Fisioterapia

La fisioterapia puede corregir la pisada para andar más seguros

Mariola Báez

Lunes 1 de abril de 2019

2 minutos

Apoyar bien el pie implica tener un mayor equilibrio que puede ayudar a evitar caídas

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A la hora de dar cada uno de nuestros pasos con la máxima seguridad posible, hay dos elementos que influyen de manera notable:la firmeza y el buen tono de la musculatura abdominal, que forma el tronco, y la forma en la que apoyemos el pie al andar.

Aunque es algo que resulta casi imperceptible, cada persona pisa de una manera determinada, apoyando primero el talón o la zona delantera, o también descargando el peso corporal algo más en el área externa del pie o en la interna. Conocer nuestra pisada es importante porque puede influir en determinadas dolencias.

Tal como explica la Fundación Podoactiva, el estudio y valoración de la pisada es una herramienta esencial para tratar los problemas que afectan al pie y que podrían acabar desencadenando lesiones, por ejemplo, de espalda, cadera o rodillas. Algunas de estas lesiones pueden tener su origen en algo tan simple como nuestra manera de andar. La Fundación además señala que no caminamos igual en las distintas etapas de la vida, por lo que, incluir en la visita al podólogo un estudio de la pisada puede venir bien para prevenir dolencias del pie que pueden surgir en la edad adulta.

Qué puede hacer la fisioterapia para corregir una pisada incorrecta

Dolencias como la fascitis plantar o los espolones calcáneos pueden prevenirse o mejorar tomando medidas para que nuestros pies se apoyen correctamente a cada paso y en las distintas superficies.

Cuando existe un problema de este tipo, los tratamientos específicos de fisioterapia pueden resultar de gran ayuda. Especialmente en el caso de las personas mayores, los ejercicios para corregir una “mala” pisada han de estar siempre dirigidos por el profesional fisioterapeuta para que cumplan su objetivo y no acaben desencadenando dolencias mayores.

Se habla de pie pronador o supinador según nuestra tendencia a apoyar el pie hacia el exterior o hacia el interior al caminar. Al hacerlo, también giramos levemente las rodillas, los tobillos y las caderas. Si tenemos en cuenta que llevamos años pisando así, no es extraño pensar que esa pisada incorrecta pueda acabar afectando a diversos músculos y articulaciones de todo nuestro cuerpo.

En estos casos, según indique el fisioterapeuta, pueden ser necesaria una rutina de ejercicios sencillos que corrijan la pisada; por ejemplo hacer avanzar hacia adelante y hacia atrás una pelota de tenis con la planta del pie. La solución puede estar también en llevar de manera permanente una plantilla de uso terapéutico que, de manera progresiva, “obligue” al pie a pisar de la manera más adecuada y segura para nosotros.

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