Cuidado con la ashwagandha: la OCU advierte sobre la planta de moda
Sus beneficios no han sido validadas por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentario
La ashwagandha, conocida popularmente como “ginseng indio”, se ha convertido en un ingrediente estrella dentro del mundo de los complementos alimenticios. Sus ventas en cápsulas como en preparados naturales no dejan de crecer, impulsadas por mensajes que prometen bienestar general. Sin embargo, detrás de esta popular planta hay algunas incertidumbres, pues los estudios son limitados y su seguridad genera dudas.
¿Realmente ayuda contra el estrés y el insomnio?
La ashwagandha es una planta muy utilizada en la medicina ayurvédica, un sistema tradicional que viene de la India y que le atribuye propiedades revitalizantes. Por otro lado, en Europa no es considerada como un alimento, sino como un complemento alimenticio.
Ciertos estudios sugieren que podría tener efectos positivos a corto plazo en el manejo del estrés, la ansiedad y los problemas para dormir. Sin embargo, estos resultados deben interpretarse con cautela, ya que los ensayos son pequeños, de corta duración y usan extractos muy diferentes entre sí, lo que dificulta sacar conclusiones firmes.
Por otro lado, es importante tener en cuenta que no existe un único tipo de ashwagandha en el mercado. Los productos varían en su proceso de elaboración y en la concentración de sus compuestos activos, lo que hace que los resultados de un estudio no se puedan aplicar automáticamente a todos los suplementos disponibles.
En otro tipo de posibles beneficios, como la mejora del rendimiento físico, la memoria o los problemas hormonales, las pruebas científicas son todavía más escasas.
Más promesas que pruebas
A pesar de la falta de evidencia sólida, la ashwagandha se promociona como una planta que tiene una gran cantidad de supuestos beneficios, como la reducción del estrés, obtener mayor energía, mejorar la memoría o hasta efectos “rejuvenecedores”.
El problema es que estas afirmaciones no han sido validadas por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentario (EFSA). Sin embargo, aún así las pueden seguir utilizando en las etiquetas y en la publicidad mientras se revisen, un proceso que puede alargarse durante muchos años.
La Organización de Consumidores y Usuarios lleva tiempo cuestionando esta práctica, por lo que considera que puede inducir a errores a los consumidores al dar una apariencia de un respaldo científico a beneficios que no han sido confirmados.

Posibles riesgos
Más allá de su supuesta eficacia, uno de los aspectos más preocupantes es su seguridad. Agencias europeas han advertido sobre posibles efectos adversos relacionados con el consumo de ashwagandha.
Entre los riesgos detectados se encuentran alteraciones en la función tiroidea, daños hepáticos y efectos sobre las hormonas sexuales. También se han mencionado casos de problemas cardíacos, como taquicardias o arritmias.
Otro punto importante a tener en cuenta son las posibles interacciones con medicamentos. Este suplemento puede interferir con algunos tratamientos para la diabetes, la hipertensión o enfermedades que requieren inmunosupresores, además de potenciar el efecto de sedantes.
¿Quién debería evitar su consumo?
Ante tantas incertidumbres sobre sus beneficios, algunos países han decidido aplicar el principio de precaución. Dinamarca es uno de los que ha prohibido su venta, mientras que otros países como Alemania o Francia recomiendan limitar su consumo.
Desde la Organización de Consumidores y Usuarios insisten en que siempre debes consultar con un profesional en la salud antes de consumir este tipo de productos. Especialmente en casos de enfermedades previas o de tratamientos crónicos.
Se desaconseja su uso en mujeres embarazadas o que se encuentren en periodo de lactancia, así como en menores de edad y personas con problemas de tiroides, hígado o corazón.
