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¿Es verdad que los genitales masculinos encogen con el envejecimiento?

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Viernes 6 de marzo de 2020

3 minutos

El tamaño no se reduce, pero sí se notan cambios en el color del glande o en el vello púbico

¿Qué hay de cierto en eso de que los genitales masculinos encogen a medida que se cumplen años?

Puede que hayas oído algo al respecto. Comentarios acerca del tamaño de los genitales masculinos a medida que se cumplen años. Un envejecimiento que puede estar detrás de las afirmaciones que aseguran que estas partes del cuerpo de los hombres encogen con el paso del tiempo. ¿Es eso cierto o es una leyenda urbana? Hoy te sacamos de dudas al respecto. 

Cambios que se producen en los genitales masculinos

En esto no cabe controversia alguna. Al cumplir años, el organismo sufre una serie de cambios asociados a ese proceso de envejecimiento. No obstante, aunque haya modificaciones en todo lo referente al sexo (intensidad, deseo sexual, funcionamiento...), no ocurre lo mismo con el tamaño de los genitales masculinos. Puede parecer que sí, pero lo que realmente sucede es que aumenta la grasa púbica de la zona, además del incremento del volumen de la barriga, y eso da la apariencia de que haya podido encoger.

¿Qué hay de cierto en eso de que los genitales masculinos encogen a medida que se cumplen años?

A esto se suma que ante una situación de ansiedad, vergüenza o desconcierto, los testículos y órganos sexuales tienden a retraerse, por lo que este podría ser otro argumento que explique ese menor tamaño que se percibe, en forma de ilusión óptica, en esta zona del cuerpo. No obstante, los que sí experimentan un cambio de tamaño son los testículos y es que no solo pueden ser más grandes, sino que cuelgan más hacia abajo. En este caso, la respuesta debe buscarse en el músculo del escroto, que tiende a ser más elástico con la edad por lo que el descolgamiento que se origina es más evidente.

Así pues y en líneas generales, desde un punto de vista fisiológico no hay cambio alguno al respecto y el aparato genital tiene el mismo tamaño sea la edad que se sea. Sin embargo, sí es cierto que se puede experimentar alguna modificación en los genitales en cuanto a la sensibilidad o la rapidez de la respuesta al estímulo sexual. Y esto se debe a la disminución de la hormona masculina, la testosterona

También con el tiempo, pero sin guardar relación con el tamaño, se puede detectar una alteración de la curvatura del pene, sobre todo en aquellos varones que padecen una acumulación del denominado tejido cicatrizal debajo de la piel del mismo. En los casos más llamativos, dicha orientación poco normal puede llegar a ser bastante dolorosam por lo que se recurre a la cirugía parar poder corregirla y devolverla a su posición original.

Por último, a partir de cierta edad se nota cómo el tono de la piel del glande pierde parte de su color púrpura. No hay que alarmarse, ya que esto ocurre por la menor cantidad de flujo sanguíneo a medida que uno envejece. Lo mismo pasa con el vello púbico de los genitales masculinos. Se va perdiendo con el tiempo y en algunos mayores hasta casi desaparece por completo. Tampoco es una circunstancia que deba alarmar en exceso, ya que se trata de una consecuencia normal.

¿Qué hay de cierto en eso de que los genitales masculinos encogen a medida que se cumplen años?

¿Y en el caso de las mujeres?

En el caso de las mujeres y sobre todo a partir de la menopausia es cuando se observan los mayores cambios en sus órganos genitales. Y es que al desaparecer el ciclo menstrual, los ovarios dejan de producir estrógenos y eso se puede manifestar en un adelgazamiento de ciertas partes o tejidos como pueden ser los labios menores, la uretra, la vagina o el clítoris. Una situación que no debe pasarse por alto, ya que sin la higiene y el cuidado oportuno puede ser que con el tiempo aparezcan algunas infecciones, irritaciones o una situación de sequedad vaginal.

Por su parte, y también a partir de cierta edad de la mujer, tanto el útero como los ovarios o las trompas uterinas experimentan una reducción de su tamaño. Solo en los casos más llamativos (especialmente si la mujer ha tenido varios hijos) se puede producir hasta un cambio o descenso de su posición. Es lo que en el argot médico se denomina prolapso y que se manifiesta con algunos de estos síntomas: pérdida de control a la hora de ir al baño, dificultad para orinar, cierta presión en la zona de pelvis o dolor cuando se trata de mantener relaciones sexuales. 

También debido a esa menor cantidad de estrógenos, las mamas ven modificado su tamaño, así como el tejido fibroso que se encarga de su sostenimiento. De ahí que aparezca la flacidez y el pecho se vuelva menos firme y turgente a medida que pasan los años.

No obstante, todos estos cambios lógicos asociados al envejecimiento no significan que la mujer vea alterada su actividad sexual, ya que no interfiere para nada y no guarda relación con el placer sexual. Y es que tras la menopausia se sigue manteniendo la producción de otras hormonas sexuales que facilitan el deseo. Una práctica sexual, con independencia de la edad, que redunda de forma más que positiva en la propia salud. 

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