Óscar Puente no dimite: "Ahora no estoy pensando en mí"
El ministro comparece ante los medios de comunicación
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha descartado este miércoles su dimisión tras el accidente ferroviario de dos trenes de alta velocidad en Urda (Toledo), que ha provocado el fallecimiento de al menos 64 personas y más de 50 heridos.
En una comparecencia en la madrileña estación de Atocha, el titular de Transportes ha dicho estar "absolutamente devastado" por el accidente, que ha calificado de "inexplicable" por sus características, y por las víctimas que ha provocado. "Es de los momentos más duros que se puede afrontar", ha señalado Puente en declaraciones a medios ofrecidas tras el incidente.
Al ser preguntado sobre si se plantea dimitir tras este accidente y el acontecido en enero en Adamuz (Córdoba), donde por un siniestro de dos trenes también de alta velocidad fallecieron 46 personas, el ministro ha dicho que de momento no se plantea dimitir porque su objetivo es "esclarecer" todo lo ocurrido y "tratar de resolverlo". "Ahora no estoy pensando en mí", ha sentenciado.
Apunta a una orden del centro de mando
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible ha tildado de "inexplicable" la decisión que ha tomado el centro de control de Adif en Atocha de ordenar la reanudación de la marcha del AVE de Renfe, cuando el sistema arrojaba un aviso rojo que avisaba de que el tren de Iryo de delante estaba ocupando la vía.
Sobre la persona que ha dado el visto bueno a la reanudación de la marcha del AVE, Puente ha informado de que está identificada y sometida a lo que la investigación determine. "No hemos hablado con él, entiendan la gravedad de los hechos y de las responsabilidades que esto puede tener", ha añadido.
"El centro de control es el que toma la decisión de reanudar la marcha en unas circunstancias, desde nuestro punto de vista, inexplicables. Incluso si considera que debe hacerlo, tendría que haber limitado la velocidad a 40 kilómetros por hora", ha indicado.
A las 8.30 horas un problema informático causó la caída del sistema de seguridad LZB en un tramo de 63 kilómetros, lo que provocó que seis trenes se parasen en ese tramo de forma automática, respondiendo correctamente al funcionamiento del LZB.
Sin embargo, a las 8.36 horas el centro de control ordena que se reanude la marcha y el AVE así lo hace, alcanzando hasta los 200 kilómetros por hora cuando a las 8.53 choca con el último vagón del Iryo, que se encontraba detenido.
El ministro ha evitado poner más adjetivos a lo sucedido en el centro de control: "Lo que ha pasado en los 17 minutos entre que se da la orden de salida a ese tren y la colisión, no lo sabemos con precisión. Es verdaderamente... en fin, no quiero entrar en calificativos".
Puente ha explicado que la caída de un sistema de seguridad no ocurre con frecuencia pero sí "en algunas ocasiones". En cualquier caso, ha remarcado que el sistema ha funcionado, ya que los trenes se pararon automáticamente por seguridad, y que el problema ha estado en las decisiones que el centro de control ha tomado una vez el LZB se ha caído.
Sobre las grabaciones de la comunicación entre el centro de control y los maquinistas de los seis trenes que se pararon, Puente ha dicho que también se dieron instrucciones equivocadas de reanudar la marcha a otros trenes y que, en uno de ellos, el maquinista corrige al centro de control y le dice que la reanudación no puede hacerse a marcha normal, sino a marcha vista, es decir, a unos 40 kilómetros por hora como máximo.
Lo que todavía se desconocen son las razones que explicarían por qué el Iryo no reanudó la marcha si el centro de control le dio la instrucción de hacerlo.
