Un análisis de sangre podría detectar lesiones cerebrales en 15 minutos tras un golpe en la cabeza
Depende de la detección de dos proteínas que se liberan en sangre tras el golpe
Un estudio reciente realizado por un equipo multidisciplinar encabezado por neurocirujanos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh (EE. UU.) ha definido los niveles de referencia en sangre de dos proteínas cerebrales que se liberan tras un golpe en la cabeza. Estos parámetros permitirán diagnosticar con mayor precisión y clasificar mejor a las personas que sufren un traumatismo craneoencefálico.
Cada año, cerca de 2,8 millones de personas padecen un traumatismo cerebral en Estados Unidos, una condición con un elevado impacto en la mortalidad, las secuelas y la discapacidad duradera. Según explica Shawn Eagle, docente del Departamento de Neurocirugía en Pittsburgh y primer firmante del artículo, "muchos pacientes atendidos en emergencias por este tipo de golpes presentan una evolución desfavorable a largo plazo en proporciones alarmantes".
Las muestras y la información clínica de los lesionados que llegan a urgencias fueron recabadas por el Centro de Ensayos Clínicos de Neurotraumatología dentro de TRACK-TBI, una investigación longitudinal multicéntrica con respaldo financiero público. Las conclusiones de este trabajo han sido difundidas en la publicación especializada Journal of Neurosurgery.
El 25% patologías intracraneales que no se detectan
Resultados anteriores del proyecto TRACK-TBI revelan que más de la mitad de los afectados por un golpe en la cabeza de carácter leve sufren secuelas funcionales tras un año. Según Eagle, esta evolución desfavorable radica en fallos de diagnóstico: "Sin un hallazgo claro en la tomografía, no disponíamos de un método objetivo para confirmar la lesión", señalan los expertos.
En la atención inicial del traumatismo craneoencefálico, la tomografía computarizada (TC) es el recurso principal por su bajo coste, rapidez y accesibilidad. Sin embargo, no detecta anomalías intracraneales en cerca del 25 % de los casos. "Enviamos a casa a personas con TC normal, pero 1 de cada 4 muestra daños en una resonancia magnética que requerirían seguimiento especializado", matiza Eagle.
Aunque la resonancia magnética es más precisa y detecta lesiones invisibles para la TC, resulta lenta, cara e inviable para el triaje en urgencias. Frente a esto, un análisis que mide dos proteínas cerebrales en sangre permite decidir en solo 15 minutos si la TC es realmente necesaria, evitando pruebas de imagen prescindibles.
Estas sustancias —la proteína ácida fibrilar glial (GFAP) y la ubiquitina C-terminal hidrolasa-L1 (UCH-L1)— se elevan en sangre tras el impacto y decaen de forma progresiva. El equipo evaluó si sus niveles permitían diferenciar no solo los casos con TC positiva o negativa, sino también distinguir, dentro de los que tenían una TC normal, a quienes presentaban alteraciones en la resonancia.
Los resultados confirmaron que, en las primeras 24 horas, la GFAP (liberada por las células gliales) distingue con precisión a los pacientes con lesión aguda de los que no muestran daños en las imágenes, alcanzando su pico máximo entre las 4 y las 20 horas tras el golpe. Por su parte, la UCH-L1 (de origen neuronal) ofreció una capacidad discriminatoria menor entre los grupos estudiados.

Está disponible una versión de esta prueba
Actualmente ya existe una versión de este análisis que se realiza directamente en el punto de atención con sangre completa, lo que facilita enormemente su aplicación.
Esta prueba no requiere enviar muestras al laboratorio y puede ejecutarse a la cabecera del paciente. "Trabajamos para integrar este test en la rutina habitual de urgencias", señala Eagle, quien prevé que su adopción progresiva extenderá su uso y busca determinar si estos biomarcadores en sangre también permiten anticipar la evolución a largo plazo de los afectados.
