad, escogiendo frutas y verduras de temporada, y dando una oportunidad a los productos que no son “perfectos” a la vistapero igualmente válidos nutritiva y medioambientalmente hablando, seremos más sostenibles. 

-Reaprovechar las sobras y conservar bien los restos. Debemos cocinar aprovechando las sobras, los alimentos que ya hemos empezado y los que están a punto de caducar. Además es conveniente prevenir los recalentamientos de comida; es preferible racionar las sobras, dejándolas enfriar y guardándolas tapadas en la nevera, o bien congelarlas.

-Guardar adecuadamente los alimentos. Guardemos en la nevera los alimentos que se estropean con facilidad y los productos que ya tenemos abiertos; así como retirar las frutas y verduras que empiezan a ponerse malas y aprovecharlas el mismo día. La carne y el pescado que no comamos en el día, es mejor separarla para congelar. 

-Dar un uso a los últimos restos de alimentos. Finalmente, es recomendable separar correctamente los residuos, orgánicos e inorgánicos para su posterior compostaje. También podemos plantearnos hacer compost nosotros mismos en casa, y aprovecharlo como fertilizante para las plantas, el huerto … o bien darlo a quién lo pueda aprovechar.

 

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