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Consigue prevenir y calmar la tortícolis con estos consejos

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Miércoles 18 de septiembre de 2019

2 minutos

Usar una almohada inapropiada o una mala postura al dormir son las causas más comunes

Calma la tortícolis con estos consejos para prevenirla

¿Cuántas veces nos hemos levantado de la cama con un dolor de cuello exagerado? ¿Es esta molestia lo que normalmente conocemos coma tortícolis? Lo cierto es que para que esta se produzca tiene que darse un cambio de postura en el cuello. Así, puede ocurrir que al usar una almohada inapropiada o dormir en una mala posición nuestro cuello haya sufrido y, al despertar, nos encontremos con dolor. Entonces sí podemos decir que tenemos tortícolis.

Malas posturas

Cuando se produce este malestar se ven afectados varios músculos de la zona cervical, de modo que se produce un dolor regional y la movilidad del cuello puede verse afectada levemente por este motivo. A este tipo de tortícolis se le conoce como espontánea. Es algo muy típico, por ejemplo, en aquellos trabajadores que tienden a sujetar el auricular del teléfono fijo con el cuello, manteniéndolo durante mucho tiempo en una posición anómala, inclinada, de modo que al final se acaba provocando una contractura en los músculos.

Las corrientes de aire frío sobre el cuello también pueden originar este trastorno. El frío puede generar espasmos musculares e incidir de forma negativa en la circulación sanguínea. Los aires acondicionados y los cambios bruscos de temperatura pueden favorecer, por tanto, la aparición de tortícolis.

Algunos expertos apuntan a que las personas con una gran carga de estrés resultan a su vez propensas a sufrir esta afección.

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Medidas para calmarla

Si la padecemos alguna vez de forma ocasional, se puede aliviar de distintas formas. Aplicar calor en la zona calma el malestar o incluso tomar un baño caliente para relajar los músculos. Si el dolor persiste, es posible ingerir algún analgésico que nos relaje y si lo vemos necesario, podemos acudir a un fisioterapeuta para que nos aplique algún tipo de masaje.

Hay que evitar hacer movimientos bruscos, pero el cuello no se tiene que inmovilizar. Si vemos que el dolor no es muy intenso, podemos ejecutar algunos ejercicios de forma suave. Por ejemplo, mover la cabeza lentamente de un lado a otro, realizar pequeños círculos en una dirección y luego en otra, o elevar ligeramente los hombros hacia la cabeza.

Para evitar que vuelva a suceder, deberemos ser más conscientes de nuestras posturas y si nos sucede con frecuencia tras despertarnos, tal vez debamos cambiar de almohada.

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