Alimentación

Consejos dietéticos para personas mayores que sufren esclerodermia

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Sábado 14 de marzo de 2020

3 minutos

Seguir determinadas pautas puede ayudar a mejorar los síntomas digestivos que provoca la enfermedad

Consejos nutricionales para personas que sufren esclerodermia

La esclerodermia es una enfermedad sistémica, es decir, que puede afectar a varios órganos, y que se considera de carácter autoinmune. Como señala la Sociedad Española de Reumatología (@SEReumatologia) es una patología poco frecuente, que incide en mayor grado en la población femenina, apareciendo sobre todo entre los 40 y 50 años, aunque puede surgir a cualquier edad.

El endurecimiento, y en ocasiones engrosamiento, de la piel, empezando por la de los dedos de las manos, es uno de sus primeros síntomas y uno de los que resultan evidentes en una primera exploración médica, pero esa alteración de los tejidos también puede producirse en el interior del organismo con consecuencias muy diversas.

consejos nutricionales para personas que sufren esclerodermia

Esclerodermia y aparato digestivo

Como ocurre con todas las consideradas enfermedades ‘raras’, su diagnóstico no resulta sencillo, entre otras cosas porque las manifestaciones de la patología son múltiples y variables. Además del endurecimiento de la dermis de los dedos, generalmente acompañado de síntomas propios del síndrome de Raynaud, son varios los órganos que pueden verse afectados por ese mismo endurecimiento en sus tejidos, desde el que recubre los vasos sanguíneos hasta el que forma parte de las articulaciones, del corazón o de los pulmones.

El tubo digestivo es con frecuencia uno de los más afectados. Igual que externamente la piel experimenta un anormal engrosamiento, lo mismo sucede en este tubo que permite el paso del bolo alimenticio desde la boca al estómago.

Cuando la enfermedad se centra en esta parte concreta del sistema digestivo es frecuente que la persona presente dificultad al tragar, ardor de estómago, regurgitaciones o vómitos y estreñimiento, entre otros posibles síntomas.

La importancia de una dieta adecuada

Dependiendo de las manifestaciones concretas que presente la enfermedad será necesario establecer el tratamiento específico que consiga mejorar la calidad de vida de la persona que la padece. Una dieta variada y equilibrada, junto a hábitos saludables siempre será imprescindible porque contribuirá a lograr ese objetivo, pero cuando la esclerodermia se manifiesta con especial virulencia en el tubo digestivo es imporante seguir una serie de pautas que favorezcan la correcta alimentación.

Dña. Carmen Urzola, enfermera de la Unidad de Nutrición Clinica y Dietética del Hospital San Jorge de Huesca (@HospitalHuesca) señala que no hay una dieta exclusiva para la esclerodermia pero seguir unas pautas concretas puede ayudar a disminuir los síntomas gastrointestinales, combatiendo la inflamación y la fatiga y también, previniendo el problema añadido de la desnutrición, que puede afectar, especialmente a las personas de edad avanzada.

Como recomendaciones básicas para adultos que sufren esclerodermia, los expertos aconsejan seguir una alimentación variada y además:

  • Realizar 5 – 6 comidas diarias, siempre ingeriendo cantidades moderadas de alimentos.
  • Comer despacio, masticando bien, y en un ambiente tranquilo. Es importante comer sentado, sin realizar otras actividades al mismo tiempo.
  • Incluir en la dieta alimentos ricos en Omega 3 como los pescados azules, especialmente si se padece algún proceso de carácter inflamatorio.
  • Optar por preparaciones culinarias sencillas, evitando en lo posible fritos y rebozados.
  • Incluir abundantes frutas y verduras, ricas en nutrientes y en antioxidantes.
  • Evitar el exceso de azúcares y de sal.
  • No tumbarse inmediatamente después de comer para que no se desencadenen las principales molestias derivadas de la acidez y del posible reflujo.
acidez y reflujo pueden surgir cuando la esclerodermia afecta al tubo digestivo

Medidas a tener en cuenta

Además de estas importantes pautas, a la hora de establecer la dieta idónea para un adulto mayor que padece esclerodermia, médicos y nutricionistas tendrán que valorar los síntomas digestivos y el estado general de salud siempre de forma individualizada.

En ocasiones, el anormal engrosamiento del esófago provoca serios problemas de deglución, en cuyo caso, puede ser necesario recurrir a una dieta texturizada en la que predominen alimentos como: purés, gelatinas, compotas de frutas, junto a carnes y pescados con textura semisólida.

Cuando el principal problema es la alteración del ritmo normal del movimiento intestinal, que puede derivar en estreñimiento crónico, es importante incrementar la presencia de fibra en los distintos menús, con un aumento en la ingesta de frutas, verduras y legumbres. En cualquier caso, siempre es esencial, además, controlar que la ingesta de líquidos a través de caldos, infusiones o zumos, además de agua, sea suficiente.

En el caso de personas con esclerodermia, que además presentan síntomas de Raynaud con posible ulceración en la piel de los dedos, es básico tomar la dosis necesaria de proteína de alto valor biológico, presente entre otros alimentos en las carnes, pescados y huevos, y también minerales como el hierro y el zinc que favorecen el correcto proceso de cicatrización.

La dieta siempre deberá adaptarse a las necesidades de cada individuo pero, para que te hagas una idea, la distribución aproximada de la ingesta total de los distintos alimentos debería ser: desayuno 20%, media mañana 10% - 15%, Comida 25% - 35%, merienda 10% - 15% y cena 25%.

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