Medicina preventiva

¿Qué son los simbióticos y cómo pueden ayudar al sistema inmunitario de los mayores?

Verónica Mollejo

Foto: Bigstockphoto

Miércoles 1 de enero de 2020

4 minutos

El objetivo principal de los simbióticos es restaurar y asegurar la buena salud de la microbiota

¿Qué son los simbióticos?

Todo el mundo ha oído hablar alguna vez de los alimentos probióticos y prebióticos. Los primeros hacen referencia a aquellos microorganismos vivos adicionados que, en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud del huésped y tienen capacidad para alterar su microbiota intestinal, según explica la Organización Mundial de la Salud (@WHO). En cuanto a los prebióticos, son productos alimenticios que estimulan el crecimiento de bacterias sanas en el intestino, fibras vegetales especializadas que se encuentran presentes en muchas frutas y verduras de nuestra despensa.

Así, la lista de alimentos probióticos y prebióticos es muy larga, aunque destacan los espárragos, el yogur, los encurtidos, la banana, las alcachofas o cereales como la avena, el trigo y la cebada.

Sin embargo, ¿conoces los alimentos simbióticos? Tal y como los define el grupo hospitalario Quirón (@quironsalud), "son productos que han sido enriquecidos tanto con probióticos como con prebióticos, aportando a la vez ambos componentes. El modelo de alimento simbiótico natural sería la leche materna". No obstante, como es obvio, las personas mayores ya no pueden recurrir a este sustento para obtener dichos microorganismos. Por lo tanto, ¿cuáles son las fuentes principales de simbióticos? Y, lo que es más importante, ¿cuáles son sus beneficios?

Un gran aliado frente a multitud de enfermedades

La flora intestinal o microbiota es la responsable de cumplir algunas de las funciones más importantes del cuerpo humano. Por ejemplo, ayuda a hacer la digestión, favorece la absorción de nutrientes, impide el desarrollo de las bacterias y los virus que provocan infecciones y vela por el correcto funcionamiento del sistema inmunitario. Por eso, es fundamental que a través de la alimentación cuidemos esta parte del organismo.

De hecho, si esto no ocurre, la ruptura del equilibrio de la flora intestinal podría desencadenar numerosos síntomas y patologías como, por ejemplo, diarrea, estreñimiento, digestiones lentas y pesadas, diabetes, obesidad, artritis, distrofia muscular o, en el peor de los casos, fibromialgia o esclerosis múltiples, entre otras. Pero, ¿cómo es esto posible? ¿Qué impacto tienen estos microorganismos en nuestro cuerpo?

Simbióticos
  • Los probióticos, los prebióticos y, por supuesto, los simbióticos mejoran la regularidad intestinal.
  • También ayudan a erradicar la bacteria Helicobacter Pylori, que puede causar úlceras pépticas, cáncer de estómago u otras infecciones en este órgano.
  • Asimismo, previenen las infecciones respiratorias altas y del tracto urinario.
  • Regulan las funciones del colón, evitando así algunas de las enfermedades expuestas anteriormente, como la diabetes tipo 2 o la obesidad.
  • Fortalecen la inmunidad y mejoran los síntomas alérgicos de dolencias tan comunes como la rinitis o los eczemas atópicos.
  • Se encargan de aumentar la absorción de minerales como el calcio, el hierro y el magnesio, además de favorecer la síntesis de algunas vitaminas o reducir el colesterol.

Todas estas funciones pueden quedar bloqueadas debido a múltiples factores como el estrés, el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, las intolerancias alimentarias, el seguimiento de algunos tratamientos farmacológicos a base de antibióticos o incluso el propio envejecimiento, que va unido a un descenso de las colonias microbianas.

No obstante, si hay un elemento que debemos cuidar sobremanera para evitar un desequilibrio en nuestra flora intestinal es la alimentación. La falta de fibra, la presencia desmesurada de productos grasos y ricos en proteínas, así como los azúcares y las sustancias excitantes son solo algunos de los culpables. 

En este sentido, "los simbióticos son la mejor estrategia para la integración del probiótico en el ecosistema, ya que aumentan la persistencia (vida útil del producto) y, por otra parte, proporcionan un sustrato específico para la flora bacteriana residente. Teóricamente, los simbióticos tienen un mayor efecto beneficioso sobre la flora intestinal que los probióticos y los prebióticos en forma aislada", expone la Sociedad de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (@SEPEAP) en uno de sus informes. Entonces, ¿como podemos obtenerlos?

Productos simbióticos

Los simbióticos en la alimentación

Como hemos visto anteriormente, el objetivo de los alimentos simbióticos es aportar al organismo las propiedades beneficiosas de los probióticos y los prebióticos. Por eso, por normal general, este tipo de productos deben incluir un componente prebiótico que favorezca los efectos de los componentes probióticos, es decir, asociar ambos tipos de sustancias para que se complementen entre sí.

Dentro de este grupo tan reducido de alimentos encontramos el miso, el tempeh, la soja y sus derivados, el kimchi o el chucrut. Todos ellos fermentados que mejoran el valor nutricional de los alimentos y alargan su conservación gracias a la utilización de microorganismos regeneradores que detienen el proceso de putrefacción.

Por otro lado, si no consigues encontrar este tipo de productos o no resultan de tu agrado, siempre puedes recurrir a los complementos alimenticios simbióticos que se venden en forma de cápsulas o en polvo. No obstante, en este caso, lo mejor es que antes lo consultes con tu médico de cabecera, sobre todo si ya sigues un tratamiento a causa de alguna enfermedad. 

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