Así puedes proteger tu identidad digital en Internet

La información que compartimos en internet puede acabar afectando nuestra seguridad

Tu privacidad está en peligro en internet: así puedes proteger tu identidad digital Miia

Cada vez que navegamos por alguna página de internet dejamos un rastro. Una fotografía publicada en redes sociales, una compra, una búsqueda o incluso una suscripción pueden aportar información valiosa sobre nosotros y contribuir a construir nuestra identidad digital. Si bien muchas veces no somos conscientes de ello, todos esos datos pueden terminar formando una imagen de quiénes somos en internet.

Por dicho motivo, cuidar la privacidad se ha convertido en una tarea importante. No se trata simplemente de evitar que determinados datos lleguen a manos de terceros, sino también de mantener cierto control sobre la información que ofrecemos y sobre la imagen que otras personas pueden hacerse de nosotros.

Los riesgos de compartir demasiada información

Una exposición excesiva de datos personales puede tener consecuencias que van más allá de la pérdida de privacidad. Uno de los problemas más graves es la suplantación de identidad, que ocurre cuando un ciberdelincuente usa información de otra persona para hacerse pasar por ella. Esto puede facilitar desde la contratación de un servicio determinado hasta la realización de compras.

La información publicada en internet también puede ser usada para preparar ataques mucho más personalizados. Los estafadores pueden recopilar datos de redes sociales y otras plataformas para elaborar mensajes, llamadas o correos que resulten creíbles. En este contexto, entidades como CaixaBank recuerdan la importancia de extremar las precauciones cuando se reciben comunicaciones inesperadas en las que se solicitan datos personales o información relacionada con las cuentas.

Otro riesgo está relacionado con la difusión de fotografías, mensajes u otros contenidos privados. Cuando algo se comparte en internet, resulta complicado controlar dónde acaba y quién puede acceder a ello. Esta situación puede favorecer casos de acoso, extorsión o difusión de contenido sin consentimiento.

También existe el llamado doxing, una práctica que consiste en publicar información personal de alguien, como su teléfono, dirección o determinados datos sobre sus rutinas, con la intención de causarle algún daño.

Tu privacidad está en peligro en internet: así puedes proteger tu identidad digital

La huella digital puede permanecer durante años

Todo aquello que hacemos en internet contribuye a crear nuestra huella digital. Las redes sociales, las aplicaciones, las plataformas de entretenimiento, las compras online y otros servicios pueden almacenar información relacionada con nuestra actividad.

Por eso conviene pensar y analizar un contenido antes de publicarlo, así como preguntarse quién podría verlo y qué consecuencias podría tener en el futuro. Una fotografía o un comentario que hoy parece inofensivo puede adquirir otro significado con el paso del tiempo.

Qué hacer para proteger los datos personales

Una de las primeras medidas consiste en revisar la configuración de privacidad de las redes sociales y aplicaciones que normalmente usamos. No siempre es necesario que toda nuestra información sea visible para cualquier persona, por lo que limitar el acceso a determinados datos puede reducir los riesgos.

También es recomendable desconfiar de mensajes, llamadas o correos que soliciten información personal de forma inesperada. Si tienes alguna duda sobre la legitimidad de una comunicación, lo más seguro es contactar directamente con la empresa o entidad correspondiente utilizando sus canales oficiales.

Por otro lado, es importante mantener los dispositivos actualizados y utilizar contraseñas diferentes y difíciles para cada aplicación. Además, activar la autenticación de dos factores añade una capa adicional de seguridad.

Finalmente, tampoco conviene descuidar las conexiones a internet. Las redes Wi-Fi públicas pueden presentar ciertos riesgos, especialmente cuando se realizan operaciones que requieren introducir información personal o financiera. En estos casos es preferible utilizar conexiones de confianza y adoptar medidas adicionales de protección.

La privacidad digital no depende de una única medida, sino de una suma de pequeños hábitos. Revisar qué información compartimos, limitar quién puede acceder a ella y desconfiar de las comunicaciones inesperadas puede ayudar a mantener bajo control nuestra identidad y nuestra reputación en internet.