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Consejos para empezar a practicar la técnica del Chi kung

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Jueves 6 de febrero de 2020

4 minutos

Conocido también como Qigong, tiene como principal objetivo conocer, utilizar y optimizar la energía

Consejos para empezar a practicar el Chi kung

El Chi kung, al que también se le conoce como Qigong, tiene como principal objetivo conocer, utilizar y optimizar la energía que posee el cuerpo humano. De hecho, “Qi” significa “energía”, y “Gong” es “tiempo”. Es un método que incorpora elementos de la medicina tradicional china, en donde se utilizan la mente, la respiración y el ejercicio físico. Su funcionamiento es similar a lo que se hace con las agujas en la acupuntura, solo que en lugar de usar estas se emplean otras herramientas.

El equilibrio

Desde una concepción religiosa, como el budismo o el taoísmo, lo que nos aporta el Chi Kung es el camino para llegar a la iluminación, la paz interna e incluso la felicidad y la libertad interior. Para el confucianismo, es una técnica que nos ayuda a ser más tolerantes, a mejorar nuestra forma de ser y a comprender mejor a los demás y nuestro entorno. Además, una vez que lo controlemos, facilita el pensamiento reflexivo y la toma de decisiones: “Hay que meditar tres veces, y luego tomar decisiones”, se dice desde esta concepción de la vida.

Para comenzar a practicar este método es mejor hacerlo de la mano de un experto, pues si no conocemos bien esta filosofía y lo que comprende, además de los movimientos que la acompañan, probablemente no logremos conocerla ni practicarla en toda su magnitud.

Esta filosofía explica que cuando estamos sanos poseemos al completo nuestra energía vital o Chi, de modo que esta fluye naturalmente por donde le corresponde, sin detenerse y moviéndose con normalidad. Sin embargo, si hay algún desequilibrio que nos está alterando por dentro y por fuera, probablemente se deba a un exceso, carencia o paralización del Chi, y es cuando nos mostraremos enfermos.

Mujer practicando tai chi

Tiempo y dedicación

¿Qué es lo que propone este método entonces? Su idea es que cuando esa energía vital está alterada es necesario lograr que se reajuste para alcanzar el equilibrio. Esto es algo que necesita de tiempo y dedicación. Por lo tanto, la primera regla para practicar el Qigong, es no tener prisa. Debemos ser conscientes de que este es un proceso lento que probablemente implique un periodo largo. Todo dependerá de cada uno de nosotros.

La primera base de la que deberemos de partir es, por tanto, la paciencia. Los logros no se consiguen sin esfuerzo. Primero hay que pasar por un proceso. Este conlleva un aprendizaje y por ello es necesario estar dispuesto a aceptar que esto va a ser así. Para ello hay que preparar la mente y esto implica desprenderse del propio ego, pues solo de este modo podremos poder ver desde la perspectiva de otras realidades. Este es el camino que tendremos que emprender y como no es algo sencillo lo ideal es que nos guíe un profesional de este campo.

Existen distintas formas de acercarse al Chi kung, ya que engloba muchas clases de ejercicios de respiración y de movimientos, pero como los hay de complejidad diversa, lo mejor es empezar por algo sencillo. Es un sistema que busca la armonización de tres elementos y en el que se produce una interacción de cada uno de ellos. Lo que pretende es regular a la vez el cuerpo, la respiración y la mente. Todo ello con la finalidad de fortalecer los tres “tesoros”: la esencia, la energía y la consciencia o el espíritu.

Si queremos practicar esta filosofía debemos ser conscientes de la manera de pensar que tenemos, de nuestra mente y forma de ser. También de nuestro cuerpo, de la salud y de las cuestiones físicas que los engloban. En ella es importante probar y experimentar, pues solo de este modo se puede alcanzar una mejoría física y emocional.

Personas practicando tai chi

Primeros pasos

La mejor forma de comenzar consiste en usar una combinación de ejercicios de respiración, relajación y meditación sencillos. Desde el Instituto de Medicina China, aconsejan por ejemplo empezar con un ejercicio respiración básico de respiración abdominal (al inspirar se sube el abdomen, al espirar se baja), unas quince veces por la mañana. Después, en torno a unas diez o quince veces al día, dedicar a sentirnos a nosotros mismos durante quince segundos. Esto se puede repetir cada hora, y simplemente consiste en percibir esa conexión entre cuerpo y mente, al margen de cómo nos encontremos. Es sentir lo físico y lo emocional.

Por último, hay que añadir una fase de meditación. La mejor manera de iniciar este proceso es sentados, en el suelo o sobre una silla. La columna debe estar recta a la par que adoptamos una postura relajada. Poco a poco hay que intentar dejar de pensar, oír, mirar o pensar para llegar a un estado de calma mental. Solo tienes que intentar desconectar y tratar de alcanzar la armonía y la paz que necesita tu interior. Esto se debe practicar durante quince minutos una vez al día y es posible hacerlo por la noche. Hay que estar preparado para recibir muchas sensaciones, que se tendrán que analizar pero desde la tranquilidad interna y sin perder la sonrisa.

Cuando practiques cada uno de estos ejercicios debes buscar un lugar tranquilo que te permita realizarlos sin interrupciones. Este es un primer paso, luego poco a poco se pueden incorporar otros movimientos que ayuden a fortalecer el cuerpo y darle más flexibilidad, a la par que se trabaja respiración y meditación. Para ello, lo mejor es que en este camino nos acompañe un maestro.

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