Alimentación

El motivo por el que no todo el mundo puede beber agua con gas

Lola Santos

Foto: Bigstock

Lunes 3 de agosto de 2020

2 minutos

Se debe consumir con moderación y no se recomienda para todo el mundo

El motivo por el que no todo el mundo puede beber agua con gas

Hay muchos mitos alrededor del agua con gas. Es considerada hidratante, refrescante y digestiva, ayuda a adelgazar, pero puede estropear el esmalte de los dientes. Vamos a repasar algunos de estos mitos y ver qué hay de verdad en ellos.

El agua con gas es, literalmente, agua con anhídrido carbónico, el responsable de sus burbujas. De hecho, a todo lo que tiene burbujas (como las bebidas carbonatadas) se le añade este mismo gas, aunque en el caso del agua con gas puede estar presente de forma natural (hay manantiales que producen este tipo de aguas) o añadirse posteriormente inyectado a presión. Las naturales tienen un sabor más suave y suelen ser más caras.

El agua con gas es reconocida porque facilita la digestión, beneficioso para quienes padecen digestiones pesadas. El ácido carbónico que aporta el agua con gas, sumado al pH ya ácido del estómago, aumenta la segregación de jugos gástricos y, por tanto, ayuda a digerir las proteínas de los alimentos.

¿Engorda o adelgaza?

Otras creencias en torno al agua carbonatada dicen que engorda y otras que ayuda a adelgazar. Respecto a ambas, ni el agua con gas ni el agua sin gas aportan calorías, por tanto, no inciden en el peso corporal. Lo que sí es cierto es que el gas puede ayudar, si se toma a la hora de comer, a alcanzar antes la sensación de saciedad y, en consecuencia, puede ayudar a comer menos.

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Con respecto a si el agua carbonata es buena para la tensión o hace bajar el colesterol, lo cierto es que no hay evidencias científicas que hagan pensar que esto es así. Lo mismo sucede con si puede dañar el esmalte de los dientes. Los expertos aseguran que habría que beber muchísima agua con gas para que afectara al esmalte dental.

No está recomendada para todo el mundo

Sin embargo, sí hay ciertas situaciones en las que no conviene beber agua con gas. Por ejemplo, quienes sean propensos a sufrir hinchazón, el agua con gas agravaría más la situación. Lo mismo sucede si tienes flatulencias.

Las personas que parezcan enfermedades que afectan al aparato digestivo, es mejor que se abstengan de tomar agua carbonatada porque puede incrementar las molestias. Hablamos de enfermedades como la celiaquía, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa o intestino irritable.

Cuando se sufre acidez o reflujo, es mejor no consumir agua con gas porque podríamos agravar el problema.

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