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Convulsiones en personas mayores: ¿por qué pueden producirse?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Viernes 7 de febrero de 2020

4 minutos

Pueden ser más o menos intensas, pero siempre indican una anormal actividad cerebral

Convulsiones en personas mayores

Son un síntoma que causa una alarma inmediata, aunque como explican los expertos, las convulsiones no siempre se muestran en forma de violentas sacudidas que hacen que todo el cuerpo de una persona experimente fuertes temblores. Pueden ser menos evidentes, pero en cualquier caso, hay que prestarles la debida atención, aplicando unas medidas mínimas que incrementen la seguridad y solicitando, con rapidez, la necesaria atención médica

¿Qué patologías pueden causar convulsiones?

Solemos relacionarlas con la epilepsia y es cierto que cuando se produce una crisis de este tipo son uno de sus síntomas inequívocos, pero esta enfermedad no es la única que puede provocarlas. La Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (@SEMERGENap) señala que la epilepsia es un síntoma de un estímulo eléctrico descontrolado que se produce en las neuronas cerebrales. Es esa anormal conexión lo que puede alterar los movimientos de una persona e incluso, temporalmente, su consciencia.

Además de la enfermedad de la epilepsia, hay otras patologías que pueden hacer que este signo, siempre preocupante, aparezca. Entre ellas, la Sociedad Española de Medicina Interna (@Sociedad_SEMI) incluye:

  • Lesiones en el cerebro, provocadas por un fuerte traumatismo o por la presencia de algún tipo de tumor que haga que aumente la presión intracraneal.
  • Enfermedades degenerativas que cauean deterioro en el cerebro, como pueden ser el Alzheimer o el Párkinson.
  • Consumo de drogas o uso inadecuado de determinados fármacos.
  • Insuficiencia hepática o renal.
  • Alteraciones en el equilibrio de los electrolitos del organismo, como el sodio y el potasio.
  • Enfermedades infecciosas como pueden ser una meningitis, encefalitis o sida, entre otras.
  • Además, no hay que olvidar que una fiebre alta y persistente o un episodio de hipo o hiperglucemia también podría provocarlas.
Origen cerebral de las convulsiones

La gravedad de la situación

Para alguien que no sea un profesional sanitario siempre es difícil valorar los riesgos que implica una situación de este tipo. Las convulsiones son generalmente episodios pasajeros, ante los que es importante mantener la calma. Suelen durar entre 30 segundos y dos minutos. No todas son iguales. Los especialistas diferencian entre las convulsiones focales o parciales, que tienen su origen en una alteración que afecta a solo una parte concreta del cerebro; y las totales, cuando la anormal actividad eléctrica se produce en ambos hemisferios cerebrales.

A veces, las convulsiones no implican agitación ni movimientos anómalos. Una situación extraña, en la que una persona presente rasgos como una mirada fija y perdida, la mandíbula agarrotada, pérdida de control del esfínter o la alteración de la respiración, pueden también ser síntomas de que algo está ocurriendo en el proceso de transmisión eléctrica neuronal.

Aunque suelen aparecer de forma repentina, en determinadas circunstancias se puede estar sobre aviso ante un posible riesgo de convulsiones. Miedo, náuseas, síntomas visuales como deslumbramientos para los que no existe causa física comprobable, precepción de manchas y líneas distorsionadas o mareos pueden ser un aviso

Ante la pérdida de conocimiento y unas convulsiones que se prolongan más de cinco minutos, la llamada a emergencias no se puede demorar.

Colvulsiones, qué hacer'

¿Qué medidas tomar?

Si una persona mayor presenta convulsiones por algún motivo, que deberán diagnosticar y tratar especialistas neurólogos, lo primero que necesita es una atención que intente acortar la crisis y minimizar sus daños. Como hemos dicho, es una situación de alarma, que no siempre es tan grave como puede parecer, pero ante la que SAMUR – Protección Civil (@SAMUR_PC) da una serie de consejos que conviene tener presentes. Debes estar especialmente alerta, entre otras situaciones, si:

  • Existe pérdida de conocimiento precedida de movimiento brusco y/o grito.
  • Hay rigidez en algún miembro o en la espalda.
  • Las sacudidas son evidentes.
  • Hay apnea, suspensión temporal de la respiración.
  • La mandíbula está apretada y los ojos en blanco.
  • Hay desorientación.

Ante una situación de convulsiones, que además incluyan síntoma de este tipo, es importante intentar evitar lesiones, procurando un entorno seguro a la persona que las sufre. Intenta que se siente para que no se produzca una violenta caída y haz espacio para que pueda respirar. Si está tumbada en el suelo, protege su cabeza con algo que puede cumplir la función de almohada. Libera a la persona de todo aquello que pueda oprimirle como cinturones, bufanda o sujetador. Si presenta vómitos, colócala en una posición segura: tumbada y apoyada en un costado.

Lo que nunca debes hacer

En el intento de ayudar, es normal tender a sujetar a la persona que sufre esas convulsiones, que hacen que sus músculos se sacudan de forma anómala, pero es algo que no se debe hacer. No la agarres, solo intenta llevarla a un lugar seguro, donde no pueda caerse o hacerse daño.

No intentes tampoco meter la mano en su boca para comprobar si hay algo que resulte peligroso. En ese momento, no debes intentar forzar la mandíbula. Hasta que la persona se haya recuperado, evita darle cualquier alimento o líquidos ni siquiera agua. Hay que esperar a que la crisis se pase o llegue la ayuda solicitada.

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