Ni pasividad ni catastrofismo

España se seca: la reserva de agua cae al menor nivel desde la gran sequía de 1995 Miia

Vivimos tiempos en los que el cambio climático, las sequías, los incendios y las crisis económicas generan preocupación legítima. Es humano sentir miedo ante imágenes de ríos secos, montes ardiendo o cosechas perdidas. Pero el miedo, si no se acompaña de claridad, puede llevarnos a dos errores opuestos: la pasividad o el alarmismo paralizante.

El cambio climático es real y está agravando fenómenos extremos. Sin embargo, no todo se reduce a él. La pobreza extrema, la desnutrición infantil o el colapso de sociedades no se explican solo por el clima. Influyen mucho más la calidad de las instituciones, la gobernanza, los incentivos económicos, la educación, la sanidad y la capacidad de un país para adaptarse. No es lo mismo afrontar una sequía en un país con recursos, infraestructura y estado de derecho que en uno atrapado en la pobreza y el conflicto.

Hay emergencias que exigen respuesta inmediata: un incendio forestal en condiciones de calor y viento no espera. Si no se ataca en las primeras horas, puede convertirse en desastre. Ahí la rapidez es vital. Pero la verdadera victoria no consiste en ser expertos en apagar fuegos cuando ya arden, sino en actuar con sosiego y anticipación para que lleguemos lo menos posible a esa situación de urgencia extrema. Una maratón empieza con un solo paso, pero se gana llegando entero a la meta. El primer paso importa. La dirección, la constancia y la priorización importan aún más.

Hay que distinguir con claridad:

  • Lo que amenaza vidas e infraestructuras críticas en horas o días.
  • Lo que compromete el funcionamiento de un país en meses o años.
  • Lo estructural, que se construye con paciencia y realismo.

Priorizar bien no es indiferencia. Es inteligencia. Prevenir con calma es más sabio que reaccionar siempre en modo emergencia. Confiar solo en que “alguien” solucionará las cosas mientras nosotros no actuamos es tan peligroso como precipitarse sin dirección.

La ciudadanía tiene derecho a exigir acción seria, transparencia y resultados. Pero también tiene la responsabilidad de no dejarse arrastrar por el catastrofismo ni por la pasividad. El futuro no se construye gritando que todo se hunde, ni esperando milagros. Se construye dando el primer paso con claridad, manteniendo el ritmo y no olvidando nunca que la mejor emergencia es la que se evitó.

Con respeto y realismo.

Un ciudadano más.


Si eres lector o lectora de 65YMÁS y quieres denunciar cualquier situación de la que hayas sido testigo, dar tu opinión sobre cualquier tema de actualidad o sobre cualquier circunstancia que te afecte, puedes enviarnos una carta a nuestro diario. Es muy sencillo. Sólo tienes que entrar en CARTAS A LA DIRECTORA o rellenar este formulario:

Cartas a la directora