Preguntas

¿Qué se debe hacer para evitar que nos "repitan" algunas comidas?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Viernes 7 de febrero de 2020

3 minutos

Este suceso se da de manera repentina e involuntaria cuando algunos alimentos no se digieren bien

Qué se debe hacer para evitar que nos repitan algunas comidas

La mayoría de las personas ha experimentado en alguna ocasión que el sabor de un alimento le retorna a la altura del esófago o regurgita, algo que normalmente sucede transcurridos entre diez y quince minutos después de comer. El esófago es el conducto que va desde la boca hasta el estómago, y en condiciones normales cuando comemos los ácidos generados por la comida son tratados por esta parte del organismo.

Sin embargo, a veces ocurre este fenómeno que en ocasiones produce lo que se conoce como rumiación, que es cuando al retornar el alimento a dicho conducto este puede ser masticado, expulsado o tragado de nuevo por el afectado. Este suceso acontece cuando algunos alimentos no se digieren bien, de manera repentina e involuntaria.

Cuidado con lo que comemos

La causa que está detrás de esta reacción no está muy clara. Se cree que se produce por una presión abdominal que provoca ese retorno desde el estómago a lo largo del esófago, y que se materializa en forma de regurgitación o de expulsión de gases. Es un fenómeno que no produce náuseas ni dolor abdominal.

Esto es muy común después de comidas muy copiosas o cuando hemos consumido alimentos que por sus propiedades resultan más difíciles de digerir. Los productos muy grasos, muy condimentados y especiados o los ajos, cebollas, pepinos, el melón, el pimiento o el tomate, entre otros, pueden dar lugar a esa repetición. Estos se caracterizan por poseer unos compuestos sulfurados volátiles, lo que les confiere ese olor desagradable, y que a su vez se convierten con más facilidad en vapores o gases, lo que genera que se repitan con más frecuencia que otras comidas. Del mismo modo, estas peculiaridades hacen que tras ingerirlos desprendamos mal aliento.

Si es algo que ocurre con asiduidad es probable que detrás haya alguna otra patología más compleja como puede ser el reflujo gastroesofágico. En este caso, el abordaje deberá plantearse desde la solución a este trastorno gastrointestinal.

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El consejo de los expertos

¿Qué es lo que nos aconsejan entonces los expertos para evitar esa regurgitación? Podemos adoptar varias medidas que tienen mucho que ver con los hábitos alimentarios y la forma en que comemos. Si tenemos esta propensión y no hay una causa aparente detrás, lo que se recomienda es realizar más comidas a lo largo del día. Se trata de aumentar la frecuencia de las ingestas, pero a su vez disminuyendo las proporciones en cada una de ellas.

Lo ideal es que si nos ocurre habitualmente es que evitemos estos productos que sabemos que nos provocan la desagradable repetición. También podemos intentar poner menos cantidad de los mismos a la hora de elaborar nuestros platos o consumir menos cantidades, para ver hasta qué punto nuestro estómago es capaz de tolerarlos. Habría que ir experimentando con ellos y con las reacciones de nuestro propio organismo.

Aunque en España la siesta tras las comidas es una costumbre que practican algunas personas, lo cierto es que la posición horizontal no facilita la digestión, sino que más bien la entorpece. Es por ello, que en lugar de echarnos se recomienda dar un ligero paseo después de comer, ya que de este modo ayudaremos a nuestro estómago a que funcione mejor. Lo mismo sucede con las cenas. No es aconsejable acostarse nada más terminar de cenar. Aparte de que las cenas deben ser ligeras, debemos dejar que al menos transcurran dos horas antes de irnos a dormir, por eso se aconseja hacer la última comida del día entre las ocho y las nueve de la noche.

Las bebidas con las que acompañemos las ingestas pueden favorecer esta situación desagradable, sobre todo, aquellas que contienen alcohol o gases, de modo que lo mejor es prescindir de ellas o tomarlas en proporciones mínimas y en todo caso, dejarlas para las ocasiones especiales.

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Vigilar el estrés y la automedicación

Algunos estudios apuntan que los factores psicológicos podrían propiciar que se produzcan estas molestias intestinales. Las infecciones, el estrés y la ansiedad sensibilizan el tracto gastrointestinal, de modo que si estamos bajo algunas de estas situaciones podríamos ser más vulnerables a esta repetición de los alimentos.

En el caso de que estas medidas iniciales no sean suficientes lo más aconsejable es acudir al médico para que evalúe si efectivamente puede haber alguna patología importante detrás. En cualquier caso, no es recomendable automedicarse y recurrir a fármacos como el omeprazol, que debe administrarse solo cuando así nos lo indique el médico y no por ejemplo en casos de ardor o acidez estomacal como suelen hacer algunos pacientes afectados por estas dolencias.

Si hay un reflujo gastroesofágico, entonces el profesional de la salud es el que determinará si ese necesario utilizar esta fármaco y la frecuencia con la que nos lo deberemos tomar. No hay que olvidar que los medicamentos pueden tener efectos secundarios e interactuar con otros, algo que hemos de tener siempre presente si estamos tomando varios de ellos para tratar otras patologías.

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