El futuro del trabajo es gris: "El mundo está ante un tsunami demográfico que afectará al empleo"

El experto internacional Dan Pontefract analiza el impacto de la longevidad en el mundo laboral

El futuro del trabajo es gris: "El mundo está ante un tsunami demográfico que afectará al empleo" Miia

El envejecimiento demográfico, el aumento de la esperanza de vida y la drástica caída de la natalidad están a punto de cambiar para siempre las reglas del juego en el mundo empresarial. Las  empresas e instituciones, que en su mayoría siguen aferradas a modelos económicos diseñados para sociedades jóvenes, se enfrentan a un cambio estructural ineludible. Así lo advierte el reconocido experto internacional en liderazgo y cultura organizativa Dan Pontefract (Canadá, 1971) en su último libro, The Future of Work Is Grey (El futuro del trabajo es gris), donde desentraña cómo la convivencia intergeneracional transformará la estructura del empleo, la productividad y la cultura organizativa.

El futuro del trabajo es gris, obra impulsada en España por Fundación Mapfre y publicada por la editorial Almuzara, llegará a las librerías en septiembre.

Dan Pontefract advierte de que el mundo se encuentra ante un auténtico "tsunami demográfico" (Demographic Tidal Wave), un cambio estructural que afectará al empleo, la productividad, la innovación y los sistemas económicos. Tal y como explica, la sociedad pasará de una estructura demográfica con forma de campana —muchos jóvenes y pocos mayores— a otra con forma de bulbo, caracterizada por una base cada vez más estrecha debido a la caída de la natalidad y una parte superior más ancha como consecuencia del aumento de la longevidad.

Pontefract, un experto con más de dos décadas de experiencia como alto directivo en multinacionales como SAP y TELUS, sostiene que el gran reto de las próximas décadas no será únicamente tecnológico, sino demográfico y cultural. El autor advierte que los gobiernos y las empresas están cegados por el cortoplacismo, asumiendo erróneamente que la inmigración o un hipotético repunte de la natalidad solucionarán mágicamente sus carencias de personal.

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La amenaza de la "deuda generacional"

En este contexto, las empresas se enfrentan a un enorme peligro que Pontefract bautiza como el “Age Debt” o deuda generacional. Este concepto define la carga acumulativa que sufren las organizaciones al tener una fuerza laboral debilitada por la falta de jóvenes y el desperdicio del talento experimentado. A medida que los trabajadores más veteranos se jubilan sin transferir su sabiduría, las empresas pierden lo que se conoce como "conocimiento tácito". A diferencia del conocimiento explícito (como manuales o bases de datos), el tácito es invisible, relacional y contextual. Cuando este se pierde, las compañías se enfrentan al costoso y frustrante proceso del reaprendizaje continuo, convirtiendo esta situación en una grave oportunidad perdida para la innovación.

El "Dividendo de la experiencia"

Frente a esta crisis silenciosa, Pontefract propone aprovechar el “Experience Dividend” (Dividendo de la experiencia), que consiste en convertir la edad y las habilidades de los trabajadores sénior en activos estratégicos. Para ello, es fundamental destruir el mito de que los adultos mayores no pueden adaptarse a las nuevas tecnologías; al contrario, pueden reinventarse e impulsar la innovación si se les da la formación y la confianza adecuadas.

Además, el modelo clásico de desarrollo laboral debe morir. La antigua y rígida "escalera corporativa" será sustituida por un "lienzo de carrera" (career canvas). Las trayectorias profesionales dejarán de ser lineales para volverse flexibles y multidireccionales, integrando movimientos laterales, pausas en la vida personal, reincorporaciones y modelos de jubilación progresiva. De la mano de esto, las organizaciones deben implementar una "rueda de sabiduría": programas de mentoría bidireccional donde el aprendizaje fluye en ambas direcciones, combinando la experiencia de los veteranos con la innovación y curiosidad de los jóvenes.

El edadismo: una enfermedad que limita el talento

Uno de los mensajes más contundentes del libro es su crítica al edadismo, una actitud que el autor califica como una "enfermedad" que se infiltra en los procesos de contratación, promoción y liderazgo. Muchas empresas siguen vinculando la capacidad de adaptación de forma exclusiva con la juventud, subestimando e infrautilizando a los profesionales sénior. Este prejuicio, advierte el libro, no solo afecta a los mayores, sino que impacta negativamente en todas las generaciones y limita el talento general de la organización.

Un nuevo decálogo para los líderes del futuro

A lo largo de sus páginas, la obra sintetiza sus grandes enseñanzas en una serie de píldoras prácticas (Greyaways) que guían a las empresas hacia el éxito:

  1. El cambio ya está aquí: Ignorar el envejecimiento demográfico es garantizar el fracaso en la gestión del talento.
  2. Rediseño de carreras: La longevidad exige apostar por el aprendizaje continuo y la flexibilidad.
  3. Proteger la memoria institucional: Sin sistemas para capturar el saber de quienes se marchan, la deuda generacional crecerá.
  4. Mentoría mutua: La colaboración entre generaciones requiere intercambio de perspectivas en todas las direcciones.
  5. Erradicar el edadismo: Las decisiones basadas en prejuicios de edad desaprovechan el potencial competitivo.
  6. Políticas de bienestar adaptadas: Problemas de salud, menopausia o el cuidado de familiares condicionan el rendimiento; las empresas deben ofrecer apoyo para cada etapa de la vida.
  7. Mitigar la inseguridad financiera: El coste de la vida obliga a las empresas a fomentar la educación financiera para retener el talento.
  8. Gestión de la complejidad: Los líderes deberán reducir las tensiones generacionales y fomentar la convivencia.
  9. Romper la inercia: Las estructuras tradicionales ahogan la innovación organizativa.
  10. Actuar frente a la inacción: Solo las empresas con valentía y visión estratégica transformarán esta longevidad en una ventaja real.

El futuro del trabajo es gris’ dicta que el éxito empresarial dependerá de saber integrar armónicamente a perfiles jóvenes y experimentados. Las organizaciones que sepan leer este "tsunami demográfico" y se adapten a una sociedad cada vez más longeva serán las grandes vencedoras del futuro