Mayores

Etapas de duelo que atraviesa una persona mayor al perder a un ser querido

Verónica Mollejo

Foto: Bigstockphoto

Lunes 18 de noviembre de 2019

4 minutos

La muerte de un amigo o familiar es un trance que requiere un proceso de superación

Etapas de duelo que atraviesa una persona mayor

La pérdida de un ser querido es un trance que marca a cualquiera, da igual el género y la edad. Sin embargo, se cree que las personas mayores se muestran mucho más delicadas a este tipo de noticias debido a la inestabilidad emocional y física que suele acompañarles. La llegada de la jubilación, la partida de los hijos del hogar familiar, la pérdida de amigos y allegados que sucumben al paso del tiempo... Son muchos los cambios a los que debe hacer frente la tercera edad, por eso es importante aprender a sobrellevarlos de la mejor manera posible.

Tal y como exponen desde la Fundación Mario Losantos del Campo (@FundacionMLC), especializada en psicoterapia, las personas mayores pueden ajustarse perfectamente al duelo. "En general, las personas de edad avanzada han tenido que afrontar múltiples pérdidas a lo largo de su vida y eso puede ayudarles a afrontar duelos posteriores. [...] El bagaje vital acumulado, repleto de experiencias, aporta una forma de ser y de estar frente a la vida que será determinante en la manera de afrontar y elaborar una crisis tan profunda como es el duelo", aseguran estos profesionales.

Eso sí, esta fortaleza inusitada que a veces presentan los adultos mayores no significa que su entorno deba despreocuparse de su estado. El duelo implica una tristeza constante, una incertidumbre capaz de paralizar a cualquiera y un dolor que resulta muy complicado de eliminar. No obstante, todos estos sentimientos son normales y deben ser superados de la forma más natural y saludable posible.

Para ello, es necesario conocer los procesos que componen el duelo, pues es la única forma de determinar si todo marcha según lo previsto o, por el contrario, la pérdida de un ser querido ha desembocado en una depresión que es preciso tratar. Bajo esta premisa, ¿qué etapas conforman este trance?

Etapas de duelo que atraviesa una persona mayor

Negación

El impacto y la perplejidad del momento son los dos sentimientos predominantes en esta etapa, que nos empuja a negar los acontecimientos con el objetivo de amortiguar el golpe y "obligarnos" a aplazar el dolor que nos produce. Debido a la necesidad de aceptar la noticia, se trata de una etapa que no permanecerá mucho tiempo con nosotros. Y si es así, es importante que acudas a un especialista, pues puede derivar en otros trastornos.

Además, aunque el individuo hable del asunto y se desahoge, es probable de manera no explícita siga negando lo ocurrido, por lo que el papel de sus seres queridos resulta fundamental.

Ira

Cuando somos conscientes de lo que ha ocurrido y empezamos a asimilar esta nueva situación, es irremediable que junto a la pena experimentemos episodios de ira e irritabilidad. Se trata de un mecanismo de gran eficacia para desahogarse y no reprimir nuestras emociones, algo que podría desencadenar innumerables problemas. En esta etapa también hay lugar para la culpa, en relación con el mundo y con uno mismo. Pensamos que lo que ha ocurrido no es justo.

En este caso, suele ser de gran ayuda hablar con nuestros seres queridos de aquello que se nos pasa por la cabeza, por terrible que sea, y aliviar ese peso que nos oprime el pecho. Algo que puede costar más si se trata de una persona mayor, pues es una generación a la que se le inculcó "la no expresión de las emociones como rasgo de fortaleza, así como no pedir ayuda y mucho menos a acudir a un psicólogo", alertan desde la Fundación Mario Losantos del Campo.

Negociación

Esta es quizás la etapa más larga de todas, y también la más desconocida, ya que puede empezar antes del fallecimiento de ese ser querido y finalizar años después de su pérdida. Este lapso de tiempo se caracteriza por el trabajo mental que hace el paciente para poder sobrellevar la situación. Es decir, recurre a la imaginación, a las plegarias o a las creencias religiosas para fantasear con una realidad paralela en la que nada ha ocurrido. Sin embargo, en el fondo sabe que esto es imposible, pero le ayuda a superar el duelo.

Estamos ante episodios que en sí duran muy poco tiempo, pero que pueden acompañarte a lo largo de muchos años como vía de escape de la terrible realidad que te ha tocado afrontar.

Etapas de duelo que atraviesa una persona mayor

Depresión

Y llega la etapa más delicada de todas y la que requiere mayor apoyo y ayuda para no caer en una enfermedad que ya afecta a más de dos millones de personas en España, según datos de la Organización Mundial de la Salud (@WHO). Como bien es sabido, estamos ante una patología que se describe como un estado de tristeza, melancolía y desesperación que causa estragos en la salud mental del individuo.

En esta etapa dejamos atrás las fantasías anteriores y nos topamos de bruces con la realidad, que motiva una sensación de vacío e inestabilidad que creemos imposible de superar. Por eso, es fundamental aceptar cuanto antes que la muerte es parte de la vida y que esta debe seguir a pesar de la pérdida. Que podemos seguir siendo felices mientras aprendamos a gestionar dicha ausencia, que se trata de una fase natural y pasajera que todo el mundo en nuestra situación ha atravesado.

Es normal que durante la depresión nos aislemos, nos sintamos más cansados de lo habitual y nuestra autoestima baje y perdamos el interés por todo. No te fuerces a hacer cosas que no quieres, pero cuando sientas que recuperas parte de la ilusión, no te regodees en el dolor y déjate llevar.

Aceptación

Por fin llegamos a la puerta de salida. El momento en el que descubres que has aprendido a vivir sin ese ser querido y que esa superación no es algo malo. El regreso a tu rutina diaria no significa que dejes atrás a esa persona, todo lo contrario, transformas el dolor emocional del principio es un sentimiento de añoranza, en el buen sentido de la palabra. La capacidad de recordarlo en paz y con una sonrisa en el rostro.

Sin embargo, hasta llegar a este punto y recuperar la felicidad, primero experimentarás la ausencia de sentimientos, tanto negativos como positivos, y un incremento del cansacio físico y mental. ¿El siguiente paso? Volver a vivir la vida y dejar en el pasado una tristeza que podría haberse vuelto patológica.

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