Alimentación

Pérdida de masa muscular en reposo en personas mayores

Manuel Martínez

Foto: Bigstockphoto

Miércoles 11 de marzo de 2020

4 minutos

La pérdida de musculatura es un problema que se endurece si se está postrado en la cama

Pérdida de masa muscular en reposo en personas mayores

Ya sea a causa de una lesión, una enfermedad incapacitante o el sedentarismo tan propio de esta edad, muchas personas mayores suelen pasar más tiempo del habitual en la cama, lo que puede provocar un deterioro de su salud. Por ejemplo, si nos acostumbramos a esta situación, corremos el riesgo de desarrollar escaras por presión, sufrir incontinencia urinaria, ralentizar la circulación sanguínea o presentar problemas de deglución, entre otros. Sin embargo, una de las partes de nuestro cuerpo que puede verse más perjudicada es el sistema musculoesquelético.

Mas concretamente, hablamos de la pérdida de masa muscular relacionada con el edad, que aumenta en pacientes con poca movilidad o postrados en una cama. Un problema muy común que, en términos científicos, es conocido como sarcopenia. Para aquellos que nunca hayan oído hablar de ella, se trata de una patología progresiva, vinculada estrechamente al envejecimiento, que se caracteriza por la disminición de la fuerza y la masa musculares, y finalmente del rendimiento físico.

Lamentablemente, no hay forma de frenar la sarcopenia, de igual manera que es imposible dejar de cumplir años. Aunque sí se puede prevenir o ralentizar su llegada con una serie de ejercicios, que debe recomendar un experto en la materia. En contraposición, los pacientes que están encamados aumentan esta degeneración muscular, tal y como afirma Carlos Fernández Viadero, Geriatra del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla. "El desuso por inactividad, reposo o enfermedad origina atrofia muscular y favorece la sarcopenia”, sentencia.

Mujer en una cama articulada

Factores que intervienen en la sarcopenia

Como acabamos de ver, esta patología aparece inevitablemente con la edad. En este sentido, “la masa muscular se empieza a perder a partir de la tercera década de vida, pero después de los 60 años y, más en mujeres por la menopausia, la pérdida es mayor”, revela la doctora en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de la Universidad de Zaragoza (@unizar), Alba Gómez-Cabello.

Además, el doctor José Antonio García Rexart, del Servicio de Geriatría del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, testifica en uno de sus trabajos que esta degeneración se puede dar hasta en cuatro niveles, es decir, existen cuatro factores que evidencian la sarcopenia:

  • Neuronales. El paso de los años provoca la pérdida de unidades motoras alfa de la médula espinal, lo que, según el geriatra, “provoca atrofia muscular”.
  • Musculares. Las fibras musculares van perdiendo calidad y reduciendo su presencia con la edad. Esto queda en evidencia cuando, por ejemplo, tenemos menos fuerza o menos flexibilidad.
  • Humorales. Los cambios hormonales, como el descenso de la testosterona o los estrógenos, tienen un efecto perjudicial sobre la musculatura.
  • Estilo de vida. A ojos del doctor García Rexart, “la sarcopenia empeora con el desuso y una vida sedentaria produce una mayor y más rápida pérdida de músculo que una vida activa".

Asimismo, en las personas que padecen alguna enfermedad que les obliga a estar en cama mucho tiempo, el estilo de vida cobra aún más importancia. La doctora Gómez-Cabello, a través de sus investigaciones, concluye que “los beneficios de poder realizar una actividad física mejoran tanto la condición física, como aspectos más sociales”. Por lo tanto, carecer de la movilidad suficiente para ejecutar nuestra rutina diaria puede deteriorar nuestra calidad de vida.

La obesidad sarcopénica

Este término, que parece totalmente opuesto al tema que hoy nos atañe, es una variedad de la sarcopenia que podría agravar el estado de salud de una persona mayor que ya ha sido diagnosticada de este problema, así como las dolencias relacionadas que pueden aparecer en el futuro, como la fragilidad. En este sentido, la obesidad sarcopénica es el momento en el que empezamos a acumular grasa mientras la debilidad muscular también se acrecenta.

En palabras del doctor Fernández Viadero, “en general, las personas desnutridas y con bajo peso padecen con más frecuencia sarcopenia. Sin embargo, también puede detectarse en personas obesas”. Este concepto es relativamente nuevo y está cobrando mayor relevancia en la actualidad, puesto que “hay datos que evidencian que la obesidad sarcopénica puede estar asociada a un mayor riesgo de mortalidad”, asegura el experto.

Por otro lado, cuando el paciente no puede moverse, dicha inhabilitación favorece la pérdida muscular debido a un consumo energético muy reducido, añade Fernández Viadero. Y, al mismo tiempo, potencia la creación del tejido adiposo, motivando así la aparición de la obesidad sarcopénica.

Pérdida de masa muscular en reposo

¿Cómo tratar a personas en cama?

Cuando inevitablemente el paciente tiene que estar encamado, el conjunto de ejercicios que mejoran su estado y frenan el avance de la sarcopenia deben ir de la mano de un tratamiento fisioterapéutico. Eso sí, es importante aclarar que se trata de una patología que tiene solución, en cierta medida, y que una temporada postrado en la cama no significa que no se pueda retomar el ritmo de vida anterior.

Pablo Herrera, licenciado en Fisioterapia, Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y fundador de FisioHogar (@Fisiohogar), indica que “primeramente es necesario valorar al paciente, a partir de aquí, adaptamos el ejercicio a las necesidades de esta persona. El enfoque siempre tiene que ser progresivo”. En cuanto a los protocolos que este fisioterapeuta suele seguir, diferencia cuatro:

  • Pasivos. El fisioterapeuta moviliza al paciente.
  • Pasivos asistidos. El paciente comienza a hacer contracción muscular ayudada.
  • Activos. El paciente realiza los movimientos solo.
  • Activos resistidos. Se opone resistencia al movimiento del paciente, para empezar a ganar masa muscular

Igualmente, Herrera recomienda varios ejercicios básicos que se pueden llevar a cabo en casa, sea cual sea el grado de movilidad del paciente. “El principio se basa en la movilización articular, para conseguir que mantengan esa movilidad”. Más adelante, si el paciente no puede levantarse de la cama, podría realizar movimientos de tobillos y muñecas. Y, posteriormente, pasar a levantar los brazos arriba y abajo, e incluso hacerlo sentado en lugar de acostado.

Un ejercicio muy sencillo y que, según afirma el fisioterpeuta, es muy recurrente son las sentadillas. Obviamente, sin ningún tipo de resistencia y siempre que el paciente haya avanzado hasta ese punto. Y finalmente, el objetivo a conseguir es que la persona pueda caminar por sí sola, puesto que “es un ejercicio buenísimo para este tipo de pacientes”, concluye.

0

No hay comentarios ¿Te animas?