Salud

Las diferencias entre virus y bacterias y su peligrosidad en personas mayores

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Domingo 24 de noviembre de 2019

4 minutos

Discrepancias en su tamaño, su estructura, en cómo se reproducen o cómo afectan a nuestra salud

Las diferencias entre virus y bacterias y la peligrosidad en cada caso en personas mayores

Son la causa de muchas de las enfermedades que sufrimos. Nos referimos a los virus y bacterias que se encuentran en cualquier ambiente y que, pese a lo que uno pueda pensar, no son tan iguales. A continuación explicamos las diferencias que existen entre estos organismos (que solo son seres vivos en el caso de las bacterias) y cuáles son los más peligrosos a la hora de poner en riesgo la salud de las personas mayores. 

Pero lo primero que debes saber es que los virus provocan las enfermedades y que las bacterias, también presentes en nuestro organismo, en ocasiones se encargan de mantener un adecuado equilibrio cuando están en nuestro cuerpo. Solo en los casos en los que haya un exceso de bacterias o estas sean nocivas es cuando hablamos de patologías y enfermedades provocadas por una bacteria.  

El tamaño sí que importa

Esta es la primera diferencia entre ambos organismos. El tamaño de cada uno de ellos. Así, ganan por goleada las bacterias ya que son hasta 100 veces más grandes que los virus. Y eso teniendo en cuenta que en ambos casos son imperceptibles al ojo humano y solo se detectan a través de un microscopio especial. 

Pero lejos de esa cuestión de envergadura, la principal discrepancia radica en la estructura entre unas y otras. Por ejemplo, en el caso de los virus, estos tienen una composición algo más simple formada por un genoma cubierto por una cobertura proteínica; al contrario que las bacterias cuyo interior resulta algo más complejo con una pared celular donde se localizan el citoplasma, los ribosomas y el genoma bacteriano.

Las diferencias entre virus y bacterias y la peligrosidad en cada caso en personas mayores

La reproducción es otra de las cuestiones que no comparten virus y bacterias. Así pues, en este segundo caso tienen la capacidad de multiplicarse por medio de las células. Y de esas células resultantes pueden salir más divisiones.

En el caso de un virus, no tiene la capacidad de dividirse por sí mismo; de aquí que lo que hacen es atacar otras células para transmitir su información genética. 

Los mayores riesgos para nuestros mayores

Aunque ambas tienen ese "poder" de enfermarnos, lo hacen de muy distinta manera. Es decir, si hablamos de una bacteria son sus metabolitos (los que se producen por su metabolismo) los que resultan dañinos para nuestro organismo. Por su parte, los virus se "empeñan" en atacar nuestras células y nuestro sistema inmunitario para ponernos en un importante aprieto de salud. Es así como aparecen infecciones leves como puede ser un resfriado o un herpes labial o complicarse hasta tal punto como es el caso de una hepatitis o el virus del VIH

En estos dos últimos casos estamos hablando de dos virus muy peligrosos para las personas de edad avanzada. Así, con la hepatitis lo que se produce es un daño importante a uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo; mientras que en segundo caso, claramente se sabe que este agente infeccioso provoca que, poco a poco, se vaya produciendo un deterioro del sistema inmune de esa persona afectada. 

¿Y las bacterias? Cuando ejercen su función dañina, esta se traduce en algunas de estas posibles enfermedades como pueden ser infecciones en la piel, cuadro de faringitis u otitis o afectaciones de nuestra salud bucal (por ejemplo, una caries). Pero también se da el caso de patologías más graves como puede ser una neumonía, una endocarditis (inflamación que se localiza en el revestimiento interno de las cámaras y válvulas cardíacas) o una meningitis que ataca a las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal. En estos últimos ejemplos estamos hablando de enfermedades graves para la salud de nuestros mayores, sobre todo si se encuentran hospitalizados o viven en una residencia

Y es que según la Organización Mundial de la Salud (@OMS_es), algunas de las bacterias más peligrosas son las responsables de provocar enfermedades serias en los mayores como afecciones en el sistema respiratorio o digestivo (como es el caso de la Staphylococcus aureus), diarrea y dolor abdominal (Campylobacter) o afectación del colon (Enterobacteriaceae). 

Las diferencias entre virus y bacterias y la peligrosidad en cada caso en personas mayores

Por último, en lo que a su tratamiento se refiere, mientras las patologías que se han originado por causa de una bacteria se afrontan con el uso farmacológico de antibióticos; en el caso de los virus, la principal recomendación es la administración de vacunas o antivirales

¿Cómo se transmiten y cómo podemos prevenir los virus y bacterias?

Lo malo de este tipo de microorganismos es que son capaces de propagarse de muchas formas posibles. Un contagio que puede darse por contacto directo con otras personas (cuando nos tocamos o nos besamos, por ejemplo), de forma indirecta (uso común de sábanas, servilletas, cubiertos, toallas...), por vía aérea con partículas suspendidas en el aire, cuando hablamos de alimentos o agua que está contaminada o bien por la transmisión por parte de ciertos insectos o parásitos que llevan estos gérmenes dañinos.

Como es algo a lo que estamos muy expuestos, lo mejor en estos casos es actuar con ciertas medidas preventivas

  • Lávate las manos de forma frecuente, sobre todo si estamos resfriados, estornudamos, vamos a comer o a preparar esos alimentos. 
  • No te tapes la boca con la mano al estornudar.
  • Es importante que cada persona mantenga sus propios objetos de higiene personal para evitar contagios.
  • Mantener las superficies domésticas perfectamente limpias para evitar esa acumulación de organismos tóxicos. 
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