Alimentación

Limonada natural: ¿cómo hacerla para que sea realmente sana?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Sábado 12 de octubre de 2019

3 minutos

Aprovecha las buenas propiedades del limón para hacer una bebida ideal para combatir el calor

Limonada natural

ACTUALIZADO

Disponer de una jarra de limonada natural y bien fresquita en la nevera es una buena idea para tener a mano como refresco natural, con excelentes nutrientes esenciales, que puedes preparar de manera sencilla y anticipada.

Obviamente, la base de una limonada es el limón, una fruta que por su sabor claramente ácido utilizamos para aliñar pescados y otros ingredientes. Error. Deberíamos sacarle más partido porque, tal como señala la Fundación Española de Nutrición (@FENnutricion) su zumo es muy bajo en calorías y una excelente fuente de potasio y vitamina C. El limón, además, aporta vitaminas E y del grupo B, junto a otros minerales como el magnesio, el calcio y el fósforo. Su contenido graso es cero y se cree que su composición en fitoquímicos podría resultar beneficiosa a la hora de reducir la incidencia de determinados tipos de cáncer. En este sentido, la Asociación Española Contra el Cáncer (@aecc_es) incluye el limón entre los ingredientes de algunas de las recetas saludables que recomienda.

Limonada

La limonada “perfecta” paso a paso

Hay infinidad de recetas para hacer una limonada, aunque la mejor será aquella que te proporcione un refresco natural y a tu gusto. Tres son los ingredientes básicos: agua, limón y algún edulcorante con el que conseguir el equilibrio idóneo entre dulzor y acidez. Además, puedes darle un toque personal añadiendo otras frutas, especias o hierbas (una lima, un palito de canela, unas hojas de menta...), pero la base siempre será la misma.

Preparar una limonada es muy sencillo. Para tener aproximadamente un litro, coge unos 4 o 6 limones, dependiendo del tamaño, y medio litro de agua. Puedes obtener el zumo de las frutas con el clásico exprimidor o bien pelar los limones y colocarlos en el vaso de una batidora, retirando antes las semillas y las “pieles” blancas que darían a la bebida un toque amargo.

Una vez mezclados el zumo y el agua, solo falta incluir un ingrediente que le aporte el punto dulce que quieras. Si optas por añadir azúcar, elige azúcar moreno o de caña. Entre 60 y 80 gramos es más que suficiente para que quede deliciosa. Si quieres controlar los hidratos de carbono simples y las calorías, también tienes edulcorantes naturales que pueden ser excelentes sustitutos a la hora de lograr una limonada natural y exquisita.

Lo ideal es tomarla bien fría. Por eso, un truco es añadir solo ½ litro de agua por cada 4 o 6 limones en el momento de la preparación, para luego incluir antes de su consumo unos cubitos de hielo. Tenlo en cuenta si lo que quieres es una jarra de un litro para servir de manera inmediata. En este caso, la proporción sería de medio litro de agua y ½ kilo de cubitos.

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Limonada exprés, de sabor intenso y siempre disponible

Aunque esta bebida refrescante se hace en cuestión de unos minutos, existe una original opción para tenerla a punto en segundos. El “truco” consiste en preparar con antelación un concentrado de limonada, un “jarabe” de limón que tengas disponible siempre que quieras, (incluso congelado) y al que solo tengas que añadir agua y/o hielos.

Para hacer el concentrado pon al fuego el equivalente a una taza mediana de zumo (unos 4 limones aproximadamente), añadiendo una cucharada (sopera) de azúcar por cada limón (también es válido optar por edulcorantes menos calóricos). Deja que el azúcar se vaya disolviendo a fuego bajo. A la mezcla deberás incorporar la ralladura de la cáscara de uno de los limones que hayas utilizado. Solo la zona exterior, la amarilla, no la blanca. Recurre a un rallador muy fino para que las partículas de cáscara resulten casi inapreciables.

El azúcar se debe ir diluyendo hasta que el zumo espese lo suficiente. Debe quedarte como un almíbar denso. Cuando lo tengas, deja que se enfríe y conserva en la nevera, donde adquirirá una textura semi sólida. Cada vez que quieras limonada, solo tienes que coger una porción y añadir agua con hielo. Si no quieres tomarte los pedacitos de corteza (donde se concentra buena parte de la vitamina C) simplemente cuela tu limonada en el momento de servirla.

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Ingredientes saludables e imaginativos

Si te apetece variar y sorprender con una limonada igual de rica que la tradicional pero con algún toque novedoso, prueba a sustituir algún limón por el zumo de una lima y añade a la jarra, una hojas de menta súper refrescantes. Tendrás una especie de “mojito” pero sin alcohol y de lo más saludable.

Si tu idea es incrementar la dosis de vitamina C y además lograr una bebida que ayude a depurar tu organismo, cambia, en este caso, un par de limones por un pomelo, añadiendo alguna cucharada extra de azúcar para que la limonada no resulte amarga.

Por último, una idea tan original como sana es añadir a la limonada clásica unas rodajas de pepino muy finas y dejarlas que “maceren” en el interior del recipiente. El pepino, con sus 12 kcal. /100 gramos, según la Base Española de Composición de Alimentos (BEDCA), su aporte en calcio y su sabor discreto, es un ingrediente extra a tener en cuenta, tanto si decides comértelo como colofón a tu vaso de limonada, como si prefieres dejarlo.

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