CALMTAG, las etiquetas que no solo localizan, también identifican a mayores perdidos

Mandan una alerta al ser leídas y permiten "hablar por las personas cuando no pueden hacerlo"

CALMTAG, las etiquetas que no solo localizan, también identifican a mayores perdidos Miia

En España, más de 800.000 personas padecen la enfermedad de Alzheimer, la principal causa de demencia en todo el mundo, según la Sociedad Española de Neurología (SEN). También es la enfermedad que genera una mayor discapacidad en las personas mayores. Uno de los efectos más destacados es la pérdida progresiva de memoria que provoca, y que puede llevar a situaciones de vulnerabilidad. 

De hecho, según datos de la asociación SOS Desaparecidos, el 46% de los mayores de 70 años que se pierden sufren alzhéimer. "Este dato pone de manifiesto la vulnerabilidad de este colectivo y la necesidad de implementar medidas preventivas y de búsqueda más eficientes", señala a 65YMÁS Esther Arnanz Narganes, Directora Técnica de las Actividades de la Fundación Alzheimer España en Madrid, desde la que trabajan para visibilizar esta problemática. 

La geolocalización es importante, sin embargo "no es suficiente" ya que "en la mayoría de los casos, las personas desorientadas deambulan solas por las ciudades y nadie sabe que están perdidos", explican desde CALMTAG, una empresa tecnológica que ha desarrollado un conjunto de dispositivos de identificación y geolocalización que permiten a las personas que los llevan comunicarse incluso cuando no son capaces de hacerlo

Su fundadora, Carlota Pérez Aguilar, explica a este diario que la idea de estos dispositivos "surge a partir de la desorientación de mi padre, que empieza a tener demencia y, en las primeras fases, tiene distintos episodios de desorientación". 

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Carlota Pérez Aguilar, fundadora de CALMTAG. Foto: Cedida por la entrevistada.

 

En uno de estos episodios, su padre no llevaba el móvil, tampoco tenía batería en el reloj ni iba identificado. "Le localizamos porque el coche en ese momento tenía una geolocalización. Cuando le encontramos estaba hablando con una persona, pero no pudo ayudarle porque no podía identificarle de ninguna manera. Entonces nos dimos cuenta de la necesidad de tener un dispositivo que, además de geolocalizarte, hablase por ti cuando tú no puedes hacerlo", señala. 

Más que un geolocalizador

CALMTAG incluye diferentes dispositivos que se integran en la ropa, lo que evita que puedan ser retirados, y pueden controlarse a través de una aplicación (disponible tanto iOS como Android) que permite gestionar la información de localización, datos médicos o incluso detalles sobre alergias, así como todos los dispositivos disponibles. Además, no necesitan batería, los circuitos están protegidos contra condiciones como la humedad o golpes, y la información que facilitan se puede modificar para garantizar la privacidad del usuario. Funcionan permitiendo identificar a una persona a partir de un QR, tecnología NFC y Bluetooth, que mandan una alerta a la familia o el cuidador en el momento en que son leídos. 

"La persona lleva el dispositivo, que puede ser desde etiquetas, llaveros, chapas, pegatinas… distintos tipos de dispositivos que funcionan todos igual: tienen una identificación única de esa persona", explica su fundadora. De esta forma, "estamos cubriendo una necesidad de identificación y localización, porque no solamente envían la alerta de que una persona ha sido encontrada, sino que te dice exactamente el punto en el que está". 

CALMTAG, que recientemente ha registrado un modelo de utilidad para esta "innovadora prenda de vestir con identificador personal, diseñada para ayudar a las personas con problemas cognitivos a mantenerse seguras y conectadas", se basa en tres objetivos, tal y como destaca su fundadora.

"Primero, en cuidar al cuidador y hacerle la vida fácil, de forma que tiene toda la información (médica o de localización) en una sola aplicación; segundo, en el usuario, que damos por hecho que, normalmente en situación de emergencia, ya sea por accidente, estrés o desorientación, no puede comunicarse correctamente o no lleva información de identificación; y en tercer lugar, en una Red de Puntos Seguros que estamos creando en las ciudades entre comercios, policía, centros de día, etc.". En concreto, la Red de Puntos Seguros CALMTAG consiste en una iniciativa de ayuda y emergencia comunitaria formada por comercios locales y ciudadanos capacitados seleccionados por las familias como puntos críticos, por lo que están preparados para ofrecer asistencia en caso de emergencia. 

Inicialmente, CALMTAG nació pensando en las personas mayores, no obstante, su fundadora afirma que "con el tiempo nos hemos dado cuenta de que hay casuísticas que no tienen que ver tanto con la edad o la enfermedad, sino con la situación de vulnerabilidad de las personas", es decir, no solo incluye a mayores, también a menores. En este sentido, explica que, aunque las etiquetas son generales, están trabajando también con "una línea más infantil" y "hemos incorporado pegatinas que les pueden permitir ir identificados más en su día a día y de forma más adecuada a su vida". 

La instalación de estas etiquetas es sencilla, ya que solo hay que plancharlas directamente en la ropa. Además, son compatibles con lavadora y secadora y su vida útil promedio es de dos años. 

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Foto: Cedida por la entrevistada.

La geolocalización, la principal preocupación de las familias

La fundadora de CALMTAG destaca la importancia de la geolocalización, considerándola "el primer elemento de preocupación de las familias". Es más, explica que "el gran problema es que las personas vulnerables, ya sea porque se olvidan o porque les molestan los dispositivos o que no pueden llevarlos, no van identificadas ni pueden ser geolocalizadas, ninguna de las dos cosas. De ahí la importancia de dispositivos que se integren en el día a día de las personas". 

Pero no solo la geolocalización es importante, "también el estar identificado", porque "aunque esté acompañado o rodeado de mucha gente, si los que están alrededor no saben que está perdido y no está identificado, no le pueden ayudar". 

En este sentido, CALMTAG destaca por "poner el foco en el usuario, no tanto en la tecnología o los demás. Es el usuario quien no puede hablar y quien está en riesgo, entonces hay que entender bien al usuario, cuál es su día a día y, a partir de ahí, crear una solución como esta que le permita desplazarse de forma segura". Permite, además, a la familia o el cuidador, contar con "toda la información centralizada desde un solo lugar" e integrar los puntos seguros, es decir, "crear ciudades más seguras para las personas vulnerables". 

CALMTAG está siendo presentado en centros de día y asociaciones, donde las personas mayores, en concreto, han mostrado un gran interés. "La gran sorpresa ha sido que nuestro interlocutor principal son las mujeres y maridos de las personas afectadas. En el caso de los mayores, aun no siendo expertos en tecnología, están comprando los dispositivos. Luego la activación a lo mejor se lo trasladan a sus hijos, pero son ellos los que ven la utilidad de los dispositivos", explica Aguilar.

Es por ello que se muestran satisfechos, "porque vemos que es algo muy útil para los mayores, también para pequeños, y casi te diría que deportistas también. La forma de pensar es que si yo tengo una emergencia o un accidente y no puedo hablar", estas etiquetas permiten "hablar por las personas cuando no pueden hacerlo. Ese es el papel que creemos que tiene que ocupar CALMTAG", indica. 

Actualmente, se encuentran trabajando en tres líneas. "En primer lugar, en la mejora de la propia aplicación en cuanto a sencillez, usabilidad y funcionalidades. En segundo lugar, estamos invirtiendo y desarrollando los nuevos dispositivos para que sean de un tamaño pequeño y poder integrarse en la ropa y en el día a día de los usuarios, pero que además geolocalicen y den un mayor rango de funcionalidad. Y la tercera parte que tenemos planteada es hacer más grande lo que ya existe, que es la red de puntos seguros de CALMTAG". 

Se trata de un trabajo que no realizan solos, señala su fundadora, destacando la colaboración con "la policía, administraciones, instituciones públicas, médicos, geriatras, neurólogos, atención primaria…, para que la solución no solamente sea la tecnología, sino que podamos crear una red de apoyo para las familias que permita a estas personas vivir más seguras en su día a día". 

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