Eduardo Rodríguez Rovira
Opinión

Por prescripción facultativa

Eduardo Rodríguez Rovira
Sanidad asegura que los mayores también podrán salir a partir del 2 de mayo

Las personas mayores nos hemos negado a aceptar la simple posibilidad de la prolongación del confinamiento. Lo han dicho muy claro las dos organizaciones más importantes de nuestro país: CEOMA y UDP, así como destacados expertos. "Los mayores deben de ser los primeros en salir de casa" (explica el doctor Juan Manuel Martínez, geriatra y Presidente de CEOMA). Gracias a esta oposición y a que había ya iniciativas de recogida de firmas, el ministerio ha anticipado que los mayores podrán salir de casa a partir del 2 de mayo.

La prohibición de salir era un absurdo. Precisamente a un gran porcentaje de personas mayores se les ha prescrito médicamente la necesidad que tienen de realizar el ejercicio más sencillo, pasear. A algunos, porque les está indicado para su enfermedad crónica. A los más, para prevenir de una forma eficaz y barata esas enfermedades.

Además, es desconocer las prácticas habituales de las personas mayores cuando tiene malas condiciones de salud, que se confinan voluntariamente en casa y a las que hay que recomendarlas salir.

Seguramente las personas más preocupadas con todo lo relacionado con esta pandemia son las personas de edad, que saben que son grupo de alto riesgo, riesgo que progresa con según avanza la edad. No hay problema de que se comporten irresponsablemente. Lo conocen muy bien y lo tienen plenamente asumido. Es difícil que sean culpables de aglomeraciones, como ha ocurrido en bastantes casos con las familias con niños.

Tengo experiencias personales de reuniones en la primera semana de marzo en la que los asistentes a las mismas no se daban la mano y se colocaban en la mesa de reuniones guardando los espacios. También de cancelación de reuniones el viernes 6 de marzo, por si las moscas, porque, aunque no teníamos información privilegiada, como sí tenían las administraciones públicas, éramos conscientes de que algo grave se venía encima y que nos afectaba principalmente a las personas mayores.

Si después de lo ocurrido con la limitación de entrada en muchas UCI por el mero hecho de tener una determinada edad, se limitara indiscriminadamente el movimiento de las personas mayores, sería insistir en otra flagrante manifestación de edadismo o gerontofobia, además de pura discriminación anticonstitucional.


Eduardo Rodríguez Rovira es Presidente de Honor de CEOMA y Fundación Edad&Vida.

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