Medicina general

Los riesgos de una crisis de ansiedad se multiplican en las personas mayores

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Sábado 3 de agosto de 2019

2 minutos

Reconocer los síntomas y actuar con rapidez puede evitar serias complicaciones de salud

Los riesgos de una crisis de ansiedad en personas mayores

Una crisis de ansiedad es un problema serio que puede requerir atención médica inmediata si quien la experimenta no es capaz de atajar sus primeros indicios. Estos episodios se caracterizan por unir una serie de síntomas psicológicos y físicos que crean una “tormenta perfecta”, que puede desencadenar graves problemas de salud.

Como señala el National Institute of Mental Health (@NIMHgov), estos ataques de pánico pueden surgir de manera repentina y durar varios minutos. Alteración en el ritmo cardiaco, palpitaciones, sudoración excesiva, sensación de ahogo o de opresión en el pecho, temblores, tensión arterial “disparada”... Estos son algunos de los síntomas de una crisis de ansiedad, que deben atajarse lo antes posible, especialmente si quien los sufre es una persona mayor que, además, tiene alguna cardiopatía o enfermedad respiratoria. El riesgo también se eleva cuando existe hipertensión.

¿Cómo se trata una crisis de ansiedad?

Son varios los factores que pueden desencadenar una crisis de pánico. Desde un hecho puntual y traumático que haga saltar todas las alarmas de nuestro organismo, hasta una fobia, que las provoca de manera recurrente. Son dos casos distintos, pero cualquiera de ellos requiere un tratamiento.

Un fuerte disgusto, un accidente en el que te hayas visto implicado, la pérdida de un familiar o una situación que te haya impresionado pueden estar detrás de una crisis de ansiedad aislada, que quizá nunca vuelva a repetirse. También se da el caso de personas que sufren claustrofobia, miedo a volar o agorafobia, por ejemplo, y experimentan estos ataques cuando se enfrentan a una situación que motiva ese miedo incontrolable.

Crisis de ansiedad

Como señalan los centros especializados Clínica de la Ansiedad, los síntomas pueden hacernos creer que nos enfrentamos a un infarto por la presencia de taquicardias, dolor en el pecho o mareos.

La primera medida es intentar controlar esos síntomas recurriendo a técnicas de respiración voluntaria, como las que señala la Fundación Española del Corazón (@cuidarcorazon), y métodos de concentración metal que procuran pensar en positivo y desterrar las ideas catastrofistas. Lamentablemente, en una crisis de ansiedad no siempre es posible mantener este autocontrol. Si los síntomas se agudizan, es fundamental recibir ayuda médica porque, aunque el origen del problema esté en la mente, realmente el organismo está sufriendo una situación de alto riesgo.

Consumir algún medicamento específico, como los ansiolíticos, puede resultar imprescindible y siempre será un profesional sanitario quien lo administre. Hay que recordar que muchos adultos mayores siguen una medicación para patologías crónicas, por lo que los fármacos efectivos ante una crisis de ansiedad han de ser los que el médico considere oportunos, teniendo en cuenta esta circunstancia. De esta forma, evitarás reacciones adversas o interacciones negativas entre medicamentos.

Cuando las crisis de pánico son recurrentes, además del tratamiento farmacológico, las terapias psicológicas resultan fundamentales para detectar el origen del problema y buscar una solución

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