Enganchados al móvil pasados los 70 años: un problema preocupante que no para de crecer
Ana Bedia, en 'Más de uno Madrid', programa dirigido y presentado por Pepa Gea
Lamentablemente somos una sociedad que vive esclava y enganchada a los teléfonos móviles y a los reels eternos de las redes sociales. El problema se agrava cuando esa dependencia se convierte en adicción e interfiere en nuestra vida diaria, nuestras relaciones e incluso en nuestra salud mental. Se habla mucho de los riesgos de la adicción al móvil en los jóvenes, pero ahora los expertos alertan de que este problema está aumentando en mayores de 70 años. Sobre esta epidemia emergente ha hablado Ana Bedia, directora del diario 65ymás.com, en ‘Revolución sénior’, el espacio semanal el programa 'Más de uno Madrid', de Onda Cero Madrid, presentado por Pepa Gea.
Bedia explica en el programa que los mayores cada vez están más conectados. Lejos del estereotipo que dice que son cero digitales, los datos demuestran que no es cierto, ya que el 75% de los sénior navega por internet con asiduidad, se informa en la red y usa WhatsApp a diario. Es cierto, que si segmentamos estas estadísticas por edad, nos encontramos con que los mayores de 75 años están menos digitalizados. Pero esto también está cambiando y de hecho la franja de edad de los 74 a los 85 años es en la que se registran los mayores aumentos en lo que a uso de tecnología se refiere, pasando del 29,9% al 38% en el plazo de un año. Ahora bien, esta mayor inclusión en la sociedad digital también plantea retos, como son la ciberseguridad, la falta de formación, la accesibilidad o el riesgo de adicción a la redes. Y justamente, sobre este riesgo de adicción, alertan los médicos de familia, que aseguran que muchísima gente mayor de 70 años tiene un uso abusivo y preocupante del móvil y de las redes sociales, y denuncian que no se está sabiendo ver.
Es invisible, porque al contrario de lo que sucede con las adicciones al juego y a los videojuegos, esta dependencia al móvil no figura en las estadísticas de salud pública oficiales, lo que dificulta enormemente su abordaje clínico en las consultas.
"Es más, cuando un adolescente se aísla con un videojuego o alguien pierde miles de euros en apuestas online, las familias reaccionan y buscan ayuda. Pero cuando vemos a alguien mayor pegado a la pantalla, pensamos simplemente que está entretenido, sin darle más importancia", aclara Bedia.
¿Cómo se pueden detectar los casos de adicción al móvil y a las redes?
Por un lado, estarían los médicos de cabecera, que deberían preguntar rutinariamente por el uso de la tecnología a los mayores, de la misma forma que indagan sobre el consumo de tabaco o alcohol.
Y por otro lado, los familiares, amigos y el propio mayor. Que si conocen las principales señales de alarma, puden buscar ayuda. Estas señales son:
- Preferir el móvil a relacionarse cara a cara con otros.
- Descuidar aspectos importantes de la vida de la persona como las relaciones familiares, dormir menos horas de las necesarias, saltarse comidas, descuidar la higiene personal o abandonar por completo el ejercicio físico y los hobbies que antes se disfrutaban.
- Otra señal sería utilizar el móvil como evasión del sufrimiento por la pérdida de un ser querido o a la hora de enfrentarse la jubilación, ya que algunos, al verse sin un propósito vital, volcarían en el móvil y las redes ese tiempo que antes se invertía en el trabajo.
- También hay que preocuparse si se sufre irritabilidad, desasosiego y un miedo irracional a olvidarse el móvil, quedarse sin batería o perder la conexión a internet (fenómeno conocido como Nomofobia).
- Y por último, otra señal sería tener conciencia del uso abusivo y no poder dejarlo.
Los expertos indican que más de dos horas diarias de uso, independientemente de los contenidos, puede llegar a crear un hábito cotidiano que desencadene una adicción o dependencia.
Perfil de los mayores que presentan estos síntomas
Afecta con más virulencia a personas mayores que viven solas, se sienten abandonadas o sufren un malestar emocional no detectado. Y es que detrás de este uso problemático, se suelen esconder graves problemas de fondo como la depresión o la soledad no deseada.
Consecuencias ten los mayores que la sufren
El impacto en el bienestar físico y mental es profundo, ya que la adicción al móvil altera los pilares básicos de la salud humana: el descanso, el ejercicio físico, la nutrición y el cuidado personal. Hablamos de aceleración del deterioro cognitivo, aislamiento social, depresión, pérdida de masa muscular, empeoramiento la circulación, aumento del riesgo de sufrir trombosis, etc.
¿Qué hacer si sospechamos que sufrimos esta adicción?
Lo más recomendable es acudir a un psicólogo experto en adicciones, que permita abordar en terapia todas las connotaciones psicosociales que acompañan a una adicción. Si no se conoce a nadie, se puede pedir información al Colegio de Psicología para que asesore, oriente y en su caso derive al profesional especializado.
