Preguntas

¿Por qué podemos presentar las pupilas dilatadas? ¿Es síntoma de alguna patología?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Jueves 26 de septiembre de 2019

2 minutos

El grado de dilatación de la pupila depende de la luz del entorno, aunque puede haber otras causas

Pupilas dilatadas

El ojo es una perfecta “máquina fotográfica” de las de “antes”, es decir analógica, y nuestras pupilas se abren o se cierran en mayor o menor grado para adaptar nuestra visión a la cantidad de luz que nos rodea, igual que un obturador.

Esa dilatación natural es lo que se conoce como midriasis y el fenómeno contrarío, la contracción de la pupila, que se produce cuando una luz demasiado intensa nos molesta, se denomina miosis.

¿Qué causas pueden provocar la anómala dilatación de la pupila?

Si alguna vez en consulta oftalmológica te han realizado una prueba de fondo de ojo, conocerás perfectamente los efectos que produce una pupila anormalmente dilatada. Como explica la Sociedad Española de Oftalmología (SEO) en estos casos, el médico realiza una refracción ciclopléjica, mediante unas gotas específicas que lo que consiguen es inhibir la acción de los músculos del iris responsables de la contracción o dilatación de la pupila.

Esta prueba es totalmente indolora, pero implica que verás borroso durante un tiempo determinado, hasta que pase el efecto de las gotas y la pupila vuelva a funcionar correctamente ayudando al ojo a enfocar sin dificultad.

pupilas dilatadas

Está comprobado, que las pupilas también se dilatan como una reacción más de nuestro organismo ante determinadas situaciones o emociones (especialmente si experimentamos una gran alegría). La ingesta de determinados medicamentos, drogas o sustancias tóxicas pueden provocar una dilatación que no tiene nada que ver con la luz ambiental.

Además de estas circunstancias excepcionales, especialistas en oftalmología explican que en determinadas ocasiones la midriasis puede ser una manifestación de algún problema de salud subyacente que puede estar relacionado con la visión o tener su origen en una enfermedad de carácter neurológico.

Una  patología de este tipo, o incluso la presencia de un tumor cerebral, puede hacer que las pupilas no reaccionen de forma natural al grado de iluminación en un momento dado o que presenten diferencias apreciables en cada uno de los ojos, lo que se conoce como anisocoria. Otra de las causas probables de una contracción permanente de las pupilas es el Síndrome de Claude Bernard Horner, una enfermedad poco frecuente que afecta a los nervios de la cara y puede estar relacionada con alguna patología arterial. Un golpe o traumatismo, que haya provocado daño cerebral, también puede estar detrás de una anómala contracción de las pupilas.

Por último, no hay que descartar enfermedades relacionadas directamente con el ojo como posibles causas de esta situación. En cualquier caso, consultar con el especialista, al detectar que nuestras pupilas permanecen anormalmente dilatadas (o contraídas) provocándonos molestias de distinta índole, es una medida básica para descartar cualquier enfermedad o recibir el tratamiento adecuado en caso necesario.

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