Brecha generacional en la vivienda: los mayores de 50 ya concentran el 37% de las compras
Los sénior son, además, clave en el acceso a la vivienda de los jóvenes: se disparan las donaciones
Comprar vivienda siempre ha exigido un gran esfuerzo y nunca ha sido fácil. Sobre todo cuando se trata de la primera casa. España es un país de propietarios y la vivienda en propiedad sigue siendo una de las principales aspiraciones de los jovenes. Pero los datos estadísticos nos muestran cómo alcanzar ese objetivo exige cada vez más tiempo y más esfuerzo económico que hace apenas dos décadas. Ahora mismo, la edad más habitual a la hora de comprar una vivienda está en 46 años. Y todo apunta a que esa edad seguirá subiendo.
La brecha generacional ha llegado al mercado inmobiliario. El acceso a la vivienda en propiedad en nuestro país se produce cada vez más tarde. En algunas regiones, incluso supera los 50 años. Esto está produciendo que la solidaridad intergeneracional, la ayuda de los padres para que los hijos accedan a una vivienda cada vez sea más imporante. Y también está produciendo otras situaciones imprevistas: hipotecarse con cuarenta y tantos años o cincuenta dibujan un futuro de jubilados aún endeudados con su banco.
Mayores de 50, principales compradores
Los compradores de más de 50 años concentran ya el 37% de las compraventas de vivienda, es decir, casi cuatro de cada diez operaciones, según los últimos datos del Portal Estadístico del Notariado, correspondientes a junio de 2026. Este colectivo tiene además una presencia especialmente destacada en las zonas costeras, donde tienen un peso importante los compradores de reposición, inversores y jubilados, muchos de ellos interesados en adquirir una segunda residencia.
El envejecimiento del comprador de vivienda también queda reflejado en la evolución de la edad mediana, que se sitúa actualmente en 45,8 años, frente a los 43 años de 2014. En doce años, desde que los precios de la vivienda tocaron fondo hasta el actual escenario de máximos históricos en buena parte de España, la edad del comprador medio ha aumentado casi tres años. En los momentos de mayor tensión del mercado llegó incluso a alcanzar picos próximos a los 46,9 años.
Los datos apuntan, por tanto, a una tendencia sostenida de envejecimiento del comprador, que se ha consolidado durante la última década y que coincide con las crecientes dificultades de las generaciones más jóvenes para acceder a una vivienda en propiedad. Este envejecimiento progresivo del perfil del comprador es da en un contexto de altos precios, escasa oferta y bajos salarios
Por tramos de edad, las operaciones se concentran entre quienes han alcanzado mayor madurez laboral y económica. Los compradores de 31 a 40 años representan el 26,5% de las transacciones, el mismo porcentaje que los situados entre 41 y 50 años. En cambio, los menores de 31 años apenas suponen el 10,6% de las compraventas. Esta menor presencia está relacionada con las dificultades para acceder a la propiedad a edades tempranas sin contar con un importante respaldo familiar o con transferencias de riqueza entre generaciones, como puede ser la herencia de una vivienda.
Alicante, Ávila y Soria: compradores de mayor edad
El envejecimiento del comprador de vivienda presenta diferencias territorios muy destacadas. Alicante, Ávila y Soria son las tres provincias donde la edad media del comprador alcanza los 50 años, según los datos del Notariado. En otras nueve provincias la media se sitúa en los 49 años: Cáceres, Cantabria, León, Lugo, Málaga, Salamanca, Segovia, Teruel y Zamora.
En el extremo contrario se encuentra Barcelona, donde la edad media del comprador es de 42 años, la más baja del país. Le siguen Ceuta, con 43 años, y un grupo formado por Lleida, Madrid, Melilla, Sevilla, Valencia y Zaragoza, todas ellas con una media de 44 años.
El mapa muestra así importantes diferencias territoriales en el perfil de quienes acceden a la propiedad. Mientras algunas provincias presentan un comprador medio próximo a los 50 años, en otros mercados la edad se sitúa varios años por debajo. Estas diferencias pueden estar relacionadas con las características demográficas y económicas de cada territorio, así como con el peso de mercados de segunda residencia.
Jaén y Melilla, donde más ha envejecido el comprador
La evolución de los últimos años permite observar hasta qué punto ha cambiado el perfil de comprador en cada territorio. Jaén es la provincia donde más ha aumentado la edad media desde 2015, con un incremento de seis años: de los 40 a los 46 años. Melilla registra la misma subida, al pasar de 38 a 44 años.
También destaca el aumento registrado en Huelva y Vizcaya, donde la edad media del comprador ha crecido cinco años durante este periodo.
Si se toma como referencia un periodo más reciente, desde 2020, Jaén y Cáceres encabezan el envejecimiento del comprador, con un incremento de cinco años en ambos casos. En Jaén, la edad media pasó de 41 a 46 años, mientras que en Cáceres aumentó de 44 a 49.
Otras diez provincias —Álava, Almería, Badajoz, Cádiz, Ciudad Real, Guadalajara, Huelva, León, Teruel y Zamora— han registrado un incremento de cuatro años desde 2020.
Ávila, con el menor número de compradores jóvenes
Las diferencias territoriales son todavía más visibles cuando se analiza el peso de los compradores menores de 31 años. Barcelona encabeza este indicador: el 14,39% de sus compradores tiene menos de 31 años. Le siguen Lleida, con el 13,67%, y Guipúzcoa, con el 13,1%.
En el extremo opuesto aparece Ávila, donde los menores de 31 años apenas representan el 5,32% de los compradores. La siguen Segovia (5,67%), Melilla (5,91%), Guadalajara (6,5%) y Alicante (6,54%).
La distancia entre unas provincias y otras resulta significativa: en Barcelona, el peso de los compradores menores de 31 años es casi tres veces superior al registrado en Ávila.
Una diferencia similar se observa entre los compradores de 31 a 40 años, un tramo de edad en el que se concentra buena parte de quienes realizan su primera compra o consolidan su acceso a la propiedad. Barcelona vuelve a situarse a la cabeza, con un 32,25% de sus compradores en esta franja, seguida de Madrid, con el 31,55%.
Ávila vuelve a ocupar la última posición, con solo un 17,74% de compradores entre 31 y 40 años. Alicante y Segovia, ambas con el 19,54%, Zamora (19,96%) y Lugo (20,43%) completan las provincias con menor peso de este grupo de edad.

Los sénior son un apoyo familiar clave
El acceso a la vivienda cada vez depende más de las familias. El apoyo de los padres a los hijos se está revelando como un salvavidas vital. “Las compraventas reflejan quién consigue acceder a una vivienda; las donaciones permiten entender cómo muchas familias están contribuyendo a que ese acceso sea posible”, explican desde el Consejo General del Notariado.
Las donaciones de padres a hijos se dispararon el año pasado hasta superar las 225.000 operaciones. Se han incrementado un 13%.
Pese a que las donaciones pueden incluir bienes como viviendas, la gran mayoría corresponden a transferencias de dinero. De las 225.000 operaciones registradas el pasado año, solo unas 24.000 fueron transmisiones de inmuebles, mientras que cerca de 201.000 consistieron en cantidades en metálico destinadas, sobre todo, a ayudar a los hijos a afrontar la entrada de un piso.
“Las donaciones monetarias formalizadas ante notario prácticamente se han multiplicado por tres en apenas seis años”, señala el Notariado. El apoyo de los sénior a sus hijos ha cobrado un protagonismo creciente durante los últimos años.
El apoyo familiar no llega únicamente en forma de dinero. También aumentan las donaciones de viviendas. En 2019 se formalizaron 19.042 operaciones; en 2025 fueron 30.535, un 60,36% más.

