Seguros privados y personas mayores: cuando la edad se convierte en un negocio
Anatolio DíezSábado 21 de marzo de 2026
2 minutos
Sábado 21 de marzo de 2026
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Desde la Unión de Jubilados y Pensionistas (UJP) llevamos tiempo denunciando una realidad que demasiadas veces se silencia: el trato injusto que reciben las personas mayores por parte del sector asegurador. Una discriminación sutil, pero constante, que convierte la edad en un factor de exclusión y castigo económico.
Para miles de pensionistas, contratar o mantener un seguro se ha convertido en una carrera de obstáculos. Primas que suben sin explicación, pólizas que dejan de renovarse al cumplir determinada edad y coberturas que se vacían de contenido justo cuando más se necesitan. No es una casualidad, es un modelo de negocio que penaliza el envejecimiento.
En los seguros de salud, por ejemplo, se excluyen patologías habituales en las personas mayores: enfermedades crónicas, problemas cardiovasculares o dolencias osteoarticulares. ¿De qué sirve entonces un seguro que no cubre lo más frecuente? En muchos casos, lo que se ofrece son pólizas con copagos elevados que, lejos de proteger, castigan al que más usa el sistema.
Tampoco es aceptable lo que ocurre con los seguros de vida vinculados a hipotecas o préstamos. A los mayores se les imponen condiciones desproporcionadas, con primas abusivas y escaso margen de elección. La falta de transparencia y la letra pequeña siguen siendo una barrera especialmente dura para quienes no han crecido en un entorno digital y financiero complejo.
Desde la UJP entendemos que el envejecimiento de la población plantea retos, pero no puede ser la excusa para la discriminación. Los derechos no caducan con la edad. El acceso a una protección justa y razonable tampoco debería hacerlo.
Mayor control público
Por eso reclamamos una mayor intervención y control público del sector asegurador, que garantice:
La prohibición efectiva de la discriminación por edad, contratos claros, comprensibles y accesibles y productos aseguradores adaptados a la realidad de las personas mayores y a sus ingresos como pensionistas.
Y, sobre todo, defendemos el refuerzo de los sistemas públicos. La sanidad, la dependencia y la protección social no pueden dejarse en manos del mercado. Cuando los seguros privados se convierten en una obligación encubierta, falla el Estado del Bienestar.
Las personas mayores no somos un riesgo, somos ciudadanos con derechos. Desde la Unión de Jubilados y Pensionistas de la UGT seguiremos alzando la voz para que nadie haga negocio con nuestra edad y nuestra necesidad de protección. Porque en una sociedad decente, envejecer no puede salir tan caro.


