Miriam Gómez Sanz
Libros
Teo Camino homenajea a su padre cineasta en un libro: sus películas fueron "un acto de valentía"
'Aunque ya no me leas' reconstruye la figura de Jaime Camino con cartas, diarios y guiones inéditos
El periodista y escritor Teo Camino publica Aunque ya no me leas (Editorial Funambulista), un libro que homenajea a su padre, el cineasta Jaime Camino (1936-2015), y que mezcla autoficción, novela y biografía. En una entrevista con Europa Press, el autor ha subrayado que películas como Las largas vacaciones del 36 y el documental La vieja memoria fueron "un acto de valentía y un deber moral" cuando se rodaron, en plena incertidumbre de los años 1975, 1976 y 1977.
El libro arranca con un narrador en Londres que mantiene una relación a distancia con su padre cineasta y que, tras su muerte, regresa a Barcelona para ordenar el piso y la documentación familiar. Lo que empezó como un ejercicio terapéutico fue creciendo hasta convertirse en una reflexión sobre cómo la figura y la trayectoria del padre han marcado al hijo. La primera parte es más ficcional y la segunda y la tercera reconstruyen la carrera del cineasta a través de los documentos hallados.
Entre cartas, libretas, diarios y guiones, Teo Camino dice haber descubierto "muchísimas cosas que no conocía" de su padre, tanto personales como relacionadas con sus choques con la censura. Lo define como una persona muy vital y enérgica, pero con contradicciones. Revisando sus películas, el escritor ha podido comprobar cuánto de la personalidad de Jaime Camino aparece en los personajes y las historias que contó, que de alguna forma retratan "un poco de su vida". La que considera más autobiográfica es Luces y sombras.
Aunque a su padre no le gustaba que le encasillaran como "el cineasta de la memoria histórica", Teo Camino reconoce que era "inevitable": seis de las trece películas de Jaime Camino estaban ambientadas en la guerra civil española. La guerra y la dictadura habían marcado su infancia y juventud, y sentía la necesidad de estudiarlas y compartirlas.
Proyectos recordados y frustrados
Uno de los proyectos más reconocidos de Jaime Camino es el documental La vieja memoria (1977), en el que por primera vez se sentó a vencedores y vencidos de la guerra civil "cara a cara". Años después, en 2001, abordó Los niños de Rusia, la historia de los casi 3.000 niños que salieron hacia la Unión Soviética en 1937 y que habían permanecido en un limbo, algunos sin volver jamás a España. Cuando encaró el proyecto, era un tema que apenas se había tocado 25 años después de la muerte del dictador y con el que sentía "un deber moral". "Creo que tendrían que pasarla en todas las escuelas", ha afirmado su hijo.
Entre los proyectos frustrados que más dolieron al cineasta, su hijo destaca el guión autobiográfico No tan deprisa, escrito junto a Esteve Riambau, y una película sobre Hernán Cortés a la que dedicó años de esfuerzo y documentación. También quedó sin realizarse un guión escrito junto a Juan Marsé y Jaime Gil de Biedma. Jaime Camino, dice su hijo, había aprendido a convivir con esos proyectos inacabados y solía decir que lo más complicado de hacer una película era la preproducción.
Preguntado por cómo vería su padre el panorama actual tan polarizado 50 años después de la muerte de Franco, del que hizo la película Dragon Rapide siendo la primera vez que un actor se pone en la piel del dictador, el escritor ha dicho que "no entendería esta involución, no le entraría en la cabeza". Imagina que intentaría hacer una película sobre otro episodio de la guerra para evitar que volviera a suceder.



