Preguntas

¿Qué ocurre si hay deficiencia de la vitamina D en la menopausia?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Martes 25 de febrero de 2020

3 minutos

Un estudio ha demostrado que esta carencia aumenta la degeneración del disco lumbar y del dolor

Los efectos de una deficiencia de la vitamina D en la menopausia

La vitamina D es fundamental para la absorción del calcio y mantener unos huesos fuertes, pero ¿qué ocurre cuando se produce una deficiencia o carencia de la misma? Las consecuencias pueden ser varias, en especial en las mujeres mayores. Ahora un nuevo estudio que se ha publicado en la revista Menopause, ha demostrado que durante la menopausia una cantidad insuficiente de esta vitamina aumenta la degeneración del disco lumbar y del dolor.

La degeneración de los discos

La enfermedad degenerativa del disco o degeneración del disco lumbar suele aparecer con el paso del tiempo a medida que envejecemos. Los discos que separan las vértebras de la columna pierden hidratación con los años y esto provoca una pérdida de su grosor, dando lugar esta patología que se produce gradualmente y suele manifestarse a partir de los 50 años.

Durante la menopausia hay que tener en cuenta otros factores, de hecho ya con anterioridad se han realizado estudios que han constatado el papel de los estrógenos sobre la degeneración de los discos intervertebrales. Esto es lo que explica en parte por qué esta degradación es mayor en mujeres posmenopáusicas que en hombres que presentan la misma edad.

Tras la menopausia se reducen los niveles de estrógenos, pero además si la vitamina D es baja entonces las cantidades de calcio y fósforo se pueden ver afectadas, lo que se traduce en una peor salud ósea. Y estas condiciones suelen ser bastante frecuentes en esta etapa de la mujer. Diversos informes han corroborado que esta carencia puede dar lugar al desarrollo de dolor lumbar, y es por ello que en estos casos se debe evaluar la posibilidad de suplementación, pues además de calmar este síntoma se ayuda a incrementar la fuerza musculoesquelética. No obstante, los autores recogen con pinzas esta matización, pues no todos los casos son iguales y no siempre se debe acudir, por tanto, a estas alternativas.

Alimentación en la menopausia

En este estudio en concreto se ha evaluado el papel de esta vitamina en las mujeres posmenopáusicas y su relación con la degeneración del disco y el dolor lumbar. Así pues se ha determinado que hay una prevalencia alta de la deficiencia de este micronutriente en este grupo de féminas que presentan una concentración sérica de vitamina D inferior a 10 ng/ml, lo que constituye una carencia severa. Es por ello que debe considerarse como un indicador de este trastorno relacionado con los discos lumbares.

Así pues, según los investigadores su informe ha demostrado que unas concentraciones muy bajas de la vitamina D están relacionadas con una mayor probabilidad de dolor lumbar moderado a severo y una degeneración más severa del disco lumbar. Todo ello posiblemente debido a los efectos beneficiosos que tiene esta sobre la sensibilidad al dolor nervioso y muscular, la fuerza muscular y la inflamación. Aseguran no obstante, que no todas las mujeres se tienen que suplementar ya que esto es algo que debe evaluar el médico, pero destacan lo importante que es prevenir esta carencia por las distintas consecuencias que puede traer.

El riesgo de osteoporosis

Como bien se sabe si no se toman las cantidades necesarias de este nutriente además de calcio, el riesgo de osteoporosis se puede ver incrementado tanto durante la posmenopausia como en general en las personas mayores.

Es por ello que la dieta juega un papel crucial para no llegar a esta situación. Si no aportamos la cantidad suficiente de estos micronutrientes a través de la dieta, entonces se producirá “una absorción deficiente de calcio, un equilibrio negativo del mismo y un aumento compensatorio en la hormona paratiroidea, lo que dará lugar a una resorción ósea excesiva y pérdida de la densidad del hueso”, según explican varios expertos en el estudio Calcio y vitamina D en la paciente climatérica.

Osteoporosis

Una de las consecuencias por tanto de esta condición es que aparezca osteoporosis, haciendo que los huesos se vuelvan más frágiles y por tanto se incrementen el riesgo de fracturas. Se considera que incorporar alimentos con estas sustancias puede ayudar a conseguir una disminución de la pérdida de tasa ósea. Respecto a la suplementación hay posturas divergentes, algunos expertos consideran que su ingesta se ha de incentivar por medio de la alimentación, pero si por algún motivo esta pauta no pudiera llevarse de forma satisfactoria por problemas diversos se debería complementar con este tipo de productos.

Si queremos incrementar las tomas de calcio debemos saber que los lácteos y sus derivados en general son los que más lo contienen, sobre todo, la leche entera. También está en almendras y naranjas, por ejemplo. En cuanto a la vitamina D, se encuentra en el aceite de hígado de bacalao, salmón rojo, atún enlatado en agua, leches o yogures fortificados, sardinas enlatadas en aceite o en los huevos, entre otros alimentos.

En cualquier caso, es nuestro profesional de la salud quien nos dará las pautas nutricionales para determinar el mejor modo de afrontar estas carencias en nuestro caso particular.

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