Ingenuos, resignados o defraudadores: así son los contribuyentes según los inspectores de Hacienda

Una inspectora de Hacienda retrata los perfiles más habituales ante el fisco

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Ingenuos, resignados o defraudadores: así son los contribuyentes según los inspectores de Hacienda. Foto: bigstock

Estos días ha vuelto a ser noticia la actriz Ana Duato porque la Audiencia Nacional acaba de anular el juicio que la absolvía  del delito fiscal por defraudación del IRPF. El Tribunal estima íntegramente el recurso de apelación que interpuso el abogado del Estado, en representación de la Agencia Tributaria. Ana Duato ha vuelto a defender su inocencia y ha afirmado que Hacienda utiliza a las personas públicas "para ejemplarizar y meter miedo al resto de contribuyentes".

Hablamos del mismo tribunal -la Audiencia Nacional- que hace pocos días daba la razón a la cantante colombiana Shakira. Tras ocho años de batalla judicial, la cantante colombiana le ha ganado el pulso al fisco, que deberá devolverle 60 millones de euros en impuestos y sanciones cobradas de forma indebida.

Sin lugar a dudas, la relación entre Hacienda, sus inspectores y los contribuyentes es, cuando menos, delicada. Y si los ciudadanos temen a los inspectores de Hacienda, ¿qué piensan ellos de nosotros? Una funcionaria pública de Hacienda lo acaba de aclarar en una entrada de blog corporativa en la que clasifica a los contribuyentes. Y, en general, no salimos muy bien parados.

Ingenuo si cumples, o defraudador

“No todos los contribuyentes son iguales”. Con esa premisa, una inspectora de Hacienda ha elaborado una particular clasificación de los perfiles más habituales con los que se encuentra en su trabajo diario. La reflexión, publicada en el blog especializado ‘No Solo Impuestos’, analiza cómo reaccionan los ciudadanos ante sus obligaciones tributarias y qué relación mantienen con la Agencia Tributaria.

De su clasificación, llama la atención que de los diez tipos de contribuyentes que establece, siete sean defraudadores y, de los tres que cumplen con sus obligaciones, uno de ellos lo hace por obligación porque, de poder hacerlo, también defraudaría a la Hacienda pública. Es decir, los inspectores de hacienda nos perciben mayoritariamente como defraudadores. En realidad, la autora considera que la mitad de los perfiles de contribuyentes cumple con sus obligaciones fiscales convencidos de ello. Un cuarto lo hace obligado, pero de poder defraudar, lo haría. Y un 25% son defraudadores, de los que ofrece una detallada subclasificación.

 

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Actitud frente a Hacienda

La autora divide a los contribuyentes en varios grupos, definidos más por su actitud frente a Hacienda que por su nivel de renta o patrimonio. Uno de los primeros perfiles que menciona es el del “cumplidor convencido”, aquel ciudadano que presenta sus declaraciones correctamente y entiende el pago de impuestos como una obligación necesaria para sostener el Estado del bienestar.

En el extremo opuesto sitúa al contribuyente que percibe a Hacienda como una amenaza constante. Según explica, se trata de personas que viven cualquier carta o notificación con miedo y desconfianza, incluso aunque no hayan cometido ninguna irregularidad. La inspectora sostiene que este perfil suele asociar la actuación de la Administración con una intención puramente sancionadora.

Otro de los grupos que describe es el de quienes intentan “buscar siempre el límite”. Son contribuyentes que, sin considerar que estén incumpliendo la ley, buscan aprovechar cualquier resquicio legal, deducción o interpretación normativa para reducir al máximo su factura fiscal. Para la autora, este comportamiento obliga a la Administración a mantener una vigilancia constante y genera frecuentes conflictos interpretativos.

Pese a todo, la inspectora concluye que la mayoría de ciudadanos cumple correctamente con sus obligaciones tributarias y recuerda que el sistema fiscal depende, en gran medida, de la colaboración voluntaria de los contribuyentes.

Los tipos de contribuyente

  • Contribuyente ingenuo: Es el ciudadano que paga impuestos convencido de que son esenciales para sostener el Estado del bienestar. Confía en Hacienda, cumple las normas y acepta incluso sanciones o errores sin cuestionar el sistema. “ahí sigue, con más moral que el Alcoyano, convencido de que es necesario pagar impuestos”, dice la autora.
     
  • Contribuyente resignado o sufriente: Cumple con sus obligaciones fiscales, pero lo hace con frustración y desánimo. Considera que existe corrupción y despilfarro público, aunque su sentido del deber le impide defraudar. “tiene la mala suerte de ser una persona cumplidora y respetuosa de las normas, por lo que de ninguna manera se le pasa por la cabeza defraudar ni un euro”, dice de este tipo de contribuyente la autora de la entrada de blog.
     
  • Contribuyente forzado: En este epígrafe estarían todos aquellos contribuyentes que cumplen con Hacienda porque no les queda otro remedio y no tienen forma de defraudar. Porque, de poder hacerlo, lo harían sin lugar a dudas. Paga impuestos porque sabe que la Administración controla todos sus ingresos y no tiene margen para ocultarlos. Le molesta no poder actuar como quienes sí consiguen deducirse gastos o eludir parte de la tributación. “Paga lo que le toca con gran dolor de su corazón. De todos modos, disfruta de pequeños placeres, como cuando el fontanero le arregló la cisterna y le preguntó: ¿con factura o sin factura? Se ahorró 15 euros de IVA y eso le supo a gloria”, describe la autora.
     
  • Contribuyente defraudador: Es la gran categoría que engloba a quienes practican fraude fiscal de forma habitual o puntual. La inspectora sostiene que es un grupo más amplio y heterogéneo de lo que suele percibirse públicamente. “Según las críticas que recibimos los inspectores de hacienda se diría que apenas lo componen unos pocos sujetos, yo les aseguro que está más poblado de lo que algunos se piensan”.
     
  • Defraudador desesperado: Pequeño empresario o autónomo con dificultades económicas que oculta ingresos o comete irregularidades para sobrevivir. Según la autora, suele ser torpe en el fraude y termina atrapado en una espiral de sanciones.
     
  • Defraudador por convicción: Considera que los impuestos son un robo y justifica moralmente el fraude fiscal. Critica duramente a Hacienda y cree que defraudar es una forma legítima de defender su dinero.
     
  • Defraudador engañado o desconcertado: Contribuyente que, siguiendo los consejos de asesores fiscales, termina involucrado en estructuras o estrategias tributarias agresivas sin comprender realmente sus implicaciones legales.
     
  • Defraudador con coartada: Sabe que defraudar está mal, pero se justifica alegando corrupción política, mala gestión pública o presión fiscal excesiva. Utiliza esas razones para aliviar el sentimiento de culpa.
     
  • Defraudador de alto nivel: Grandes patrimonios o fortunas que emplean estructuras internacionales, asesores especializados y planificación fiscal sofisticada para reducir impuestos y dificultar el control de Hacienda.
     
  • Defraudador titiritero: Celebridades, deportistas, actores, influencers o personajes públicos que utilizan sociedades o mecanismos fiscales para pagar menos impuestos y que, según la autora, reaccionan de forma especialmente beligerante cuando son investigados por Hacienda. La autora lo define como figuras públicas que defienden públicamente la solidaridad y la justicia social, mientras sus asesores diseñan estrategias para minimizar su tributación.

La inspectora concluye que, más allá de las etiquetas, la mayoría de contribuyentes cumple con sus obligaciones tributarias, aunque reconoce que la relación emocional con los impuestos suele estar marcada por la desconfianza, el desconocimiento de las normas fiscales y la percepción de que el sistema es excesivamente complejo.

Curiosamente, el principal acusado en el caso de Ana Duato, considerado autor intelectual de esta trama de defraudación a la Agencia Tributaria, Fernando Peña, dueño del despacho Nummaria, que da nombre al caso, conocido como ‘fiscaliza de las estrellas’, porque a su asesoría acudían clientes VIP, es exinspector de Hacienda. Lo que da lugar a preguntarse si sobre los inspectores de Hacienda cabría una clasificación similar a la de los contribuyentes. ¿Habrá inspectores que inspeccionan por convicción y los que lo hagan por obligación? ¿Y los habrá retirados agradecidos y retirados renegados?