El cultivo del pistacho se ha multiplicado por 30 en la última década en la Comunidad de Madrid
La Comunidad de Madrid lidera cinco proyectos de investigación para impulsar su rentabilidad
La época de recogida del pistacho, el nuevo oro verde, está llegando a su fin. La Comunidad de Madrid está terminando de recoger el pistacho en las fincas experimentales del IMIDRA, donde trabajan en el conocimiento y transferencia de este fruto. Ubicadas en Arganda del Rey y Aranjuez, en estas fincas del IMIDRA los investigadores cultivan este fruto seco con fines científicos, a través de cinco proyectos agronómicos, biotecnológicos y gastronómicos. “En el IMIDRA trabajamos con este árbol y su fruto en 5 proyectos cuyos avances nos permiten trasladar al sector el conocimiento y los datos que vamos obteniendo y que aportan valor a sus producciones”.
🌱 El cultivo del pistacho se ha multiplicado por 30 en los últimos 10 años. 🔬 En el IMIDRA trabajamos en el conocimiento y transferencia de este fruto. https://t.co/3k7ZrVpfvz
— iMIDRA (@midra_i) September 24, 2026
Usos culinarios
Entre otros estudios, la Comunidad de Madrid está investigando nuevos usos culinarios de este fruto seco, analizando las propiedades nutricionales de todas sus variedades y elaborando nuevas propuestas que puedan ayudar a las empresas agrícolas y de restauración.
Para ello, el Ejecutivo autonómico ha puesto en marcha Pistachomad, un proyecto en el que participan tres expertos profesionales junto con personal de laboratorio y del Centro de Investigación Gastronómica, recurso del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA). También están colaborando empresas y cooperativas.
Gracias a este proyecto se están analizando sus distintas variedades para evaluar su potencial gastronómico, los efectos de procesados como el tostado o fermentado, alternativas de conservación, el aprovechamiento de las cáscaras y cascarillas para poder usarlo en las cocinas.
Además, los técnicos están analizando el valor nutricional del pistacho para elaborar propuestas enriquecidas con este fruto seco. Además, para potenciar el uso de este fruto seco en la cocina, se está asociando con diferentes recetas de la cocina madrileña, pero para esto es necesario realizar estudios previos de aceptación, preferencia e intención de compra en pequeños grupos de consumidores, explica su nota de prensa.
En el marco de una de las líneas más innovadoras, el IMIDRA estudia nuevas aplicaciones para las vainas y cáscaras del pistacho, que podrían tener usos tanto en gastronomía como en la creación de nuevos materiales productivos.
El pistacho se ha posicionado como el tercer cultivo en producción, por detrás del viñedo y el olivo, en la región. La plantación del pistacho ha crecido un 30% solo entre 2019 y 2024 con 830 hectáreas, siendo ya la quinta más cultivada en la Comunidad de Madrid, y sabiendo que España se convertirá próximamente en el cuarto productor mundial de pistacho.
Estrés hídrico, adaptación, y primera cosecha
La Comunidad de Madrid está llevando a cabo cinco proyectos pioneros de investigación relacionados con el pistacho en la finca de Arganda del Rey del IMIDRA. Estos estudios tienen como objetivo mejorar la rentabilidad, productividad y sostenibilidad de este cultivo, adaptándolo a las condiciones climáticas del centro peninsular.
Uno de los experimentos más relevantes se centra en el estrés hídrico, donde las plantas son sometidas a periodos controlados de escasez de agua, especialmente durante los meses de mayo y junio, coincidiendo con el proceso de endurecimiento de la cáscara.
Paralelamente, los técnicos del IMIDRA analizan la adaptación del pistacho al suelo y clima de la Comunidad de Madrid, mediante la comparación de hasta ocho variedades distintas, observando su comportamiento frente a la variabilidad térmica y las heladas tardías, que pueden comprometer la producción.
Otro de los trabajos se centra en adelantar la primera cosecha, aplicando distintas técnicas de poda que acorten el periodo habitual de espera (entre cinco y siete años). A su vez, se está investigando el control de enfermedades del arbolado y la protección de las cosechas.

El IMIDRA realiza cultivos experimentales de este árbol en la comarca de Lozoya-Somosierra, con lo que ha conseguido recopilar datos sobre su crecimiento, adaptación a las heladas de la primavera, su estado nutricional y el rendimiento de las cosechas. Las investigaciones continuarán para conseguir determinar la variedad óptima en la zona norte de la región, que aunque soporta temperaturas muy frías, tiene un gran potencial.

