César Llorente: "Si no tienes un propósito, la jubilación puede ser una cárcel"
El experto en transiciones vitales nos cuenta las claves para encontrar tu camino tras la jubilación
El paso hacia la jubilación puede ser uno de los momentos más críticos en la vida de una persona. Lejos de ser un mero cese de la actividad laboral, expertos como César Llorente, psicólogo, graduado en Administración de Empresas y fundador de las consultora Motivapedia y OMNEOM Strategist, advierten que llegar a esta etapa sin una hoja de ruta clara puede tener consecuencias negativas para la salud física y emocional. El psicólogo y formador, especializacido en encontrar el "propósito", explica cómo aplicar metodologías de psicología social y gamificación para ayudar a las personas a encontrar un nuevo camino.
Llorente, que es además profesor asociado en la Universidad de las Islas Baleares y experto en acompañamiento a personas y empresas durante transiciones vitales, ha desarrollado proyectos como "Vocación 360" para ayudar a las personas a definir sus objetivos, y redescubrir sus pasiones y talentos. A través de su experiencia trabajando con emprendedores y estudiando modelos educativos internacionales, Llorente sostiene que la clave reside en el autoconocimiento y en la definición de un propósito que vaya más allá de la vida laboral productiva.

PREGUNTA.- La gran cuestión que muchos se plantean al acercarse a los 65 años es: ¿Cómo se consigue tener una jubilación con propósito?
RESPUESTA.- La idea fundamental es no llegar nunca a una jubilación sin propósito. El problema es que la definición del propósito vital, personal y profesional es uno de los asuntos pendientes que tenemos, no solo en la jubilación, sino en la etapa adulta y la juventud. Si no tenemos un objetivo o una meta clara, la jubilación puede ser una cárcel. Los humanos somos animales de hábitos y, si de un día para otro desaparecen los hábitos con los que llevas conviviendo 30 o 40 años y no tienes un reemplazo, lo que llega es el abismo. Vemos que hay muchos casos en los que se sufre una recaída física a los 65 años, que no está solo asociada a la edad, sino a la desaparición de los hábitos de trabajo.
P.- ¿Qué es exactamente la metodología del Impulso el Propósito (PTO) que has creado?
R.- El PTO es una metodología que nace de mi tesis doctoral, Claves para entender cómo emprender, donde investigué qué hacía que ciertos proyectos de emprendimiento tuvieran éxito. A diferencia de los enfoques tradicionales que se centran en planes de negocio o subvenciones, descubrí que la clave fundamental es el autoconocimiento personal. La metodología se basa en identificar tres pilares: pasiones, talentos y objetivos. Muchas veces nos centramos solo en la vocación, que es la intersección entre lo que me gusta (pasiones) y lo que se me da bien (talentos), pero eso no es suficiente. Si te quedas solo en la vocación, es importante, pero le falta una dirección. El propósito surge cuando a esa vocación le sumas unos objetivos claros; es decir, cuando le "pones alas" a tu vocación y defines hacia dónde quieres ir.
P.- ¿Cómo se aplica esta metodología específicamente a la transición hacia la jubilación?
R.- A través de mi empresa, Motivapedia, hemos desarrollado el proyecto "Vocación 360", que aplica esta metodología a momentos de transición vital, como la jubilación. Aplicamos el PTO para ayudar a la persona a indagar sobre sí mismas, identificar para qué está aquí y definir un plan de acción que le ayude a reconducir su vida o desarrollar nuevas facetas. El primer paso es la sinceridad con uno mismo para identificar las pasiones. El segundo paso es identificar los talentos.
A menudo es difícil vernos a nosotros mismos, por lo que propongo ejercicios como preguntar a amigos o familiares: "¿En qué soy bueno?" o analizar qué rol cumples en tu grupo de amigos (el que organiza, el que escucha, el que resuelve...). Finalmente, y esto es crucial, hay que definir objetivos. El hecho de dejar de monetizar el trabajo no significa que se acabe el desarrollo profesional. La metodología busca que la persona entienda que entra en una nueva fase donde puede aportar valor de formas diferentes, ya sea en voluntariado, emprendimiento sénior o mentorización.
P.- ¿Cómo se puede aplicar esto a las diferentes etapas de la vida? ¿Cómo podemos utilizar lo que nos gustaba de niños a otras etapas de la vida?
R.- Yo soy, de alguna forma, la constatación del fracaso del sistema educativo. Cuando alguien de mi edad tiene que explicar a otros cómo trabajar en equipo, es que hay cosas que no se hicieron cuando se debían. He estado en contacto con profesores de Estonia y Finlandia, y ellos instruyen muy bien a los docentes para identificar las pasiones y talentos de los niños entre los 3 y los 7 años. Luego, de los 8 a los 16, acompañan a los chavales en la identificación de sus objetivos personales y profesionales. Les hacen crecer desde sus puntos fuertes, no solo corrigiendo los débiles. Aquí, sin embargo, acabamos el bachillerato y la mayoría no tiene ni idea de qué quiere hacer y lo mismo pasa en diferentes etapas de la vida, incluida la fase de la jubilación.
P.- En sus sesiones psicológicas y como formador usted invita a reflexionar sobre las decisiones clave de la vida y las heridas del pasado...
R.- Significa que las decisiones que no has tomado, no las has tomado, y las cosas que no has aprendido, no las has aprendido. Hay deberes que no están hechos desde hace mucho. En terapia te encuentras a personas de avanzada edad que todavía no han superado cosas de los 15 años. Hasta que no cierras un capítulo, no puedes abrir otro. Por eso, en los momentos de transición como la jubilación, es esencial indagar sobre nosotros mismos para identificar nuestro propósito y para qué estamos aquí.
P.- En un mundo cada vez más dominado por la tecnología y la Inteligencia Artificial, ¿qué valor aporta el talento sénior?
R.- La Inteligencia Artificial nos está haciendo cuestionar qué nos hace humanos. Las competencias humanas tienen que ver con acompañar a la gente, ser estratégico y tener experiencia. Lo que puede aportar una persona a partir de los 65 años es un conocimiento extra brutal que quizás hace 10 años no se valoraba tanto, pero con la irrupción de las IAs, se va a valorar cada vez más. Hay mucha gente que se reinventa y traslada su experiencia a proyectos de voluntariado o emprendimiento sénior, como la labor que hace SECOT mentorizando proyectos. Yo fui un ejemplo de emprendedor, mentorizado por la experiencia de otros sénior.
P.- Para finalizar, ¿qué consejo le daría a alguien que está a punto de jubilarse y se siente perdido?
R.- Lo primero es normalizar el tema. Si no tienes claro tu propósito, búscalo. Es un flotador básico de supervivencia para navegar el océano que nos ha tocado. Les diría que sean sinceros consigo mismos sobre qué les apasiona y dónde aportan valor, ya que tener un propósito no vinculado a tus pasiones, no suele lleva a ningún sitio. Que el dejar de monetizar el trabajo no quita que uno tenga que dejar su desarrollo profesional, aunque sea en otras esferas como ONGs o asociaciones. Es simplemente otra fase en la que vamos a aportar cosas diferentes.
