¿Hacer ejercicio o echarse una siesta? Un estudio revela qué es lo mejor frente al insomnio
Las dos opciones son beneficiosas, pero ayudan de diferente forma
Más de 4 millones de adultos en España sufren insomnio crónico, entre un 10-15%, mientras que entre un 25-35% sufre insomnio transitorio, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Es un problema que afecta, además, al 25% de personas con alzhéimer y hasta un 98% de personas con párkinson. En este sentido, un nuevo estudio ha determinado que un breve entrenamiento o una siesta pueden ayudar a proteger la memoria tras más de un día sin dormir.
La investigación, dirigida por la Universidad McGill y publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), revela que tanto el ejercicio como una siesta pueden ser beneficiosos en este sentido. En concreto, los investigadores observaron que las personas que realizaban 20 minutos de ejercicio de intensidad moderada a vigorosa o se echaron una siesta de 90 minutos consiguieron un 22% mejores resultados en las pruebas de memoria tras 30 horas sin dormir.
"La falta de sueño afecta prácticamente a todos los aspectos de nuestro pensamiento y funcionamiento, pero muchas personas no pueden simplemente dejar de hacer lo que están haciendo y dormir más", explica Marc Roig, profesor de la Facultad de Terapia Física y Ocupacional de McGill y autor principal del estudio. Frente a esto, la primera autora, Madhura Lotlikar, candidata a doctora en el Departamento de Neurología y Neurocirugía de McGill, señala que "el ejercicio es accesible, económico y fácil de implementar. Esto lo convierte en una herramienta prometedora para ayudar a las personas a mantener la agudeza mental cuando el sueño es limitado".

Dos opciones con un mismo resultado
El estudio, en el que participaron 54 adultos jóvenes, refleja que aunque tanto el ejercicio como echarse una siesta pueden ser igualmente beneficiosos, cada uno ayudaba de diferente forma a hacer frente al insomnio, según informa la universidad en un comunicado.
Así, mientras que el ejercicio ayudaba al cerebro a utilizar sus recursos restantes de forma más eficiente sin aumentar el cansancio, la siesta ayudaba al cerebro a recargarse, mejorando la asimilación y el recuerdo de nueva información. Con todo, los investigadores recuerdan que el ejercicio nunca sustituirá al sueño.
