Japón autoriza una terapia celular contra el párkinson: cómo funciona
El tratamiento busca recuperar las neuronas que producen dopamina
Japón ha autorizado de forma condicional raguneprocel, que es una terapia celular experimental que busca recuperar las neuronas encargadas de producir dopamina, cuya pérdida está relacionada con el párkinson. El primer paciente recibió el implante en octubre en el Hospital Universitario de Kioto.
Esta decisión muestra un avance en la investigación de tratamientos de reemplazo celular, aunque todavía no significa que su eficacia esté demostrada ni que pueda considerarse como una terapia habitual para los pacientes de párkinson.
Según ha informado la Fundación Michael J. Fox, especializada en la investigación del párkinson, la autorización japonesa llegó en marzo de 2026. El tratamiento todavía no está aprobado en Estados Unidos y sigue siendo objeto de investigación. La organización recuerda que estas terapias no constituyen una cura para la enfermedad.
La decisión se apoyó en un ensayo de fase I y II que fue realizado en Kioto con siete participantes de entre 50 y 69 años. La investigación, publicada en la revista Nature, analizó durante 24 meses la seguridad del procedimiento y los posibles cambios clínicos tras implantar células precursoras de neuronas dopaminérgicas en ambos lados del cerebro.

Cómo funciona la terapia con células madre
Este procedimiento usa células de donantes sanos que se reprograman para convertirlas en células madre pluripotentes inducidas (iPS). Estas tienen capacidad para transformarse en distintos tipos celulares y, posteriormente, se preparan para obtener precursoras de neuronas productoras de dopamina.
A través de una intervención quirúrgica, estas células se implantan en regiones concretas del cerebro. Con esto se busca compensar la pérdida de neuronas que generan dopamina, un neurotransmisor fundamental para regular los movimientos.
Durante el ensayo no se detectaron efectos adversos graves ni un crecimiento excesivo de las células implantadas en las resonancias magnéticas. Sin embargo, los investigadores contabilizaron 73 episodios adversos de carácter leve o moderado.
De los seis participantes evaluados para comprobar los posibles beneficios, cuatro experimentaron mejoras en los síntomas motores durante los periodos en los que la medicación no estaba haciendo efecto. Además, las pruebas de imagen mostraron un incremento de la actividad relacionada con la dopamina en las zonas tratadas.
La Fundación Parkinson recuerda que estas terapias deben superar varios retos, como conseguir que las células se conviertan en neuronas productoras de dopamina, garantizar que sobrevivan después del trasplante y comprobar que establezcan conexiones con los circuitos cerebrales existentes.
Japón prevé realizar hasta 30 trasplantes antes de 2029
La autorización condicional abre una nueva etapa de seguimiento para comprobar si los resultados iniciales se mantienen y si el procedimiento continúa siendo seguro.
Según la Fundación Michael J. Fox, Sumitomo Pharma, compañía responsable del desarrollo de raguneprocel, tiene previsto realizar entre 20 y 30 trasplantes hasta marzo de 2029. Esta fase permitirá recopilar más información sobre la seguridad de la intervención y su posible impacto en los síntomas del párkinson.
La investigación también sigue adelante en Estados Unidos. La plataforma ClinicalTrials.gov, dependiente de los Institutos Nacionales de Salud, recoge un ensayo clínico con otra terapia celular, denominada DSP-1083, dirigido a personas con párkinson.
El estudio pretende evaluar la seguridad del procedimiento y comprobar si produce cambios clínicos en comparación con una intervención simulada. Los participantes serán sometidos a un seguimiento de hasta 104 semanas en centros de Lexington, Kentucky, y Nueva York.
Los resultados de estas investigaciones serán fundamentales para determinar si las terapias celulares pueden convertirse en una alternativa de tratamiento para las personas con párkinson.

