Cartas a la directora

Las carreras irregulares actuales, pendientes del final de la reforma de las pensiones

Fernando Marín

Martes 14 de febrero de 2023

6 minutos

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Fernando Marín

Martes 14 de febrero de 2023

6 minutos

Cartas al director (cintillo)

 

En esta carta voy intentar no hablar de política ni voy a profundizar en la búsqueda del sentido de todas las cosas (en catalán, mi lengua paterna, se dice “el perquè de tot plegat”). He tardado pero al final me he dado cuenta que meterme en asuntos escabrosos no está resultando positivo para lo que quiero transmitir y que además corro el riesgo de que me cambie el humor a peor.

Ya he perdido la cuenta del número de cartas que he escrito y que han sido publicadas en 65YMÁS sobre la actual reforma de las pensiones. Seguramente que no me correspondía a mí profundizar en la problemática que existe actualmente con las carreras profesionales irregulares y que habría sido un buen tema para ser tratado por los medios de una manera más empática por la relevancia que tienen en esta última parte de la reforma de las pensiones.

Si mal no recuerdo, mi andadura como "escritor" comenzó un buen día hace dos años en el que quise mostrar mi opinión escribiendo una carta sobre este asunto y para mi sorpresa fue publicada para luego permanecer bastante tiempo en el candelero como noticia. Lo mismo me ocurrió con otras cartas que envié hasta que se me subieron los humos a la cabeza y ya no pude parar.

Creo que ya va siendo hora de volver a la realidad y reconocer que todo lo que he escrito y pueda escribir a partir de ahora en nada va a cambiar lo que ya está decidido y que las palabras, como a las hojas secas, más pronto que tarde se las lleva el viento.

Reconozco que para mí ha resultado una tarea agotadora tener que encontrar todo tipo de recursos para mantener vivas durante dos años las palabras que el Sr. Escrivá mencionó sobre este tema y que se pueden resumir en su deseo de dar solución a las actuales realidades laborales que en el último tramo de vida laboral no presentan sus mejores cotizaciones (un 30% del total) y para las cuales no funciona el actual sistema.  

Al principio, mis cartas estaban llenas de optimismo respecto a las intenciones del Sr. ministro e intentaba darle apoyo porque algo me decía que se había quedado solo en su empeño de dar solución a esta problemática. Tampoco es que hubiera perdido del todo el contacto con la realidad porque era consciente de que mis cartas no eran tan buenas como para estar tanto tiempo en primera línea, como si de artículos de un prestigioso periodista se tratarán.

En mis últimas cartas he querido mostrar mi enfado por la propuesta definitiva que ha hecho el Gobierno para solucionar esta realidad, que probablemente será aprobada este mes, y además no me ha quedado más remedio que rectificar la consideración que tenía del Sr. Escrivá como único defensor de las personas que no han tenido la suerte de tener carreras profesionales lineales.

Aunque mis últimas cartas ya no tienen la “relevancia” que tenían las anteriores, personalmente creo que sigo escribiendo igual de mal que antes y de la misma manera ingenua, y a veces irreflexiva, con que lo puede hacer cualquier persona sin apenas estudios como yo, pero seguramente mis cartas han empezado a resultar incómodas.

Escribir cartas pensando que son un incordio, y con la certeza de que van a ser tan volátiles como las carreras no lineales actuales, no es muy motivador, así que intentaré hacer un último alegato con un tono más esperanzador para que se tengan en cuenta a las actuales carreras irregulares que están en su último tramo de vida laboral y que han quedado excluidas de la propuesta que ha hecho el Gobierno que comenzará a implantarse en 2027 y terminará en 2038.

Esta propuesta, tal como esta planteada, podría tener un efecto todavía más perjudicial sobre las personas más desfavorecidas por implantarse de una manera desesperadamente progresiva que podría añadir más meses malos si cabe al cálculo de su pensión sin alcanzar el propósito para el que está diseñada de alcanzar las cotizaciones menos malas que pudieron tener antes de perder su mejor trabajo (para que se entienda, es como si se tratara de una tortura para un sediento maniatado a una silla que ve caer gota a gota de un grifo mal cerrado o, en este caso, mal abierto).

En casi todas las cartas que he escrito anteriormente he explicado la necesidad de que las carreras irregulares puedan elegir los años del periodo de cómputo de entre toda la vida laboral aunque para ellos tenga que ser más amplio en número de años, ya que sería la solución obvia inmediata para esta acuciante realidad imposible de ignorar o de resumir únicamente en un problema de lagunas de cotización.

Si no hay más remedio, como mínimo (no pienso hacer más propuestas personales), las personas que están cerca de la jubilación tendrían que tener la opción de calcular su pensión con el periodo de cómputo propuesto por el Sr. Escrivá para finales de la década que viene si les beneficia porque para desgracia de estas personas el tiempo corre y se tendrán que jubilar sin ver ningún efecto positivo en el cálculo de su pensión o, en muchos casos, con efectos más negativos si cabe.

El problema de ampliar el periodo de cómputo como solución para las carreras irregulares, en lugar de que puedan elegirlo de entre toda su vida laboral, radica en que dependiendo de cuanto se amplíe este cómputo en unos casos se puede quedar corto y en otros se puede pasar de largo, y tanto en un caso como en el otro solo se consiga añadir peores años, pero también es verdad que en muchos casos sea el suficiente para conseguir una pensión más digna.

Lo que no debería ocurrir nunca es que las personas que ahora lo necesiten queden excluidos de tener opción a la medida que plantea el Gobierno que, si de verdad tiene la voluntad de adecuar el periodo de cómputo a las actuales realidades, tendría que quedar explicito que podrán beneficiarse de ella, si lo desean, con los efectos completos para los que está diseñada cuando se complete en 2038. De esta manera no se verán más perjudicados añadiendo peores cotizaciones porque se jubilen a mitad de su implantación o porque sencillamente se jubilen antes de que comience a implantarse.

Yo no quiero resultar por mucho más tiempo un pesado y ya me he dado cuenta que poco puede hacer una persona sola ante los designios de lo ya establecido.

Si al final se aprueba la ley tal como se está planteando, sin incluir al 30% de personas que ahora están al final de su vida laboral que la necesitan, creo que habrá llegado el momento de no decir nada más porque ya he dicho todo lo que podía decir para evitar esta injusticia. Por el contrario, si hay algo que celebrar, lo intentaré compartir con aquellas personas que, por algún motivo a los que estamos expuestos en esta vida, tuvieron que empezar otra vez de cero o tener que conformarse con menos (no voy a volver a repetirme en las pérdidas de empleo que provocan las crisis mundiales, ni en las repercusiones que puede tener la atención y cuidados que necesitan los menores y los mayores en las personas que están solas y sin recursos, ni de los riesgos de ser emprendedor, ni…).

Un saludo a todos los pensionistas actuales y futuros, y gracias a 65YMÁS por ayudar a que todos estemos mejor informados en un asunto tan delicado como es la reforma de las pensiones y del que pronto conoceremos su desenlace.


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Fernando Marín