El ABC de un nuevo curso
Nos encontramos en un nuevo septiembre, puerta de un nuevo curso. Y, aunque muchos puedan recordar ya muy lejanas aquellas épocas de enseñanza, de pupitre y de tiza, siempre es este un buen momento para parar un instante, hacer valoración general de uno mismo y de sus circunstancias y, desde ahí, marcar nuevos hitos para los próximos meses.
Con seguridad, cualquier persona mayor no va a afrontar este comienzo de curso con la inquietud y la agitación de un estudiante que se enfrenta a un nuevo ciclo educativo, o incluso al profesor que va a encontrarse con su nuevo grupo de alumnos. Los años y las circunstancias hacen que las experiencias sean más sosegadas. Pero ello no es óbice para que se puedan y se deban tener nuevas expectativas e ilusiones.
En relación a esto, permitidme que comparta con todos vosotros un ABC para el nuevo curso. Un ABC que puede ser fundamental desde el punto de vista del bienestar integral de cada persona en su propio proceso de envejecimiento.
Con la A de nuestro ABC, ante todo, actividad; tanto física como mental. Todos sabemos –y así lo atestiguan infinidad de estudios científicos– que mantenernos activos es clave. Lo contrario, el sedentarismo, es el principio de cantidad de problemas, físicos, psicológicos y sociales.
Rutinas de actividad física: la primera y principal, andar. Pero también clases semanales de las más variadas disciplinas pueden ayudar a ello. Senderismo, natación, ciclismo, ejercicios de fuerza y resistencia, etc son actividades físicas que cada vez practican más personas mayores y que ayudan a mantenerse en forma y, ya de paso, a que los próximos análisis salgan un poco mejor.
De forma paralela, la actividad mental. Por supuesto que la lectura es clave, como lo es para cualquier persona. Lectura de lo que más nos guste: novela, ensayo, divulgación, revistas, lo que sea. ¿Y escribir? ¿Nos hemos planteado escribir? Qué buena idea para muchos mayores es escribir sus memorias, orientadas a sus nietos. Qué precioso bagaje sería este, en tantos y tantos casos. Además hay muchos cursos para ello, como también los hay de las más variadas disciplinas.
En la actualidad, los programas universitarios para personas mayores son una opción magnífica en la que, además del aprendizaje, se consigue mantenerse activo y cultivar las relaciones sociales. Que cada cual valore sus opciones y preferencias, pero planificarse para este curso actividad física y mental puede ser fundamental para el bienestar de cada uno.
Con la B de nuestro ABC, para este nuevo curso necesitaremos brújula. Con esta palabra, todos entendemos fácilmente que nos estamos refiriendo a la importancia de tener un rumbo, esto es, unos objetivos, unas metas y, consiguientemente, unas ilusiones.
Toda vida apetece ser vivida cuando tiene rumbo, cuando quien sea, mayor o joven, tiene metas e ilusiones. Pero las ilusiones no siempre vienen solas, en ocasiones hemos de buscarlas. Desde luego en la edad adulta y en la vejez, sería iluso tener las metas de un joven. Pero en cada etapa de la vida hay unas metas por conseguir y unas ilusiones con las que soñar en su consecución. Familiares o sentimentales, sociales o culturales, políticas o religiosas, altruistas o de negocio, quién sabe. Cada cual tendrá las suyas y todas serán válidas y respetables. El único problema sería no tenerlas, esto es, carecer de brújula.
Y, finalmente, con la C de nuestro ABC, convivencia. Todos recordamos la frase aristotélica de que el hombre es un ser social por naturaleza. Aunque no hubiésemos leído al filósofo macedonio, desde nuestra propia experiencia vital a nadie le despertarán dudas de que necesitamos vida social; vida vivida con los demás, compartiendo experiencias, sintiéndonos queridos, confrontando ideas y, en definitiva, sabiéndonos parte de diversos grupos humanos; familiares, laborales, de ocio, etc.
Lo contrario de esta convivencia, es la soledad no deseada. Aquella soledad que sostenida en el tiempo se hace patológica, que sufre tanta población en nuestra sociedad actual y que tan bien está estudiada desde el Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada. Y son precisamente estos estudios los que nos indican que la soledad deteriora la salud física y psicológica.
No es atrevido decir que, en nuestra sociedad, la soledad no deseada mata. Y cuando a la soledad se le aúna el factor sedentarismo (la ausencia de la A de nuestro ABC) entre ambos hacen una unión muy maligna para cualquiera. Soledad y sedentarismo son la base de un envejecimiento prematuro con pérdida de calidad de vida.
ABC: tener Actividad física y mental, tener Brújula vital que nos indique rumbos y metas y todo ello, hacerlo en Convivencia, en sociedad. Este puede ser un muy buen planteamiento para cualquier persona, también persona mayor, en este recomenzar que es siempre septiembre.
Démonos cuenta, finalmente de un detalle. Lo contrario a esa vida con una buena actividad física y mental, es el sedentarismo. Lo contrario a vivir con brújula, con metas, es vivir en actitud de ocaso vital, esperando a que sólo el tiempo marque el rumbo. Y lo contrario a la vida en convivencia es la soledad. Los tres factores negativos juntos: Soledad, Ocaso vital y Sedentarismo, un verdadero S.O.S. vital.
Ojalá estas letras sirvan para que todos, jóvenes y mayores, nos marquemos un buen ABC para este curso, conscientes de lo mucho que nos jugamos en ello. Feliz comienzo de curso.
