Cuánto cuesta morir en España en 2026: inflación e IVA disparan el precio hasta los 5.000 euros

Los españoles están entre los europeos que más pagan por morir con una tasa de IVA de 21%

Cuánto cuesta morir en España en 2026: inflación e IVA disparan el precio hasta los 5.000 euros. Foto: EuropaPress Miia

Como cada 1 de noviembre, este Día de Todos los Santos los españoles acudiremos a los cementerios para llevar flores y dedicar un momento al recuerdo de nuestros seres queridos fallecidos. Una fecha que llega en un momento de especial dolor por el trágico accidente ferroviario de Urda, Toledo. Un sentimiento de duelo y solidaridad acompaña a las víctimas y a sus familias.

En esta fecha, es también habitual analizar el coste de los servicios funerarios. En España, ahora mismo, el coste de un sepelio puede superar fácilmente los 5.000 euros. Y no hablamos de un servicio funerario de lujo con féretro de caoba y un grupo de músicos de cuerda en directo. Es el precio de un funeral estándar.

La inflación, los precios de la energía y un IVA que sigue gravando un servicio esencial como si fuera un lujo están empujando al alza los precios. Y son pocas las partidas y elementos que nos permiten recortar costes.

Los ciudadanos valoran positivamente los servicios funerarios. Creen que cumplen una función importante para la sociedad, y valoran aspectos de su trabajo como el trato a las familias, especialmente quien ha vivido una pérdida y ha usado estos servicios. Pero, al mismo tiempo, reclaman más transparencia al sector y consideran caros estos servicios. También claman contra un IVA al 21% que dispara la factura.

Y 2027 anticipa nuevas subidas para quien realice el ‘último viaje’ y para sus familias.

Cuánto cuesta morir en España en 2026: inflación e IVA disparan el precio hasta los 5.000 euros. Foto: EuropaPress

¿Cuánto cuesta morir en España?

Es difícil obtener del sector un precio exacto de lo que cuesta morirse, porque existen grandes disparidades. Hay diferencias que están marcadas por el lugar de residencia, porque no es lo mismo morir en una ciudad que en otra, en el medio rural o en las grandes capitales. Otras diferencias las marcan las familias, en función del servicio funerario que desean, si quiere añadir extras, si elige enterramiento o incineración, si requiere un espacio en el cementerio o si se lleva las cenizas a casa.  El precio también puede variar por cuestiones circunstanciales. Por ejemplo, cuando se fallece lejos del hogar y hay que pagar transportes. Las variables son muchas como para establecer un precio estándar en toda España.

Sin embargo, y para que sirva como referencia, cruzando la facturación del sector y el número de defunciones del último año disponible, podemos calcular que el precio medio de un servicio funerario alcanzó en 2025 los 4.042 euros que, tras añadir 849 euros del IVA se queda en 4.891 euros. Son datos de 2025, de manera que este precio que a lo largo de 2026 habrá subido a tenor de la evolución de la inflación y de los precios de la energía, que golpean de lleno a tanatorios, crematorios y coches fúnebres.

El propio sector, cuya facturación subió en 2025 un 5,36% hasta los 1.807 millones de euros, cita la actualización de costes, alineados con el IPC, junto el aumento de las defunciones, los motivos de esa mayor facturación.

Los ciudadanos perciben como muy caros los servicios funerarios. Así lo corrobora un reciente estudio de opinión elaborado por el Observatorio de los Servicios Funerarios (OSF) y Sigma Dos sobre la percepción de este sector por parte de la población. Preguntados por el  el coste, y en una escala del 1 (baratos) al 5 (caros), los servicios funerarios reciben una puntuación de 4,1. Junto al coste, otro de los aspectos con mayor margen de mejora figura la transparencia en la información recibida (52%). “Nuestro reto es ganar en transparencia y explicar mejor todo lo que hay detrás de cada servicio”, señala María Dolores Asensi, presidenta del Observatorio.

La Asociación Española de Consumidores señala que las empresas funerarias "tienen la obligación de informar de los diferentes servicios (incineración o inhumación), ataúd, traslados, sala del velatorio, etc., la recomendación inicial es pedir siempre un presupuesto del coste total del servicio para evitar sorpresas desagradables. De los servicios ofrecidos se nos tiene que dar una factura, desglosada por productos o servicios prestados". 

A ese precio medio calculado por este diario -4.891 euros-, organizaciones de consumidores añaden que la factura de los servicios funerarios no baja de los 3.500 euros, de media; que en localidades como Madrid o Barcelona el precio se sitúa fácilmente en los 6.000 euros y que la factura supera los 10.000 euros, o incluso más, cuando hay que añadir traslados. El comparador Selectra ha calculado en 5.664 euros, según la ciudad, el coste para cubrir un funeral a través del seguro de decesos.

Cuánto cuesta morir en España en 2026: inflación e IVA disparan el precio hasta los 5.000 euros. Foto: EuropaPress

El féretro, la mayor partida del presupuesto

Según la 'Radiografía del sector funerario en 2025' elaborado por la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (Panasef), patronal del sector, “el precio final de un servicio funerario está compuesto en un 58,2% por el valor de los servicios funerarios; un 11,1% por el gasto en servicios complementarios (certificados y tasas, iglesia, coronas, lápidas, esquelas, etc.); en un 16% por los costes del destino final (inhumación o incineración) y en un 14.7% por impuestos. 

El féretro es la partida que mayor bocado se lleva del presupuesto total. El precio medio de un ataúd en España ronda los 1.200 euros, según los datos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Por 800 o 900 euros se pueden encontrar los más sencillos, aunque fuentes del sector nos dicen que estas opciones son cada vez más escasas. Los féretros de gama media están entre 1.500 y 1.700 euros, mientras que los ataúdes con materiales y acabados de lujo pueden costar 4.500 euros o más. "Los precios van desde los 500 euros hasta los 10.000 euros. Evidentemente, la diferencia entre unos y otros radica en el material con el que están fabricados y su decoración", señalan desde la Asociación Española de Consumidores.

Después está el cementerio, que cobra la inhumación o la incineración y la concesión de la sepultura. En este caso, no hay mercado libre: es un servicio que todos los ayuntamientos están obligados a prestar, según la Ley de Bases del Régimen Local, y cada uno fija sus propias tarifas. Y hay grandes diferencias. Según recoge el estudio de Selectra,  En Madrid, la concesión de un nicho durante diez años con la inhumación y la lápida suma 2.058 euros (IVA incluido), mientras que en Soria, esas mismas partidas cuestan 260 euros según su ordenanza fiscal.

En relación al destino final, nuestra elección determinará el precio final. Esto es, si elegimos entierro o incineración, nicho o tumba en cementerio, a máxima o mínima temporalidad, lápida, urna, columbario… En general, la incineración es ligeramente más económica que el enterramiento, aunque depende más del lugar donde se realice, por las tasas administrativas.

En presupuesto, tenemos otras partidas, como la preparación del cuerpo (tanatoestética y tantopraxia), velatorio, con extras como catering, flores frescas (ramos y coronas), recordatorios, esquelas, libros de firmas… hay mil y un extras, que suman costes añadidos. Otro de las partidas que pueden suponer un importante bocado al presupuestos son los traslados, con costes muy variables y que se pueden disparar cuando hay movimientos entre comunidades autónomas o incluso repatriaciones.

Quien decida celebrar una ceremonia, tanto si es religiosa como si es laica tendrá que rascarse el bolsillo. El coste es muy variable. Las iglesias suelen pedir donativos, aunque en ocasiones tienen tarifas fijadas y los extras, como música, equipos de megafonía, proyectores multimedia, entre otros, irán sumando. 

No hay que olvidarse del papeleo. Las gestiones más inmediatas son el certificado médico de defunción e inscribir la defunción en el Registro Civil. Dejar que lo hagan por ti supone otra partida del presupuesto.

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Fuente: Panasef

 

Servicios funerarios, un ‘lujo’ con el IVA en el 21%

A efectos impositivos, los servicios funerarios se consideran un lujo y no un servicio esencial que todos los ciudadanos tendremos que afrontar en algún momento. En efecto, están sujetos a un IVA del 21%. España es el tercer país de la Unión Europea (UE) con el IVA más alto a los servicios funerarios. El precio del ataúd, el velatorio, el transporte funerario, así como e entierro o la cremación, están gravados con un 21% de impuesto sobre el valor añadido.

Desde el sector, claman por rebajar la fiscalidad de un servicio esencial. “Desde PANASEF llevamos años reclamando una reducción del IVA de los servicios funerarios. No tiene sentido que un servicio esencial, al que todas las familias tienen que recurrir en algún momento de su vida, esté gravado con el tipo máximo del 21%" señala Alejandro Quinzán, secretario general de la patronal. "No podemos olvidar que estamos hablando de familias que acaban de perder a un ser querido y que, en un momento de especial vulnerabilidad emocional, tienen que afrontar un importante desembolso económico. Consideramos que mantener esta carga fiscal es injusto y supone un esfuerzo añadido que podría evitarse. Esta reivindicación histórica busca aliviar la carga económica que soportan las familias españolas. La muerte no es una elección y los servicios funerarios no son un lujo".

“No hablamos de un lujo, sino de un servicio que las propias familias consideran esencial y que contratan en uno de los momentos de mayor vulnerabilidad de sus vidas. Una fiscalidad justa y el apoyo a quienes mantienen este servicio en el medio rural son cuestiones de equidad y de cohesión territorial” coincide María Dolores Asensi, presidenta del Observatorio de los servicios funerarios. 

También los españoles se quejan de un tipo impositivo que dispara las facturas. El 84% de los ciudadanos considera injusto el IVA del 21%, el tipo máximo, que se aplica actualmente a los servicios funerarios, según la encuesta de OSF. No es para menos, en un servicio funerario de 4.000 euros, el IVA sube factura en más de 800 euros. “El IVA encarece la factura funeraria que soportan las familias”, se quejan desde el sector.

Hasta 2012, el tipo impositivo para todos estos servicios funebres estaba en el 8%. Aquel año, plena crisis económica, el entonces Gobierno de Mariano Rajoy lo subió al tipo máximo, donde permanece desde entonces.

Aumento de defunciones en 2025

En 2025 se registraron 446.982 defunciones en España, frente a 436.118 en 2024, lo que supone un incremento de 10.864 fallecimientos (+2,43%). Tras la estabilidad observada en 2024, la mortalidad vuelve a crecer y alcanza su nivel más elevado desde 2022, aunque se mantiene por debajo de los volúmenes registrados durante la pandemia. En términos generales, la serie muestra una evolución oscilante en los últimos años, con alternancia de incrementos y descensos, situándose 2025 en la parte alta del rango observado desde el fin de la crisis sanitaria.

A nivel mensual, el aumento de las defunciones es prácticamente generalizado a lo largo del año, tal y como recoge la Radiografía del Sector Funerario de la patronal del sector. Destacan especialmente los incrementos de diciembre (+9,64%), febrero (+4,90%) y noviembre (+4,47%), mientras que las diferencias son más moderadas en mayo (+0,52%), octubre (+1,04%), marzo (+1,32%) y julio (+1,33%). Enero constituye la única excepción, con un descenso del 5,26% respecto al mismo mes de 2024. En conjunto, el exceso de mortalidad se concentra principalmente en la segunda mitad del año y, especialmente, en el último trimestre. Según el INE, este aumento se explica principalmente por el incremento de las defunciones por enfermedades respiratorias, unido al efecto estructural del envejecimiento de la población.

Seguro de decesos

Aunque ha registrado ligeras caídas en los últimos años, el seguro de decesos sigue manteniendo una solida presencia en los hogares españoles. De hecho, el 44,4% de la población española, 21,8 millones de personas, cuenta con un seguro de decesos. En 2024 ese porcentaje era del 45,6% y en 2023 del 46%. El año pasado este ramo del seguro atendió 293.836 sepelios. Sobre el total de óbitos, el seguro de decesos cubrió el 65,4% de las defunciones.

Hasta el mes de septiembre, los ingresos del sector asegurador por primas en el ramo de decesos subieron un 4,41%, según los datos provisionales de Investigación Cooperativa de Entidades Aseguradoras (ICEA) difundidos por la patronal UNESPA.

Este ramo del seguro “se ocupa de organizar el sepelio y de gestionar los demás trámites, aliviando la carga emocional en un momento de especial vulnerabilidad”, dice la la Memoria Social del Seguro que elabora la patronal del sector. En efecto, ayuda a las personas en un momento delicado. Pero lo cierto es que es un seguro caro, que se paga con creces. Según datos de ICEA, el servicio de estudios del sector asegurador, se abona durante una media de entre 40 y 50 años.

La mayoría de las pólizas de decesos salen más caras que contratar los servicios directamente con una funeraria. Según la Organización de Consumidores y Usuarios, OCU, de hecho, se puede llegar a pagar hasta tres veces más. “Apenas una de cada diez pólizas analizadas cobra un importe similar al que pagaría un particular por un entierro sencillo. Se puede llegar a pagar tres veces más de lo que costaría un entierro”, señalan desde la OCU. Coincide la Asociación Española de Consumidores, Asescon: "que el seguro cubra el funeral no significa necesariamente que sea la opción más económica a lo largo de toda la vida".

“Las aseguradoras contemplan un capital medio de 4.078 euros para cubrir los gastos del funeral en España”, destaca el estudio ‘El precio del seguro de decesos en España’ elaborado por el comparador Selectra que, sin embargo, advierte de grandes diferencias territoriales: “En Segovia esta cantidad alcanza los 5.664 euros, frente a los 3.021 euros de Santa Cruz de Tenerife”.

Pero, ¡ojo!, que las diferencias de precios no solo las determina el lugar de residencia, también saber elegir bien la compañía. “Un seguro puede costar el triple dependiendo de la compañía elegida, incluso dentro de la misma ciudad”, advierten fuentes de Selectra. "Recomendamos comparar precios y coberturas en las pólizas para elegir el seguro que mejor nos convengan", asegura el presidente de la Asociación Española de Consumiores, Miguel Ruiz.

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Los mayores prefieren dejar todo atado

El seguro de decesos es uno de los preferidos por los sénior. Con este ramo, el nivel de aseguramiento aumenta con la edad, hasta el punto de que roza el 60% para los mayores de 65 años y supera este porcentaje a partir de los 70 años. Mirenchu del Valle, presidenta de Unespa, eso sí, matiza: "Son pólizas familiares que generalmente cubren a varias generaciones”.

Segun los datos de la patronal del sector asegurador, los hogares con mayor aseguramiento de decesos, el prototipo con las tasas más altas de aseguramiento (56,7%) se da entre parejas sin hijos menores y en los que al menos uno de los miembros tiene más de 65 años. También destacan aquellos en los que reside una persona mayor sola con un grado de aseguramiento del 52,4%.

En muchas ocasiones llega una edad en la que comenzamos a planificar aspectos como con qué recursos contaremos en los últimos años de nuestra vida, cómo queremos repartir la herencia o cómo queremos que sea nuestro propio sepelio.

“Cuando se gestiona el fallecimiento de los padres es cuando somos conscientes de lo que implica tener un seguro de decesos y lo que suponen todas las gestiones” nos dicen desde una gran compañía aseguradora. Por eso, es frecuente que muchos sénior quieren contratar este seguro. Lo que prioriza un sénior es que los servicios sean flexibles, que sean exactamente lo que necesitan y, sobre todo, que no haya sorpresas con la prima.

Incineraciones, al alza

Frente al enterramiento tradicional, la incineración no para de crecer y ganar terreno. “La cremación se consolida como una de las áreas con mayor proyección”, señala el Observatorio de los Servicios Funerarios. “Este tipo de servicio seguirá aumentando en los próximos años, reforzando una tendencia ya visible en numerosos territorios”, añade.

En efecto, en los últimos años, las incineraciones han ido avanzando y ganando terreno frente a los tradicionales entierros. Tanto que, en 2024, por primera vez, el número de cremaciones superó al número de inhumaciones, al batir la barrera del 50%. “Es un cambio de paradigma y de creencias”, nos decían desde el sector funerario. El informe sectorial de 2025, confirma que la tendencia se consolida, al registra un nuevo crecimiento. Las incineraciones representaron casi un 53%. Aunque, eso sí hay enormes variaciones entre territorios, de tal forma que hay grandes ciudades en las que ya se incinera a 8 de cada diez difuntos, mientras que en otras regiones, especialmente del medio rural, el porcentaje baja con fuerza.

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Otras tendencias

Junto a la consolidación de la cremación, el Observatorio de los servicios funerarios señala otras tendencias en el sector. La segunda más importante es la personalización de las despedidas. El informe ‘Balance 2025 y expectativas 2026’ elaborado junto a Sigma Dos entre empresas funerarias, gestores de crematorios y cementerios, proveedores y otros profesionales vinculados a este ámbito confirma que las ceremonias adaptadas a las preferencias de las familias se han convertido en uno de los principales vectores de transformación. Esta evolución conecta con los resultados del II Estudio OSF, en el que más del 80 % de la población consideraba que los velatorios actuales son demasiado formales e impersonales y deberían poder personalizarse más.

La tercera tendencia es la modernización tecnológica. La digitalización de procesos, la incorporación de tecnología operativa y el desarrollo de nuevos servicios digitales, como retransmisiones en streaming o memoriales online, aparecen como prioridades claras. Según el Observatorio, el sector funerario se está transformando. Ahora, “ganan peso los servicios de despedida, memoria y acompañamiento a las familias”.

Gastos funerarios en los que es posible ahorrar…

El féretro es uno de los conceptos que más peso tiene en la factura funeraria. Elegir un modelo sencillo, sin acabados o elementos ornamentales adicionales, permite ajustar el coste sin renunciar a los servicios esenciales. Lo mismo sucede con las urnas para las cenizas, si se opta por la cremación.

Las flores, las coronas, las esquelas y otros elementos de la despedida también ofrecen margen de decisión. La familia puede elegir una composición floral más sencilla, limitar el número de coronas o recurrir a una esquela digital en lugar de publicarla en prensa. Son opciones que dependen de las preferencias familiares y de las costumbres de cada entorno.

Otra partida que conviene revisar es la del velatorio. La contratación de una sala de tanatorio durante un periodo prolongado puede encarecer el servicio, por lo que es recomendable valorar cuánto tiempo se necesita y qué alternativas existen. También se pueden examinar los servicios adicionales incluidos en los paquetes funerarios, como determinados vehículos, ceremonias o prestaciones complementarias, para distinguir los que la familia desea mantener de los que puede descartar.

…y costes del sepelio imposibles de esquivar

Hay otros conceptos sobre los que hay poco que hacer. Son lentejas. Es el caso de determinados trámites administrativos, los servicios de traslado necesarios y las tarifas de inhumación o cremación fijadas por el cementerio o crematorio correspondiente. Su importe depende, entre otros factores, de las tarifas locales y de las características del servicio.

Aun así, conviene pedir que estas partidas aparezcan separadas en el presupuesto. Así se puede distinguir lo que cobra la funeraria por sus servicios de los importes que corresponden a terceros o a tasas municipales, y comprobar si existen diferencias entre las opciones disponibles.

La contratación de todos los servicios a través de una misma empresa puede resultar más cómoda, pero no siempre es la única alternativa. La Comunidad de Madrid recuerda, en su guía sobre los derechos de los usuarios de servicios funerarios, que es posible contratar determinadas prestaciones por separado, como las flores o el tanatorio, aunque hacerlo puede exigir más gestiones.

En el caso de que la persona fallecida tuviera un seguro de decesos, también es importante revisar la póliza antes de aceptar mejoras o servicios adicionales. La cobertura contratada determina qué prestaciones están incluidas y cuáles podrían generar un desembolso extra para la familia.

Decidir con información en un momento difícil

La pérdida de un familiar suele dejar poco margen para planificar y comparar, y las decisiones deben tomarse en circunstancias emocionalmente difíciles. Por eso, conocer de antemano los servicios disponibles, pedir un desglose de los precios y confirmar qué está incluido ayuda a evitar gastos inesperados.

La clave no es reducir necesariamente todos los conceptos, sino pagar por los servicios que la familia considera necesarios y conocer el coste de cada decisión. Un presupuesto claro permite elegir cómo despedir a un ser querido sin asumir automáticamente todas las prestaciones de un paquete cerrado.

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