Fisioterapia

Cómo es la rehabilitación y fisioterapia de la artrosis del pulgar o rizartrosis

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Domingo 9 de junio de 2019

2 minutos

Se puede usar una férula puntualmente para restringir el movimiento y hacer estiraminentos locales

Rehabilitación y fisioterapia de la artrosis del pulgar o rizartrosis

Cuando se presenta artrosis del pulgar o rizartrosis, podemos llegar a tener complicaciones de movilidad en la zona dependiendo del estadio en el que se encuentre la enfermedad. La cirugía puede ser una solución a este problema, pero el tratamiento conservador recomienda un abordaje que incluye antiinflamatorios, una férula para restringir el movimiento y aliviar la articulación, que se colocará en momentos concretos, y además la rehabilitación mediante fisioterapia.

Rebajar la inflamación

En la rizartrosis, la fisioterapia analiza previamente en qué estado se encuentra la enfermedad. Así, tenemos desde el menor nivel en que el que solo se experimenta dolor en actividades específicas, hasta el máximo grado en el que este se sufre de forma constante.

La zona se puede inflamar, por eso en una primera actuación el fisioterapeuta tratará de bajar esa inflamación y realizar ejercicios que ayuden a estirar la articulación del pulgar. Cuanto antes se comience con la rehabilitación mejor serán los resultados, y a la par estaremos frenando el avance de la enfermedad, aseguran los expertos.

En estadios iniciales de la enfermedad al presentar hinchazón se buscará rebajar la misma colocando hielo en la zona durante 15 minutos tres veces al día. Esta medida la debe realizar el paciente en casa y es importante ser constante para que surta efecto.

Después se realizarán una serie de movimientos suaves que ayuden a que muñeca y dedos se vayan recuperando. Estos ejercicios se combinarán con estiramientos, que es donde se pondrá el enfoque al principio antes de pasar a la fase de fortalecimiento, según los expertos.

A la par se puede practicar algún masaje, y es posible que se aplique un vendaje en la zona por medio de una férula que probablemente haya que ponerse por la noche y lo largo de determinados momentos del día. Esto nos lo indicará el fisioterapeuta. Si se consigue bajar la inflamación se pasa a una segunda fase en la que ya sí se busca fortalecer todos los músculos que rodean el pulgar.

Cuidados paliativos

Dependiendo de lo que el fisioterapeuta valore se realizarán distintos ejercicios. Si solo se puede optar a un tratamiento paliativo para calmar el dolor de la zona, existe la opción de aplicar distintas técnicas como termoterapia, hidroterapia, ultrasonidos, crioterapia, etcétera.

Luego el experto irá viendo si es necesario incluir algún masaje o realizar estiramientos. Y se pueden indicar algunos movimientos de fortalecimiento como apretar una pelota pequeña de goma, abrir y cerrar la mano o extender esta en una mesa y levantar el pulgar lo que se pueda.

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