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La capilaroscopia, una prueba diagnóstica que aporta valiosa información

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Viernes 28 de febrero de 2020

3 minutos

Sobre la microcirculación en áreas corporales determinadas

Capilaroscopia para el estudio de los capilares sanguíneos

Observar atentamente los finos vasos capilares, que hacen posible que la sangre llegue a cada punto de nuestro cuerpo por medio de la circulación periférica, es lo que permite una capilaroscopia. Es una prueba diagnóstica, no invasiva y totalmente indolora, que resulta especialmente útil a la hora del estudio y la detección precoz de determinadas enfermedades, sobre todo de aquellas de carácter reumático e inmunológico, aunque cada vez más esta sencilla técnica se utiliza en relación con otras patologías.

¿En qué consiste?

El objetivo es poder ver, con el suficiente detalle, los capilares a través de la propia piel, para detectar cualquier alteración que resulte indicativa de una posible patología. La capilaroscopia se centra en el estudio de los minúsculos vasos que se encuentran en lecho ungueal, y más concretamente en sus bordes, es decir, se fija en la piel que rodea a las uñas.

Hasta hace unos años, la observación se realizaba por medio de una luz y un potente sistema óptico, similar a un microscopio conocido como esteromicroscopio de baja potencia. Ahora, las nuevas tecnologías permiten obtener mejores resultados en esta prueba gracias a la videocapilaroscopia que, mediante un dispositivo que cuenta con fibra óptica y que se conecta a un video u ordenador, se obtienen imágenes de calidad óptima, para que los distintos especialistas puedan distinguir, más fácilmente, cualquier anomalía en la vascularización del área estudiada.

Por lo que respecta al paciente, la prueba requiere una preparación mínima. Es importante no llevar esmalte de uñas durante la misma. Para obtener buenos resultados, la piel peri ungueal debe estar en buenas condiciones, no presentado heridas o un anormal engrosamiento, en ocasiones provocado por el mal hábito de la onicofagia. La temperatura del consultorio donde se realice debe estar entre los 22 y los 25 grados, para evitar la posible vasodilatación de los capilares, que podría darse en un entorno demasiado caluroso, o, al contrario, la vasoconstricción por el frío.

Aplicando una crema específica, tipo vaselina, para minimizar posibles reflejos, el especialista aplicará la luz fría directamente en la piel que bordea la uña, para elaborar un ‘mapa’ o ‘patrón’ capilaroscópico que refleje la información obtenida y pueda ser comparado con los parámetros considerados normales.

Capilaroscopia para estudiar la microcirculación en los dedos de las manos

Los datos clave en una capilaroscopia

Son muchos los datos que puede aportar y que resultan un importante apoyo a la hora de establecer un diagnóstico. El mayor o menor número de capilares que pueden apreciarse, su tamaño, longitud y grosor, su densidad aparente, la presencia de alteraciones morfológica, la existencia de alguna pequeña rotura o que esté generando una micro hemorragia son solo algunos de los múltiples aspectos en los que el médico va a fijarse. Toda esa información será un valioso complemento a otras posibles pruebas diagnósticas que pudieran estar en curso.

Como señala la Sociedad Española de Reumatología (@SEReumatologia), la capilaroscopia es actualmente una de las principales herramientas a la hora de confirmar la enfermedad de Raynaud y también su posible relación con otras patologías, convirtiéndose, entonces, en enfermedad secundaria. El caso más frecuente es el que une este síndrome, que se caracteriza, entre otros síntomas, por el cambio de coloración en los dedos de manos y/o pies ante las bajas temperaturas o el estrés, con otra grave enfermedad: la esclerodermia.

Respecto a esta segunda patología, incluida dentro de las enfermedades reumáticas de carácter crónico e inmunológico, la Dra. Begoña García Serna explica, en la web de la Asociación Española de Esclerodermia, que la capilaroscopia es una de las primeras pruebas que realiza el reumatólogo una vez que el médico de familia deriva a un paciente ante la presencia de posibles síntomas. Anomalías como la detección de megacapilares, capilares ramificados, hemorragias, o áreas de ausencia capilar son alteraciones características de la esclerodermia que la prueba permitirá descubrir.

Capilaroscopia

¿En qué otras especialidades podría resultar útil?

Visualizar el estado de los capilares, los canales básicos de la microcirculación periférica, no es solo importante en el diagnóstico y seguimiento de la evolución de enfermedades reumatológicas. La información que proporciona la capilaroscopia es útil para obtener datos que pueden resultar esenciales para ampliar el conocimiento de dolencias que afectan especialmente al sistema circulatorio, desde la hipertensión, hasta insuficiencia venosa.

Aunque no existan patrones específicos, también en otras enfermedades reumáticas como la artritis reumatoide, la dermatomiositis o el lupus eritematoso sistémico, incluso en dolencias diversas no reumatológicas, como puede ser la diabetes mellitus, esta prueba sencilla puede resultar eficaz a la hora de avanzar en un diagnóstico precoz.  Hay que tener en cuenta que muchas de las enfermedades citadas están consideradas ‘raras’ y, en estos casos, un diagnóstico certero puede tardar años en llegar. Cualquier herramienta que contribuya a reducir la espera, es útil y debe ser tenida en cuenta.

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