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La ictericia en adultos puede ocultar trastornos como hepatitis o cirrosis

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Martes 4 de febrero de 2020

2 minutos

En mayores, las manifestaciones de este síntoma a veces no son claras lo que afecta al diagnóstico

La ictericia en adultos puede ocultar trastornos como hepatitis o cirrosis

Si apreciamos que una persona posee un color amarillento de la piel, puede ser que tenga ictericia. Presentar esta tonalidad de piel lo que está indicando es que se posee un exceso de bilirrubina, que también afecta a la parte blanca del ojo y que al mismo tiempo adquiere esa tonalidad amarillenta. Cuando esta alteración se presenta en personas adultas, puede significar que detrás hay otros trastornos de salud.

Problemas en el hígado

La bilirrubina es una sustancia amarilla que forma parte de la hemoglobina, y que por su parte se encarga de transportar el oxígeno en los glóbulos rojos. Este compuesto llega al hígado junto al torrente sanguíneo y aquí se junta a la bilis. Normalmente, si todo marcha bien se excreta a través de las heces y otra pequeña parte por medio de la orina. El problema surge cuando el hígado no es capaz de expulsar con la rapidez necesaria este químico, de este modo se acumula en el organismo, en la sangre, y da esa apariencia amarillenta a la piel.

En ocasiones, las heces son de color claro y la orina más oscura, dado que la alteración provoca un bloqueo, no se elimina convencionalmente y entonces se expulsa más por la vía líquida.

En los adultos la acumulación de esta sustancia puede provocar además un picor que se extiende por todo el cuerpo. Sin embargo, en los recién nacidos es posible que se complique con más facilidad dando lugar a algún tipo de lesión cerebral.

Las causas de la aparición de la ictericia pueden estar relacionada con otras enfermedades como hepatitis o cirrosis, problemas de obstrucción en los conductos biliares por un cálculo o por un tumor, infecciones, el consumo de algunos fármacos o preparados con hierbas medicinales.

Cáncer de hígado (bigstock)

La ictericia en mayores

A veces ocurre que en las personas mayores las manifestaciones no son tan evidentes, porque son más leves o no se reconocen de una forma tan evidente al confundir los síntomas con otras patologías. Hay que tener en cuenta que por ejemplo una lesión hepática grave puede desencadenar deterioro de la función mental. En este caso, el médico en un primer momento puede diagnosticar erróneamente de demencia al mayor, cuando a lo mejor se trata de una encefalopatía hepática. Esto es así porque cuando el hígado no es capaz de eliminar sustancias tóxicas con normalidad, estas pueden afectar al cerebro.

En cuanto al tratamiento deberá pautarse una vez que se descubra el motivo que ha desencadenado la ictericia. Después se suelen prescribir medicamentos para calmar el picor y si hay obstrucción del conducto biliar este se suele abrir mediante una técnica endoscópica.

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