Salud

¿Cuáles son las causas y secuelas de un ictus en personas mayores?

65ymás

Foto: Pixabay

Miércoles 4 de septiembre de 2019

3 minutos

El ictus es la principal causa de muerte en mujeres y la segunda en hombres

¿Cuáles son las causas y secuelas de un ictus en personas mayores?

El ictus es una patología cerebrovascular que se produce cuando un vaso sanguíneo se rompe o se obstruye, provocando la muerte de las células del cerebro o que estas dejen de funcionar por la falta de oxígeno. 

Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), el ictus es la principal causa de muerte en mujeres y la segunda en hombres. El riesgo de sufrir un ictus es mayor a partir de los 60-65 años. La SEN asegura que “cada año entre 110.000 – 120.000 personas sufren un ictus en España” y estima que el 90% de los casos podrían prevenirse conociendo los factores de riesgo. 

Causas de un ictus en personas mayores

Además de la edad, el sexo, el historial clínico o los antecedentes familiares, entre los factores que aumentan el riesgo de sufrir un ictus se encuentran:

- La hipertensión: es uno de los factores con mayor incidencia en el origen de un ictus. Casi un 70% de los casos de ictus son producto de la hipertensión arterial. 

- Enfermedades cardiovasculares: las personas con problemas de corazón presentan más posibilidades de sufrir un ictus. En concreto, la fibrilación cardiaca (arritmia con mayor frecuencia en España) es la causa de más de un 30% de los ictus en España.

- Dieta equilibrada y saludable: llevar un correcto hábito alimenticio es fundamental para evitar enfermedades como el sobrepeso, el colesterol alto, la hipertensión o la diabetes; todas ellas enfermedades que inciden en el riesgo de sufrir un ictus. Para evitar el riesgo de sufrir un ictus se recomienda incorporar una dieta sustentada en el consumo de verdura, fruta, pescado, carnes magras, legumbres, fibra, frutos secos, etc. 

- Diabetes: el riesgo de padecer un ictus en personas mayores con diabetes se incrementa considerablemente. La diabetes deteriora los vasos sanguíneos, favorece los niveles de colesterol alto, la hipertensión, etc. Por ello, los especialistas recomiendan realizar controles periódicos gracias a los cuales se puedan analizar y controlar las posibles consecuencias derivadas de esta enfermedad. 

- La inactividad física aumenta las posibilidades de que el mayor sufra un ictus como consecuencia de enfermedades derivadas del sedentarismo. Las personas que no hacen ejercicio tienen más posibilidades de sufrir hipertensión, obesidad o sobrepeso, entre otros. Por este motivo, los expertos recomiendan realizar ejercicio físico con regularidad.

- El tabaquismo: en las personas que fuman tabaco el riesgo de sufrir un ictus crece entre un 30% y 40%. 

- El consumo de alcohol en exceso incide negativamente en la salud del usuario, provocando o favoreciendo la aparición de enfermedades vinculadas con el ictus como la obesidad, la hipertensión o las cardiopatías. 

Existen dos modalidades de Ictus:

- El Ictus isquémico, también conocido como isquemia cerebral o infarto cerebral, representa más del 80% de los diagnósticos y se origina por el taponamiento de uno o varios vasos sanguíneos encargados de transportar la sangre al cerebro.  

- El ictus hemorrágico o la hemorragia cerebral se produce por la rotura de una vena o artería sanguínea en el cerebro, provocando una hemorragia en el mismo. 

Como señalan los expertos de STIMA, la rápida actuación de los profesionales sanitarios “es de vital importancia, puesto que pueden disminuirse las posibles secuelas que queden tras el episodio de Ictus”. 

Secuelas derivadas de un ictus en personas mayores

Entre las secuelas más comunes en personas mayores que han sufrido un ataque cerebrovascular destacan:

- La parálisis que puede afectar a una parte de la cara, del cuerpo, a un brazo o pierna. Por lo general, dicha parálisis se produce en el lado contrario en el que se ha producido el ictus. 

- La dificultad para hablar: las personas mayores que han sufrido un ictus pueden presentar dificultades para expresarse con claridad o para comprender el lenguaje. 

- El deterioro cognitivo que afecta a la memoria, al razonamiento, a la comprensión, a la atención, al análisis, etc.

- La pérdida de movilidad que incide en el correcto desarrollo de actividades propias de su día a día como vestirse, ir al baño, hacer la compra o subir escaleras. 

- El déficit sensorial: la capacidad multisensorial del mayor se verá afectada tras haber sufrido este episodio. 

- La inestabilidad emocional: la tristeza, la ansiedad, la irritabilidad o la depresión son secuelas emocionales muy comunes en mayores que han sufrido un ictus. 

Los mayores que han sufrido un ictus deberán de acudir a terapias de rehabilitación planificadas y supervisadas por profesionales para: revertir las posibles secuelas derivadas del ataque cerebral, mantener su autonomía y autoestima, y para disfrutar de una mejor calidad de vida. 

0

No hay comentarios ¿Te animas?