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¿Cómo reducir la ansiedad que puede sentir una persona mayor ante una prueba médica?

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Sábado 21 de diciembre de 2019

3 minutos

La larga espera y el desconocimiento hacen que ese paciente se ponga en la peor de las situaciones

¿Cómo reducir la ansiedad que pueda sufrir una persona mayor ante una prueba médica?

"Tenemos que hacer una prueba para confirmar realmente de qué se trata". Una frase que puede que alguna vez hayamos oído en una consulta médica a la que hemos acudido alarmados por unos síntomas. Señales que pueden ser de una simple patología que se supere con un tratamiento farmacológico y unos días de reposo... o de algo más grave.

Es en esta sospecha cuando nos asaltan las dudas, ya no solo por la gravedad de lo que podamos tener, sino por el mero hecho de enfrentarnos a esa prueba clínica. ¿Estaré nervioso? ¿Me dolerá? ¿Qué me van a hacer? ¿Cuánto durará? ¿Cuándo podré conocer los resultados? Son algunas de las preguntas que se pueden hacer esos pacientes mayores cuando experimentan un cuadro de ansiedad por esta circunstancia.

Un estado de nervios que puede hacer que estemos más apáticos, irritables, sin apenas poder conciliar el sueño o sin probar bocado hasta ese día que volvamos al hospital para ese procedimiento médico. 

¿Cómo reducir la ansiedad que pueda sufrir una persona mayor ante una prueba médica?

La larga espera

Una ansiedad que aumenta sobre todo en el caso de esas personas mayores que llevan un tiempo hospitalizadas y repercute negativamente en la recuperación de esa persona. Eso por no hablar de que ese cuadro de estrés puede alterar el pronóstico y hasta el curso de esa enfermedad diagnosticada de antemano. Por ejemplo, puede que si hasta ahora hemos tolerado el dolor por esa patología, ahora venga de nuevo esa molestia como consecuencia de ese estado de ansiedad y depresión

Como detallan desde la Unidad de Psico-Oncología del Hospital Universitario Gregorio Marañón (@ComunidadMadrid), esa larga espera, esa incertidumbre sobre lo que pasará, si la enfermedad avanzará más o menos rápido o en qué consistirá esa prueba diagnóstica hacen que ese paciente pase días muy complicados. Días y noches muy largos en los que aparecen algunos fantasmas y pensamientos negativos que incluso después no tengan nada que ver con la realidad. 

Es tal la alteración que también es frecuente que en apenas unos segundos o minutos esa persona pase de pensar que todo está bien, que nada malo le pasará en esa prueba médica a todo lo contrario. Se pone en lo peor y no sale de ahí. 

¿Cómo reducir la ansiedad que pueda sufrir una persona mayor ante una prueba médica?

¿Qué se puede hacer?

Es entonces cuando muchos de estos pacientes se muestran ansiosos y desean que llegue cuanto antes esa prueba médica para realizarla y salir de toda duda respecto a qué le sucede en realidad. En este caso, es una labor importante la que realizan los médicos para calmar la ansiedad de esa persona mayor que va a someterse a un procedimiento médico. Estos son algunos consejos que estos profesionales consideran muy importantes en este sentido:

  • Es bueno explicar a esa persona que si se procede de forma precipitada, esto solo puede dar lugar a un diagnóstico erróneo y a la toma de decisiones en ocasiones no acertadas. No por esperar un par de días más, esa enfermedad va a progresar de forma fulminante para mal.
  • En el caso de que la duda sea relativa a la prueba en sí, trasladaremos a ese paciente toda la información sobre la duración de la misma, cómo se llevará a cabo, si se hace con o sin anestesia...
  • Es importante que durante ese tiempo de espera esa persona mayor esté acompañada por sus familiares para que se sienta arropada y apoyada. No hay que caer con ellos en el victimismo, compadecerlos ni ponernos en lo peor. Es importante ser realistas pero sin que ese sufrimiento pueda con todos. 
  • También es importante que los familiares entiendan y pasen por alto posibles alteraciones o reacciones que pueda tener esa persona durante ese tiempo. Seamos comprensibles. 
  • Resulta muy sano comentar y verbalizar las preocupaciones que tiene esa persona que va a enfrentarse a esa prueba médica y a ese posible diagnóstico médico. 
  • Hasta que el día de la prueba llegue, si tienes un buen estado de salud y el médico lo recomienda, haz una vida normal. Cuídate, haz deporte, aliméntate bien o cultiva tus aficiones. En este punto es importante que ni el paciente ni los familiares hagan de esa prueba o posible enfermedad el epicentro de todo. 
  • En esa rutina normalizada puedes incorporar aquellas actividades que puedan relajar y distraer tu mente por esos días. Intentar dormir y descansar lo suficiente es otro de los mejores consejos.
  • Y nada de consultar en Internet posibles enfermedades de tu "sintomatología". 
  • No te tomes de motu propio, tampoco por consejo de un familiar, un medicamento relajante para el día mismo de la prueba para estar más tranquilo. Y mucho menos sin consultarlo con el médico o el equipo sanitario encargado de hacerte dicha prueba. Si necesitas tomar algo, pregunta primero a tu doctor. 
  • Tras la prueba y cuando recibas los resultados nada de alarmarse al leer frases complicadas. Pídele al especialista que te lo aclare con términos más sencillos
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