Un estudio plantea una nueva estrategia que podría ayudar a prevenir los ictus en mujeres mayores
La URV ha evaluado una estrategia de detección precoz que utiliza inteligencia artificial
Identificar el riesgo de sufrir un ictus, antes de aparezcan ciertas alteraciones cardíacas, podría ser una forma de mejorar la prevención de esta enfermedad, sobre todo en mujeres mayores, según un estudio en el que ha participado la Universitat Rovira i Virgili (URV), que ha evaluado una estrategia de detección precoz que utiliza inteligencia artificial (IA).
La investigación, que forma parte de la tesis doctoral de Anna Panisello, doctoranda de la URV y médica de familia del Institut Català de la Salut en las Terres de l’Ebre y ha sido publicada en Journal of Clinical Medicine, ha utilizado un modelo matemático para evaluar los posibles beneficios clínicos y económicos de esta estrategia, y ha observado que esta aproximación podría ayudar a reducir los ictus y las discapacidades derivadas de ellos, apuntan en una nota de prensa.

El estudio ha utilizado datos reales de la atención primaria de las Terres de l’Ebre, de una base de datos con más de 178.000 habitantes, aunque se ha centrado en una población de 9.677 personas de entre 65 y 95 años con un riesgo elevado de fibrilación auricular, alteración del ritmo cardíaco que aumenta el riesgo de ictus y en lo que se ha centrado la investigación.
Con estos datos, los investigadores han creado un modelo matemático para comparar posibles resultados de la nueva estrategia, que combina información de historias clínicas electrónicas con herramientas de IA para identificar a personas que tengan un riesgo cardiovascular elevado, con los de atención habitual, un modelo que ha demostrado que la detección anticipada del riesgo podría reducir los episodios cardiovasculares graves, especialmente los ictus isquémicos y las discapacidades asociadas, y sobre todo entre las mujeres mayores que tienen un riesgo tromboembólico más elevado y una mayor carga de dependencia posterior. También destaca el posible ahorro económico derivado debido a la reducción de las necesidades de atención sanitaria y de cuidados.
En este sentido, destacan la importancia de adaptar la prevención cardiovascular a cada paciente, algo en lo que, señalan, la IA podría ayudar, tanto a identificar perfiles de riesgo que no se detectan con los sistemas convencionales como a favorecer una atención más personalizada. En concreto, en lo referente a la prevención del ictus, los investigadores consideran que esta estrategia podría ser útil especialmente para reducir las desigualdades entre hombres y mujeres.
"Las estrategias preventivas no siempre han tenido suficientemente en cuenta los riesgos específicos de las mujeres, especialmente antes de los 60 años, cuando es importante actuar para evitar complicaciones en etapas posteriores", explica Sílvia Reverté, investigadora de la URV y codirectora de la tesis, que también plantea tener en cuenta otros factores, además de los tradicionales, como la hipertensión, el colesterol, el tabaquismo o la diabetes, entre otros. Con todo, aún sería necesario la validación en la práctica clínica.

