9 mitos sobre el cáncer de próstata, el más diagnosticado en hombres

Los bulos pueden dificultar el diagnóstico y perjudicar la calidad de vida

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El Instituto #SaludsinBulos y el Instituto de Cirugía Urológica Avanzada (ICUA) han lanzado la campaña "Cáncer de próstata: decide con información, no con miedo", con el objetivo de frenar la desinformación sobre una enfermedad que, según el informe Las cifras del cáncer en España de la SEOM, afectará a 34.833 españoles en 2026, lo que la convierte en el tumor más diagnosticado entre los varones y el cuarto en términos generales.

Pese a su prevalencia, los hombres no siempre acceden a fuentes fiables. Un estudio publicado en American Journal of Clinical Oncology revela que los pacientes que se informan principalmente por internet declaran mucho más arrepentimiento con su tratamiento (43%) que quienes se apoyan en sus médicos (7-10%).

Otra investigación publicada en Actas Urológicas Españolas, realizada sobre una muestra de 370 varones españoles, detectó un nivel alarmantemente bajo de alfabetización sobre la enfermedad, con una media de 6,72 sobre 12.

"Esta brecha de conocimiento alimenta mitos que condicionan decisiones, generan miedo innecesario y empeoran la experiencia del paciente", explica Carlos Mateos, coordinador de #SaludsinBulos.

"La desinformación no solo genera dudas. Puede favorecer que algunos hombres retrasen la consulta, interpreten incorrectamente un PSA, teman unas secuelas inevitables o crean que todos los tumores requieren el mismo tratamiento", advierte el doctor Fernando Gómez Sancha, director médico de ICUA.

No solo la PSA: nuevos biomarcadores abren una nueva dimensión contra el cáncer de próstata

Principales mitos

Mito 1: Si no tengo síntomas, no tengo cáncer de próstata. El cáncer de próstata localizado puede no dar síntomas. "Los problemas para orinar se relacionan con frecuencia con enfermedades benignas de la próstata, como la hiperplasia, pero deben valorarse. El cáncer localizado puede pasar inadvertido. Por eso, la decisión de estudiar el riesgo no debe depender únicamente de los síntomas que experimente el paciente", afirma el Dr. Gómez Sancha.

Mito 2: Un PSA alto significa que tengo cáncer. El PSA no diagnostica por sí solo un cáncer. "Puede aumentar por diferentes motivos, incluidos procesos benignos. Ante una elevación nueva, las guías recomiendan repetir la determinación antes de pasar directamente a biomarcadores, pruebas de imagen o biopsia. La cifra debe interpretarse junto con la edad, la evolución del PSA, el volumen prostático y otros factores de riesgo", añade el especialista.

Mito 3: Si el tacto rectal es normal, puedo descartar el cáncer. Un tacto rectal normal no descarta la enfermedad. "El estudio actual combina el PSA, los factores personales de riesgo y, si están indicadas, pruebas como la resonancia magnética y la biopsia. El tacto rectal puede aportar información complementaria y sigue teniendo utilidad clínica, pero no confirma ni excluye la enfermedad", explica el urólogo.

Mito 4: Todo cáncer de próstata debe operarse o radiarse de inmediato. No todos los tumores tienen el mismo riesgo. En algunos casos de bajo riesgo, la vigilancia activa es la opción preferente. "Vigilar activamente no significa 'no hacer nada': implica controles programados y criterios para intervenir si el tumor cambia. En los cánceres de mayor riesgo, retrasar un tratamiento indicado puede ser perjudicial", señala el Dr. Gómez Sancha.

Mito 5: Si me operan, tendré incontinencia urinaria para siempre. La incontinencia es un riesgo real, pero su evolución varía y muchos pacientes mejoran en los meses posteriores a la cirugía. "El resultado dependerá de la situación previa del paciente, la anatomía, la extensión del tumor, la técnica quirúrgica, la experiencia del equipo y la rehabilitación. La cirugía robótica es una herramienta más; no garantiza por sí sola la continencia ni permite prometer el mismo resultado a todas las personas", comenta el especialista.

Mito 6: Después de operarme no tendré vida sexual. La cirugía puede afectar a la erección y elimina la eyaculación —se produce un orgasmo seco—, pero no significa que acabe con el deseo, el orgasmo o las relaciones sexuales. "La preservación nerviosa, la rehabilitación y los tratamientos disponibles pueden ayudar a recuperar la función eréctil", apostilla el Dr. Gómez Sancha.

Mito 7: Si no tengo antecedentes familiares, estoy a salvo. La herencia genética aumenta el riesgo, pero muchos diagnósticos aparecen en hombres sin historia familiar conocida. "No tener familiares diagnosticados no equivale a riesgo cero", asegura el médico.

Mito 8: La vasectomía provoca cáncer de próstata. No se ha demostrado relación directa. Una revisión de cohortes publicada en 2025 encontró asociación estadística, pero el análisis genético no respaldó una relación causal. "La evidencia disponible no permite afirmar que la vasectomía provoque cáncer", zanja el Dr. Gómez Sancha.

Mito 9: Eyacular 21 veces al mes previene el cáncer de próstata. Algunos estudios observacionales encuentran una asociación entre mayor frecuencia de eyaculación y menor riesgo, pero no demuestran que exista una frecuencia preventiva. "Estas investigaciones no permiten afirmar que la eyaculación sea una intervención preventiva ni prescribir una cifra concreta, ya que asociación no significa causalidad", concluye el experto.