Alimentación

Qué comidas deben evitar los mayores con la presión arterial alta

Marco Herrera

Foto: BigStock

Jueves 13 de febrero de 2020

4 minutos

La hipertensión puede dañar los vasos sanguíneos y varios órganos, como el cerebro y el corazón

Qué comidas deben evitar los mayores con la presión arterial alta

Más del 40% de la población adulta en España padece hipertensión, una patología que ocurre cuando la presión arterial aumenta a niveles poco saludables. La medición de la tensión tiene en cuenta la cantidad de sangre que pasa a través de los vasos sanguíneos y la resistencia que encuentra esta mientras el corazón bombea. Las arterias estrechas aumentan esta resistencia y cuanto más estrechas sean, mayor será esta presión. A largo plazo, dicha patología puede causar problemas de salud, incluidas las enfermedades cardíacas. 

Generalmente, se desarrolla en el transcurso de varios años y, por lo general, no se hace palpable ningún síntoma. Aún así, puede dañar los vasos sanguíneos y los órganos, especialmente el cerebro, el corazón, los ojos y los riñones. La detección temprana es importante y las lecturas regulares de la presión arterial pueden ayudar al paciente y a su médico a notar cualquier cambio. El tratamiento para combatirla incluye medicamentos y cambios saludables en el estilo de vida y, si la afección no se trata, podría provocar problemas de salud, como un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.

Según la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra (@unav), muchos alimentos y bebidas pueden evitar que baje la presión como, por ejemplo, estos que se deben limitar o directamente eludir si se padece de hipertensión.

Estos son algunos de los errores más comunes (que seguimos cometiendo) a la hora de cocinar la carne

Sal

La sal y el sodio son peligrosos cuando se trata de vivir con hipertensión y enfermedades cardíacas. El Ministerio de Sanidad (@sanidadgob) afirma que alrededor del 50% de la sal que ingerimos al día proviene de alimentos procesados y platos ya preparados. Por lo tanto, no es la sal que añadimos en la mesa con un salero. Algunos de los productos envasados más destacados en este sentido son las pizzas congeladas, los zumos de vegetales, las sopas enlatadas o las salsas prefabricadas.

Embutidos

Los embutidos y las carnes frías pueden ser auténticas bombas de sodio, ya que a menudo se curan, sazonan y conservan con sal. Una porción de 60 gramos de algunos de estos productos podría contener 500 miligramos de sal, como mínimo. Si encima añadimos pan, queso u otros condimentos, un simple bocadillo puede convertirse rápidamente en una trampa de exceso de sodio.

Pizza congelada

Las pizzas pueden ser una mala elección para las personas que deben cuidar la tensión, pues la combinación de queso, carne, salsa de tomate y la masa añaden demasiada sal al organismo, siendo las pizzas congeladas las más peligrosas para los hipertensos. Para mantener el sabor de este manjar una vez que se ha cocinado, los fabricantes suelen agregar mucha sal, haciendo que una porción contenga más de 700 miligramos de esta sustancia, a veces incluso más. Cuanto más gruesa sea la corteza y más coberturas tenga, mayor será el nivel de sodio.

Pizza (bigstock)

Pepinillos

Preservar cualquier alimento requiere sal, ya que evita que la comida se descomponga y se mantenga comestible por más tiempo. Sin embargo, la sal puede convertir un alimento, como los pepinillos, en una esponja de sodio. Mientras más tiempo permanezcan los vegetales en la lata, más sal pueden recoger. Un pepinillo entero puede contener hasta 390 miligramos de sodio, aproximadamente.

Sopas enlatadas 

Son simples y fáciles de preparar, especialmente cuando tienes poco tiempo. Lamentablemente, también son muy ricas en sal. Los caldos ya envasados pueden ser perjudiciales para la presión en las arterias, pues algunos productos pueden tener casi 900 miligramos de sodio en solo media taza. La mejor opción para mantener este aspecto bajo control es hacer nuestra propia sopa con una receta baja en sal.

Salsa de tomate envasada

Como norma general, los productos elaborados con tomate con sal añadida no son adecuados para las personas con problemas de hipertensión, ya que media taza de salsa marinera clásica puede tener 400 miligramos o más de sal. Mientras que una taza de zumo de tomate puede superar los 600 miligramos en este sentido.

Azúcar

El consumo excesivo de azúcar se ha relacionado con un aumento de los casos de sobrepeso y obesidad, pero ¿sabías que la ingesta de azúcar también está vinculada con la tensión alta? Este aderezo, especialmente en las bebidas azucaradas, ha contribuido a un incremento de la obesidad en personas de todas las edades, y la presión arterial alta es más común en ambas patologías. La Organización Mundial de la Salud (@opsoms) recomienda que las mujeres limiten su consumo a seis cucharaditas o 23 gramos al día. Por su parte, los hombres deben reducir esta cantidad a siete cucharaditas o 27 gramos diarios.

¿Cómo se hace el azúcar? (Bigstock)

Piel de pollo y alimentos envasados

Las personas con presión arterial alta deben reducir las grasas saturadas y evitar las grasas trans. Los elementos ricos en esta sustancia incluyen la piel del pollo, los lácteos enteros, las carnes rojas o la mantequilla. Las grasas trans se encuentran naturalmente en pequeñas cantidades de carne y productos lácteos. Sin embargo, los principales contribuyentes son los alimentos envasados ​​y preparados, que también suelen contener altas cantidades de azúcar y otros carbohidratos bajos en fibra.

Las grasas trans se crean en un proceso llamado hidrogenación, donde los aceites líquidos se infunden con aire para formar un aceite sólido. Los aceites hidrogenados aumentan la vida útil y la estabilidad de los alimentos envasados y se ha demostrado que la salud del corazón empeora cuando las grasas se sustituyen por carbohidratos procesados ​​y azúcar. El consumo de demasiadas grasas saturadas y trans aumenta el colesterol LDL (malo), empeorando la presión arterial y provocando eventualmente el desarrollo de una enfermedad coronaria.

Para reducir estos riesgos, es mejor no aumentar el consumo de azúcar y también reemplazar las grasas animales, saturadas y trans por grasas vegetales, como las nueces, las semillas, el aceite de oliva y el aguacate.

Alcohol

Cantidades pequeñas o moderadas de alcohol pueden disminuir la tensión, según algunos expertos, pero beber demasiado puede aumentarla. Tomar más de tres copas al día de manera habitual puede causar un aumento temporal de la presión arterial. Además, beber repetidamente puede provocar otros problemas a largo plazo.

El alcohol también puede hacer que los medicamento para la presión arterial dejen de funcionar de manera eficaz y, además, está lleno de calorías, por lo que debe ser metabolizado por el hígado y puede conducir al aumento de peso. Si se tiene sobrepeso u obesidad, es más probable que se padezca hipertensión.

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