Medicina general

¿Cuándo puede necesitar una persona mayor una sonda vesical?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Lunes 6 de enero de 2020

4 minutos

La colocación y el mantenimiento de un sondaje de este tipo requiere estrictas medidas de higiene

Sonda vesical

El sondaje vesical consiste en la introducción de un finísimo tubo flexible, a través de la uretra, que llegue hasta la vejiga y que hace posible la eliminación de la orina que, por algún motivo, no puede ser expulsada al exterior en su totalidad. Se trata de un sencillo instrumento, útil en situaciones muy diversas, que puede colocarse de forma permanente, para favorecer el drenaje continuo de la orina; temporal, por ejemplo en un periodo post operatorio; o intermitente.

Como explica la Asociación Española de Urología (AEU), este último caso hace referencia a la necesidad específica que presentan algunas personas de contar con una ayuda “extra” que haga posible el vaciado total de la vejiga, que no se realiza al completo por distintas causas, desde una enfermedad neurológica o renal, hasta un mal funcionamiento de la vejiga derivado del propio envejecimiento u otras dolencias como la diabetes.

Siempre será el urólogo quien determine la necesidad de este tipo de sondaje intermitente y quien establezca el número de sondajes diarios que tendrá que realizar el paciente atendiendo a la patología concreta que sufra. El especialista puede indicarlo, por ejemplo, en casos de nocturia, cuando existe infección de orina, cuando aparece una frecuencia anormal e incontrolable de la micción (por excesiva acumulación de orina) o para evitar la formación de piedras en la vejiga.

Sonda vesical

Los distintos tipos de sondas y sus usos

La finalidad de un drenaje vesical es mantener en buen estado la vejiga, eliminado convenientemente la orina, con el principal objetivo de evitar infecciones urinarias.

El Área de Gestión Sanitaria Norte de Almería (@AndaluciaJunta) detalla que existen varios tipos de sondas, elaboradas con distintos materiales, que permiten funciones diferentes. Pueden ser de látex, muy utilizadas en sondajes permanentes no superiores a 20 días (generalmente de uso hospitalario) o de silicona, empleadas cuando la persona presenta alergia al látex. También las hay de PVC (Cloruro de polivinilo), frecuentes en cateterismos intermitentes o en pruebas concretas (instilaciones, medición exacta de la cantidad de orina, comprobación de residuos...).

Además, presentan distintos calibres para poder elegir la más idónea en cada caso, atendiendo a las características de cada paciente (sexo, edad…).

Sonda vesical

Consejos básicos en el uso de una sonda vesical

Tras una cirugía abdominal, de columna o en otras intervenciones quirúrgicas que requieren anestesia general, es frecuente el uso de sondas vesicales en el periodo post operatorio. También es habitual que, una vez recibida el alta médica, sea necesario continuar llevando un drenaje de este tipo, ya en casa, durante el tiempo que establezca el especialista.

Portar una puede resultar algo “extraño”, incómodo e incluso generar cierto rechazo, pero es importante entender que está ahí para garantizar nuestra salud y bienestar y que es importante seguir las recomendaciones de los médicos y las enfermeras para un mantenimiento perfecto que evite cualquier contratiempo, como puede ser desarrollar una infección. Entre esos consejos básicos, el Servicio de Salud de Madrid (@SaludMadrid) señala:

  • La bolsa donde la orina queda depositada nunca debe tocar el suelo, ni situarse por encima de la vejiga o de la cintura. Además, tendrá que vaciarse siempre que esté llena (cuando supere la mitad de su capacidad), al menos cada seis horas. Es necesario cambiarla cada 8-10 días.
  • Debes extremar las medidas de higiene, con el lavado de manos antes y después de cualquier manipulación.
  • Además de la ducha habitual, para la que no se debe desconectar de la bolsa, es importante lavar el área genital una o dos veces al día, sin olvidar la zona del pene y del glande en el caso de los hombres. Es buen momento para revisar el meato uretral (orificio) y comprobar que no hay inflamación, enrojecimiento o cualquier otro síntoma de anomalía que requiera consulta médica. En la mujer el lavado se realizará empezando por la zona delantera y siempre hacia atrás.
  • Hay que comprobar que está perfectamente estirada, sin codos que puedan impedir la salida normal de la orina, y también evitar tirones que provoquen la salida del catéter, en cuyo caso deberás acudir a los servicios sanitarios para su colocación (nunca intentes volver a colocártela tú solo).
Sonda vesical

Alimentación y ejercicio físico

En principio, portar una sonda vesical no implica cambiar los hábitos de vida, siempre teniendo en cuenta los motivos de su uso: periodo de recuperación tras una intervención quirúrgica, patologías agudas, enfermedades crónicas...

En lo que respecta a la dieta, no hay recomendaciones específicas salvo la importancia de beber abundantes líquidos (2-3 litros), siempre que el médico no indique otras pautas. El consumo de café, alcohol o bebidas gaseosas ha de ser moderado. También es importante seguir una alimentación rica en fibra que evite el estreñimiento.

Esta no impide el desarrollo normal de actividad física. El sistema colector se puede llevar debajo de la ropa con total discreción, bien sujeto a la pierna o, mejor, con unas cintas de goma específicas para este fin.

El drenaje vesical no suele presentar complicaciones, pero la persona que lo lleve debe acudir al centro de salud en caso de presentar fiebre (38º) o ante la observación de cualquier anomalía: dolor o supuración en la zona donde esté colocada, sedimentos o sangrado presentes en la orina o el cese brusco en su expulsión. También ante la salida de la sonda o cuando toque cambiarla. 

0

No hay comentarios ¿Te animas?